miércoles, 22 de febrero de 2017

Nafarroa Protege Becas a Universitarios

Siguiendo con el asunto de la educación y la presión que ejerce el neoliberalismo sobre el desarrollo sustentable de la misma, pasamos de la CAV a Nafarroa con esta nota publicada en el Diario de Navarra:


Anuncia que no se opondrá al recurso presentado ayer por 528 alumnos de la UN afectados por los rectores

Íñigo González

El Ejecutivo que preside Uxue Barkos cede finalmente y anunció que no llevará a cabo los recortes en las becas que pretendía aplicar para los alumnos de la Universidad de Navarra.

En la rueda de prensa posterior a la sesión de Gobierno,  María Solana, portavoz del Ejecutivo, explicó que el Gobierno de Navarra "no se opondrá al recurso de casación presentado ayer" por las familias ante el TSJN y que esto "supondrá que la nueva convocatoria haya de referirse ya al curso 2017-18, con las especificidades que procedan". O dicho de otro modo, al no litigar contra el recurso de los afectados, se dará por buena su reclamación de suspender la polémica resolución de ayudas universitarias y se mantendrá para este curso la convocatoria de becas anterior, con las cuantías que se venían recibiendo en los últimos años. No en vano, cabe recordar que con la nueva normativa que manejaba Educación las ayudas para los alumnos de la UN descendían un 66% de media.

De forma paralela, la portavoz anunció que el Gobierno de Navarra está trabajando ya "en un proyecto de ley de avales a créditos a estudiantes de Navarra", que, en su opinión, "dará un paso cualitativo en las ayudas destinadas a todas las personas que en esta Comunidad quieran realizar estudios universitarios sin comprometer económicamente a sus padres con un sistema mucho más novedoso y garantista". María Solana aclaró que en próximas fechas darán más detalles sobre este nuevo sistema.

Con este anuncio se pone fin a cuatro meses de polémicas y protestas por unos recortes que hacían peligrar la continuidad de los estudios de cientos de estudiantes navarros, la mayoría de rentas medias y bajas, algo que había alertado el propio Defensor del Pueblo. A todos ellos se les aclara ahora el futuro del curso que ya termina (las ayudas se conceden en junio) y se les abre el interrogante de cómo será el nuevo sistema que esbozó ayer el cuatripartito.





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Madrid Precariza a Investigadores Vascos

Por medio de este artículo publicado en el Correo Vasco les proporcionamos una razón más por la que Euskal Herria necesita independizarse de el estado español: para tener absoluta soberanía con respecto a la cantidad de dinero que decida dedicar a la investigación científica.

Lean ustedes:


El Ministerio de Empleo ha variado los contratos de los doctorandos y ahora son trabajadores en prácticas, «lo que precariza su situación», denuncian los sindicatos

Marta Fernández Vallejo

El Gobierno central ha modificado la situación laboral de cerca de 10.000 jóvenes investigadores de toda España, más de 400 de ellos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), que ahora tienen la consideración de trabajadores en prácticas. Con las modificación, este colectivo de contratados predoctorales sufre un nuevo revés en sus condiciones laborales ya de por sí precarias, según han denunciado los sindicatos universitarios CC OO, UGT y LAB.

Los afectados por este cambio realizado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social son titulados que están haciendo la tesis doctoral y trabajan en la universidad. Los contratos de los predoctorales –que hasta ahora eran ‘de obra o servicio determinado’– se pueden extender durante cuatro años y los de prácticas sólo dos. «Las consecuencias son graves» para un grupo de trabajadores que consideran «desprotegidos», resaltaron las centrales.

Los rectores dicen que el cambio no supone pérdida de derechos laborales

Los rectores de las universidades españolas (CRUE) resaltaron ayer la necesidad de crear una «una nueva figura» de personal investigador que cumpla con la ley pero no perjudique al científico. Admitieron que la agrupación se puso en contacto con el Ministerio de Empleo en 2014 para pedir una solución a las irregularidades que existían. En todo caso, aseguraron que los cambios que se han introducido «no suponen pérdida de derechos laborales o prestaciones».

La agrupación de rectores expresó su disposición a trabajar «ante las diversas administraciones implicadas para crear las mejores condiciones laborales para los investigadores predoctorales y potenciar la carrera investigadora dentro de las universidades».

Uno de los principales problemas con los que se van a encontrar es que al terminar su período de trabajo no pueden volver a tener otro en prácticas con una firma privada, lo que afecta a su entrada al mercado laboral. Las empresas suelen usar ese contrato para beneficiarse del 50% en la cotización de la Seguridad Social de sus trabajadores en formación. Según denuncian las centrales, estos científicos pierden el posible derecho a cobrar indemnización al finalizar su relación laboral con la universidad, pues los contratos en prácticas están excluidos de esa posibilidad. Tampoco pueden acceder a la tarjeta sanitaria europea, imprescindible para desarrollar su labor.

De hecho, los afectados descubrieron el cambio en su situación laboral cuando fueron a solicitar la tarjeta sanitaria europea con motivo de algún desplazamiento que tenían que hacer por motivo laboral y se la denegaron. Los doctorandos comprobaron entonces que eran empleados en prácticas, y que la modificación se había hecho con carácter retroactivo, desde 2014, y sin darles información alguna.

Los sindicatos apuntan que fueron las universidades las que pidieron ese cambio para beneficiarse de las ayudas por emplear a trabajadores en formación. CC OO ya ha pedido explicaciones a la UPV sobre el cambio y las iniciativas que va a tomar en defensa de este colectivo. Investigadores de varias universidades españolas han recurrido a los juzgados para denunciar el «recorte» de sus derechos.






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martes, 21 de febrero de 2017

La Abwehr y la OSS en Bilbo

El vascófobo Fernando Savater - que se lo haga ver, no se puede odiar tanto a tu propia gente - gusta de decir por el mundo que los vascos estuvieron de lado de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Nunca proporciona datos duros al respecto, pero basta que él lo diga que para eso es el "filósofo" español más reconocido en la actualidad.

Pues bien, por si todo el asunto del Batallón Gernika no fuera suficiente para desmentirlo, ahora resulta que el convenio de colaboración entre el Gobierno en el Exilio de Jose Antonio Agirre con la OSS - precursora de la CIA - fructificó en contra de los espías nazis que operaban en la capital vizcaína.

Lean ustedes este reportaje publicado en el Correo Vasco:


La CIA difunde documentos que revelan la trama creada por espías de Hitler en Bizkaia en los años 40. Un grupo de policías, guardias civiles, marineros... traicionados por un agente doble

En 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, el espionaje nazi dirigía desde el centro de Bilbao una trama que controlaba el Atlántico en busca de barcos americanos o ingleses. En hoteles, pisos, el cuartel de la Guardia Civil de La Salve, las aduanas de Plentzia..., los nazis consiguieron desplegar una red con puntos de adiestramiento, estaciones de radio y oficinas de descodificación de mensajes. Todo ello controlado desde el número 10 de la Alameda de Mazarredo.

Las claves de este grupo se detallan en uno de los tres millones de documentos que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha hecho públicos recientemente. Uno de los archivos hace referencia a la desaparecida Oficina de Servicios Estratégicos –OSS, el precedente de la CIA creada durante la Segunda Guerra Mundial–, y lleva el título de ‘Fuente vasca en las operaciones de la inteligencia alemana’.

El fichero contiene más de 200 folios en los que se detalla el denominado ‘Basque G Project’, una operación desarrollada a partir de 1941 en la que el FBI, el Gobierno vasco en el exilio y la propia OSS manejaron a un agente doble que desnudó el trabajo de los alemanes en la capital vizcaína.

«Esta red de espías era muy importante, la más desarrollada en todo el Cantábrico». Esta valoración la ofrece David Mota, un historiador de la UPV/EHU que lleva años investigando los pormenores del espionaje en Bilbao. «Hay que tener en cuenta que este círculo de agentes funciona durante la Batalla del Atlántico, un momento clave en el que la ayuda enviada desde Estados Unidos a Inglaterra era vital por el asedio alemán. El control de los puertos y de los convoyes era imprescindible para pasar información a los submarinos que atacaban los navíos aliados. Desde Bilbao se podía vigilar el Golfo de Bizkaia, un área estratégica», añade Mota. Pero el año en el que se descubre la red no sólo la Batalla del Atlántico está en marcha. En 1941 comienza en Auschwitz el horror del exterminio judío, Japón ataca Pearl Harbour y los alemanes invaden Rusia.

Mientras el mundo ardía, en el Bilbao que sobrevivió a la Guerra Civil, el capitán del Ejército alemán George Helmut Lang azuzaba el incendio y buscaba cómo mandar a pique las flotas americanas que viajaban hacia Europa. Lang había llegado a Euskadi en el 36 con la Legión Cóndor, la unidad alemana que apoyó a Franco y cuyos aviones bombardearon Gernika. Según los documentos de la CIA, este miembro de la Abwehr, el espionaje militar, controlaba a 60 espías y disponía de distintas identidades para moverse por Bizkaia. Ante algunas personas se presentaba de forma discreta como un suizo pronazi, pero también utilizaba los alias de ‘Emilio Martincho’ y ‘Julio Martín’.

El cónsul

Según los archivos, era un hombre no muy alto –medía aproximadamente un metro sesenta–, «con el pelo negro peinado hacia atrás, fuerte, de unos 72 kilos y 41 años». Lang se movía en un coche descapotable y estaba casado con una «guapa» mujer de Madrid, Antonia Crespo, «hija de un conocido monárquico».

Los ficheros de la CIA detallan cómo el máximo responsable de los espías vascos llegó a confesar que había tenido trato con el propio Hitler y con Hermann Goering, el jefe de la aviación nazi. Esta afirmación no puede ser comprobada, pero sí que está directamente relacionada con otro de los jerarcas alemanes que en esos años utilizaba Bilbao como base de operaciones. En el hotel Carlton se encontraba el consulado alemán, cuyo responsable era Friedhelm Burbach. Este diplomático había sido el representante de Hitler en España y Portugal desde 1933, y su mediación fue clave para que la cúpula del Gobierno nazi apoyase a Franco. En Bizkaia contaba con el apoyo de familias alemanas que llegaron a Euskadi en el siglo XIX para invertir en las minas de Gallarta y Ortuella.

Lang era un habitual del Carlton, pero en Bilbao había otro hotel mucho más importante en esta red: el Excelsior, hoy sede de las Juntas Generales, situado en la calle Hurtado de Amézaga. El local, regentado por el nazi Otto Messner, servía de punto de encuentro a los infiltrados de Lang. Los locales más sensibles de la red se encontraban en Alameda de Mazarredo, donde el militar disponía de una estación de radio que conectaba con Hamburgo y también con Argentina y Brasil. Además, un piso situado en el número 1 de la calle Máximo Aguirre era utilizado como escuela en el uso de códigos cifrados.

Represaliados por Franco

La red estaba formada principalmente por marineros que viajaban de forma habitual al otro lado del Atlántico. Según el historiador David Mota, muchos «eran represaliados por el franquismo que buscaban una expiación para las condenas impuestas por la dictadura». Su misión consistía en conseguir información en los puertos sobre el movimiento de barcos o servir de correos para otros espías ocultos en países como Cuba o Brasil. Los nazis habían previsto que los marinos dispusieran de una serie de pisos en Bilbao a los que remitir cartas cifradas cuando se hallaban de viaje, como una residencia en la calle Heros o el propio cuartel de la Guardia Civil de la Salve.

En el edificio del instituto armado, según la CIA, se encontraba el sargento José Méndez, alias ‘José Urrutia’. Este suboficial era la mano derecha de Lang y el encargado del control de la información. En la base, además, había una emisora de radio que recibía mensajes en clave desde Latinoamérica.

La trama estuvo operando hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de Hitler, Lang desapareció y su rastro se esfuma por completo. El único superviviente fue el cónsul Burbach, quien contó con la protección de Franco cuando los aliados exigieron a España que lo entregase para ser juzgado en Alemania. El nazi vivió semioculto entre Bilbao y Burgos. En 1959 falleció en un accidente de tráfico y con su muerte se borraron todas las pistas sobre los agentes de la esvástica en la capital vizcaína.

El «mutilado» de Plentzia, el contacto con los marineros

Uno de los nudos de la red nazi se encontraba en Plentzia. Los marineros que trabajaban para los alemanes que se acercaban a este puerto y tenían que entregar un mensaje debían buscar a un guardia civil llamado Joaquín Hernández, alias ‘Joaquín, el andaluz’, un responsable del control de los buques que arribaban a Bizkaia. La contraseña para iniciar el contacto, detallada por la CIA, era: «de parte del mutilado de guerra, que entregue la carta al banquero suizo amigo del mutilado». Cada mensaje de los marineros entraba en la maquinaria de la oficina de espías. Era analizado por Lang, cifrado por algunos de sus agentes y remitido a otra estación nazi en Hamburgo por medio de la radio situada en Alameda de Mazarredo.






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El Genocida Negacionismo Español

Iñigo Urkullu dice que la Ertzaintza - cuerpo policial español con nombre en euskera - nunca ha matado mientras que Juan Calparsoro y Estefanía Beltrán de Heredia afirman que los erchanchas tampoco han torturado. Declaraciones ridículas que en el mejor de los casos pueden ser vistas como manifestaciones verbales del Síndrome de Estocolmo pero que realmente se tratan de negacionismo colaboracionista por parte de representantes de instituciones vascas puestas al servicio del régimen borbónico-franquista.

Ahora imaginen como andan las cosas entre los españolazos y sus achichincles navarricos.

Para arrojar luz al tema les dejamos con esta editorial de Naiz:


El acto de reconocimiento a las víctimas de violencia policial y guerra sucia realizado el sábado por el Gobierno navarro ha resultado más significativo de lo que cabía prever. En sí, el evento solo venía a reparar la evidente anomalía histórica que supone que decenas de personas como Germán Rodríguez, José Miguel Etxeberria «Naparra» o Mikel Zabalza –por citar a los que ejercieron como representantes del resto– hayan sido ninguneadas, por no decir humilladas, por las anteriores instituciones navarras. Sin embargo, el acto ha ido más allá al terminar retratando que en Euskal Herria sigue habiendo negacionistas de cualquier violencia que no sea la de ETA.

Aunque las informaciones se hayan fijado en el ruido (peticiones de prohibición de grupos ultras e insultos escritos por militares españoles contra la presidenta navarra, Uxue Barkos), las nueces de la cuestión, lo realmente grave políticamente, es que todavía hoy haya fuerzas como UPN y PP, la más votada en Nafarroa y la más apoyada en el Estado, que se nieguen a reconocer esa violencia y asumir a esas víctimas. Si cinco años después del final de la lucha armada de ETA no han sido capaces de dar este mínimo paso de pura admisión de la realidad, ¿saldrán algún día de esa trinchera enfangada? ¿Cómo piensan imponer un relato tan evidentemente parcial y cercenado? ¿Qué tipo de convivencia aspiran a instalar en este país?

El plante de UPN y PP encierra también un mensaje para quienes, como el secretario de Paz y Convivencia del Gobierno de Lakua, Jonan Fernández, insisten estos días en cargar todas las tintas contra la izquierda abertzale, que nunca ha negado la existencia de la violencia de ETA y sus víctimas y que ha reconocido el daño causado en declaraciones que se prefiere no escuchar. Todavía hoy existe un Estado que ni siquiera dejó pronunciar los nombres de las víctimas navarras en ese acto de Iruñea, tras haber suspendido en su principal tribunal la ley navarra que pretende atenderlas al fin. Y no verlo así es otra forma de negacionismo con objetivos políticos.





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Carnavales y Protección a la Fauna

Las tradiciones conforman una parte muy importante de la identidad cultural de los pueblos, de eso no cabe la menor duda, el pueblo vasco no es la excepción.

Pero las sociedades cambian, evolucionan... obligando a que ciertos usos y costumbres que antes se daban por sentado hoy de hecho sean cuestionados, revalorizados y cuando es necesario, cambiados para ser adecuados a los tiempos que se viven e incluso, cuando es necesario, deben ser suprimidos.

Tomemos por ejemplo la larga lucha de las mujeres por diversificar los Alardes de Irun y Hondarribia. Solo la gente más retrógrada puede aferrarse a posicionamientos medievales con el fin de negar el derecho que tienen las mujeres a participar activamente en las fiestas y celebraciones de sus propias comunidades. Recién hemos aprendido que hay quienes se oponen a que las mujeres tengan torneos de pelota, ya podrán ustedes sacar sus propias conclusiones.

Ahora, con lo que respecta al tema central de esta publicación: tarde o temprano el asunto tenía que llegar también al ámbito del trato ético a los animales, recordemos que en Lekeitio ya hace mucho que en sus fiestas se utilizan gansos artificiales y que incluso ya existe en Iruñea un movimiento ciudadano para acabar con las corridas de toros en... ¡los Sanfermines!

¿Cómo conciliar pues la necesidad de preservar la identidad cultural a través de tradiciones, usos y costumbres al tiempo que se forjan espacios de respeto por parte de movimientos sociales que combaten el especismo?

Es un tema digno de ser abordado, uno al que no hay que rehuir. Es necesario terminar con la visión utilitarista que durante mucho tiempo hemos tenido con respecto a los animales.

Dicho lo anterior, les presentamos esta nota publicada en Naiz:


La Policía Foral ha abierto una investigación por la utilización de animales muertos en las fiestas de carnaval de Ituren y Zubieta, donde se denunció la exhibición de cadáveres y restos de zorros y jabalíes los días 30 y 31 de enero.

Según ha informado este cuerpo policial, este hecho podría suponer varias infracciones a la Ley Foral de 1993, de Protección y Gestión de la Fauna Silvestre y sus Hábitats.

Y añade en un comunicado que  menos cuatro participantes en los actos de carnaval «manchaban a los visitantes con sangre y restos de animales silvestres».

Las pesquisas para identificar a los autores continúan, dice la Policía Foral, que añade que pese a ir disfrazados y con las caras cubiertas por caretas y pasamontañas «se ha conseguido reconocer a presuntos participantes en los hechos, alguno de ellos menor de edad, por lo que las actuaciones se han llevado a cabo en presencia de sus responsables legales».

La investigación se inició tras recibir varias imágenes, a través sobre todo de las redes sociales. Una patrulla se entrevistó con la alcaldesa de Ituren, María José Bereau, que «confirmó el traslado al pleno de su preocupación por la repercusión negativa de los hechos, llegando a recibir por ello amenazas e insultos».

La Policía Foral añade en su nota que se informó a Bereau de la prohibición legal de exhibir públicamente cadáveres de animales y «se comprometió a atajar estos comportamientos en próximas ediciones de los carnavales. La implicación del Ayuntamiento es fundamental para acabar con estos comportamientos».

Al respecto recuerda que el artículo 8 de la Ley Foral prohíbe «la posesión, naturalización, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos o de sus restos, incluyendo la importación, exportación, exposición a la venta y exhibición pública».

De hecho, recuerda la Policía Foral, el coto de caza de Elgorriaga, Ituren y Zubieta se encuentra actualmente inhabilitado por el Departamento de Medio Ambiente por la «utilización de cebaderos para jabalíes», por lo que «los cadáveres de las especies de fauna silvestre exhibidas en los carnavales no deberían de haberse cazado en dicho coto».




Postdata: ¿Es correcto utilizar fotos publicada en redes sociales para iniciar procesos judiciales pero no para complementar notas periodísticas?






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Tasio | Matar Estuvo Mal

Publicado hoy en El Hurón:








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El Auge de la Pelota Femenil

Nos mantenemos en Euskal Herria y en el asunto del género con este interesante reportaje publicado en Naiz:


Jugaron a pelota de chavalas, se desanimaron al caer derrotadas continuamente por los chicos, optaron por otro deporte… pero han acabado volviendo a las canchas. Es uno de los perfiles más frecuentes en el torneo Emakume Master Cup que se disputa estos días en los frontones vascos, pero no el único. Hay también muchas chicas que empiezan ahora a golpear la pelota y que lo hacen muy bien, haciendo abrir muchos ojos y cerrar muchas bocas.

Gotzon Aranburu

La presencia de mujeres en los frontones, no como espectadoras sino como jugadoras, es cada vez más frecuente, al igual que ocurre en el resto de deportes. No ha sido un derecho concedido graciosamente, sino peleado, pues en un tiempo no estaba bien visto que la mujer se pusiera a soltar pelotazos en los soportales de la iglesia o el frontón del pueblo. Iratxe Ibarra, del equipo de Markina y bertsolari con largo recorrido, afirma que apenas escuchó comentarios machistas por ponerse frente al micrófono, pero sí por jugar a pelota a mano de niña: «Eramos unos bichos raros, claramente. Ahora todavía no está normalizada la pelota a mano femenina, pero la verdad es que cuando voy a entrenar al frontón de Markina con mi pareja y mi hijo me encuentro muy cómoda, e incluso comparto entrenamientos con los chavales de la escuela de pelota», señala.

Iratxe apunta una explicación a este distinto comportamiento ante la mujer bertsolari y la mujer pelotari. Cree que tiene que ver con la mentalidad de muchos hombres de que está bien que la mujer ejercite el intelecto, pero no tanto que ejercite el cuerpo, al menos en especialidades tradicionalmente consideradas masculinas. En cualquier caso, poco importa, pues las mujeres han saltado a la cancha para quedarse.

Como en todo deporte, lo que en un primer momento es una práctica lúdica pasa pronto a ser competición, y la competición exige un torneo, un ámbito en el que medir fuerzas y habilidades. Es lo que ha ocurrido con la pelota a mano femenina, que ha tenido practicantes aquí y allí, algún campeonato esporádico, pero no una continuidad. Esta situación puede estar en vías de resolverse gracias al torneo Emakume Master Cup, el primer campeonato de Euskal Herria de mano parejas femenino, que se empezó a disputar el pasado 23 de enero, con 75 pelotaris inscritas.

75 pelotaris inscritas

En Emakume Master Cup Laboral Kutxa pueden participar todas las mujeres que se inscriban, tengan o no licencia federativa, y sea cual sea su nacionalidad. Se disputa en dos categorías, Elite y Primera División, con una fase clasificatoria que se desarrolla entre enero y febrero, y finales el 5 de marzo, en el Frontón Municipal de Zornotza, coincidiendo con la semana del Día Internacional de la Mujer. Lo de «sea cual sea su nacionalidad» no es un brindis al sol, sino una invitación que ha tenido eco en Granada, Valencia, Barcelona, Cuba y Mexico. Una curiosidad: Zornotza es la localidad con más pelotaris inscritas, con un total de doce.

El pasado día 12 se disputaron en el frontón Beloki, de Zumarraga, los cuartos de final de Primera División, que enfrentaron por una parte a la pareja vizcaino-asturiana compuesta por Iratxe Ibarra y Lucía Fonseca con la guipuzcoana formada por Nagore Aramendi y Oihana Unanue, y por otra a la dupla navarra Arrate Bergara y Alba Martínez con las guipuzcoanas Maddi Unanue y Naroa Agirre. Disputada con pelotas más blandas que las habituales en torneos masculinos, se sucedieron peloteos de gran intensidad y jugadas en los cuadros alegres, con profusión de dejadas y voleas. Como espectadora, la mejicana Daniela Vargas, llegada la víspera desde el otro lado del Atlántico y ya dispuesta a medirse con las pelotaris vascas. En realidad, no resistió la tentación y pegó algunos pelotazos de prueba… a la manera vasca.

A la manera vasca, con la mano abierta

¿A la manera vasca? Sí, con la mano abierta. Y es que en México se golpea la pelota con el puño cerrado, y además se trata de pelotas de tenis, según nos contó Daniela. Pero lejos de amilanarse, la pelotari mexicana se mostró convencida de que enseguida le cogerá el truco a nuestra forma de jugar: «Allí se juega mucho más rápido. Yo esperaba que la pelota me llegara a mí, pero no, se queda por el bote. En un par de días me acostumbraré a la goxoa (sic) y espero dar mucha guerra» señalaba Vargas, que en México cuenta con varias compañeras que practican este deporte.

Daniela es arquitecta, pero ha aparcado su profesión para dedicarse de lleno a la pelota, lo que le ha costado la incomprensión de sus padres. Su pareja, que la acompaña en su periplo vasco, es David Álvarez, subcampeón del mundo sub-23 en la modalidad de trinquete, y ambos se han pagado de su bolsillo el billete de avión.

Aunque hay mayoría de competidoras guipuzcoanas, vizcainas y navarras, no falta en Emakume Master Cup la representación alavesa ni la de Ipar Euskal Herria. También los frontones en que se disputa se reparten por todo el territorio, desde Zumarraga hasta Larrabetzu, pasando por Hendaia, Basauri, Zestoa, Zornotza… Algunos nombres empiezan a sonar ya como favoritas de esta edición pionera, entre ellos los de Maite Ruiz de Larramendi (de Eulate), Paula Iturbide (Iruñea), Maider Mendizabal (Anoeta), Patri Espinar (Usansolo), Leire Etxaniz (Etxebarria) o Alba Martínez (Baños de Río Tobia).

La azpeitiarra Oihana Unanue es una de las pelotaris que ya de niña jugaba a la pelota pero lo dejó pronto, para jugar a fútbol. «Eramos tres o cuatro chicas las que jugábamos a pelota, no más, y jugábamos con los chicos, pero cuando estos crecieron y empezaron a darle fuerte ya no había color, y te desanimabas. Podías ser hábil, pero no dabas ese golpe, claro» afirma. Oihana pasó luego a la pala, pero siempre le ha quedado el gusanillo de la mano, y cuando supo de Emakume Master Cup no se lo pensó dos veces. Entrenar y competir, aunque resulte complicado siendo madre de familia, le resulta muy gratificante, además de ayudarle a desconectar de sus rutinas familiares.

«El mono de la pelota siempre lo he tenido dentro»

Hablando de desconectar, la que sí debe de tener verdadera necesidad es la pareja de Oihana en la cancha, la también azpeitiarra Nagore Aramendi, madre de… cinco hijos. Tuvo noticia del torneo femenino el año pasado y desde el principio pensó en tentar a Oihana, su compañera de cancha en la infancia, para que se apuntaran, propósito que logró sin dificultad. Más complicado fue empezar a competir –debutó en enero en Zestoa– sin apenas entrenar, pero quien tuvo retuvo y consiguieron pasar a la siguiente fase. También en Zumarraga se alzaron con la victoria y ya han alcanzado las semifinales. «Por fin vestidas de blanco en el frontón, no me lo podía creer. De niña parecía imposible que llegara este día. El mono de la pelota siempre lo he tenido dentro, porque me gusta muchísimo, y cuando uno de mis hijos a empezado a lugar me he decidido a entrenar de nuevo, con él, los domingos por la tarde y eso».

Claro, para jugar en parejas lo ideal es entrenar juntas, pero Oihana vive ahora en Ordizia y tiene un hijo de seis meses, por lo que les resulta difícil quedar para jugar. De ahí que Nagore entrene sola en el frontón de Azpeitia en los pocos ratos libres que le deja su condición de madre de familia numerosa. «Cuando me ven pelotear –comenta entre risas– algunos se echan las manos a la cabeza. Saben que tengo cinco hijos y no les cuadra. ¿Se ha vuelto loca esta mujer o qué? se preguntan», pero lo que está claro es cuando hay afición todas las dificultades se superan; Nagore es el vivo ejemplo. Y a juzgar por los pelotazos que le vimos soltar en Zumarraga a la afición se suma una forma física envidiable y una técnica depurada.

Falta poco para que  Emakume Master Cup Laboral Kutxa culmine su edición de 2017, con la final de Zornotza ya a la vista. Sin duda disfrutaremos de un espectáculo deportivo de alto nivel, pero lo verdaderamente importante no será el nombre de las campeonas, sino que a partir de ahora y gracias a esas mujeres que no sudan la camiseta por dinero o reconocimiento social, sino por amor a un deporte, la pelota será verdaderamente… vasca.







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Entrevista a Norma Vázquez

Les compartimos esta entrevista publicada por Deia en la que se nos ofrece un panorama de la perspectiva con la que los jóvenes de Euskal Herria perciben la violencia de género:


Norma Vázquez dice que los jóvenes utilizan el lenguaje “políticamente correcto” sobre agresiones sexuales pero, a menudo, añaden matices muy sexistas

Beatriz Sotillo

Norma Vázquez, psicóloga especialista en violencia de género que conoce a fondo el problema de las agresiones sexuales -participó en la elaboración de un estudio cualitativo sobre este tema para el Gobierno vasco-, señala que en los chicos jóvenes persiste la dualidad de condenar las conductas más graves -“las más salvajes”- y normalizar otros comportamientos, que no consideran agresiones y que ven como “parte de la fiesta”.

Hoy hablamos de una nueva agresión sexual en Euskadi, ¿significa eso que la labor de educación y concienciación de los jóvenes no funciona?

-Creo que no hay tanta concienciación como se piensa. Se habla del tema pero la prevención de esas conductas no se aborda mucho en los centros educativos ni se le dedica mucho tiempo.

Entonces, ¿están fallando la educación y la prevención?

-No tenemos que pensar que lo estamos haciendo todo mal sino más bien revisar qué se está haciendo en el terreno de la prevención, que realmente es muy poco. Sin embargo, sí hemos avanzado en la sensibilidad hacia algunas conductas. Hasta hace nada, solamente se consideraban agresiones sexuales las graves y se normalizaban muchísimas otras conductas agresivas o contra la libertad sexual que se dan en el marco de las fiestas o del tiempo de ocio, durante los fines de semana. Las chicas y el entorno están más sensibilizados y se conocen más agresiones, pero no son nada nuevo, lo que pasa es que antes se vivían en silencio. Ahora las chicas no consideran que una agresión sexual sea algo normal y no se callan.

¿Ahora está claro el concepto de agresión sexual?

-Creo que ha cambiado la idea de que una agresión sexual solamente es cuando te dejan medio muerta y que se sabe que es cuando te hacen algo contra tu voluntad, cuando no respetan que has dicho no. Pienso que es bueno que las chicas empiecen a denunciar.

Pero esa concienciación no se observa en los chicos.

-Yo diría que ni se ha empezado la tarea de erradicar esa creencia que tienen los chicos de que ¡Hala!, nos vamos a divertir, vamos a desfasar, como dicen ellos, y de que en fiestas todo vale, vale beber hasta caer inconsciente, vale agredir y vale meter mano a las chicas y no hacerles caso. Esa tarea de prevención se ha abordado muy poco.

¿En su estudio sobre agresiones sexuales en Euskadi detectaron una tipología de agresor?

-No, nosotros no creemos que haya una tipología. Para el informe hicimos grupos de discusión con chicos jóvenes, hasta los veintipocos, y con chicos un poco más mayores, treintañeros, y lo que vimos es que los más jóvenes normalizaban mucho una interacción con las chicas en la que ellos debían tomar la iniciativa y decían que si no lo hacían así no se comían un rosco. Normalizaban formas de relación agresivas que no consideraban agresivas. En cambio los chicos de 30 años reconocían que a los 20 eran bastante intrusivos y agresivos. Observamos ese cambio: entre los 18 y los 25 años no había conciencia de lo que es una agresión. Les parecía muy mal y muy condenable la violación, pero consideraban normal el ligoteo y criticaban que luego las chicas que andaban coqueteando les dijeran que no. El otro grupo, el de los treintañeros, decía que viéndolo en perspectiva y habiendo aprendido más, se daban cuenta de sus conductas incorrectas... Yo estoy segura de que a pesar de esto, los treintañeros no tenían conciencia de todo lo que seguían haciendo mal.

¿Esa falta de conciencia de que muchas conductas son agresiones es habitual?

-Comprobamos que los jóvenes condenan la agresión más salvaje, por llamarle de alguna manera, pero luego a todo lo demás no lo consideran agresión, les parece que es parte de la fiesta, que puede que la chica diga que no, pero le insistes y en realidad sí quiere... Muchas veces lo que no hay es conciencia de un no es un no, te lo diga gritando o te lo diga bajito.

¿Cree que el hecho de que muchos jóvenes crezcan consiguiendo todo lo que quieren también puede ser un factor?

-Muchos chicos no están acostumbrados a que se les rechace y, además, consideran que por qué se les va a rechazar si son tan guapos y tan monos. Y si la chica no quiere, piensan que el problema lo tiene ella. Probablemente esa educación no es la que reciben en casa, ni en la escuela, pero es lo que flota en el ambiente, en la interacción cotidiana de los chicos. Ellos piensan que conseguir lo que les apetece no está mal, lo que está mal es que en los últimos años las chicas se han vuelto un poco exageradas.

También llama la atención que a veces se responsabilice a las mujeres de su propia protección.

-No está mal dar a las chicas unas recomendaciones para evitar agresiones, aunque la prevención no debería quedarse ahí. Mientras esto no se elimine las chicas deben tener medidas de autoprotección y de autodefensa para que no se sientan culpables si algo les sucede. Se puede ver que la Policía y los medios de comunicación están más sensibles con la cuestión de quién es responsable, pero sales a la calle y compruebas que la gente sigue pensando: A saber qué andaba haciendo una chica a esas horas por la calle.

¿Ha cambiado el discurso pero no la mentalidad?

-Lo que se dice es políticamente correcto y es bueno que en cuanto alguien dice algo incorrecto salten todas las furias, pero lo que estamos logrando es que no se manifieste, no que no se piense.






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Joxe Arregi y la Carta

En su cuenta de Facebook el historiador Iñaki Egaña ha compartido los escaneos de la carta que escribieron los testigos de la tortura sufrida por Joxe Arregi en las mazmorras del estado español.

Aquí los tienen:












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domingo, 19 de febrero de 2017

El Kursaal Arropará a Mas

Cual Espada de Damocles la furia vengativa ultra españolista se cierne sobre Artur Mas, quien estará de visita en Euskal Herria acompañado por Juan José Ibarretxe. Otros líderes soberanistas vascos han confirmado que acudirán a la cita en el Kursaal.

Les compartimos esta nota al respecto publicada en Eco Diario:


Dirigentes de todos los partidos nacionalistas vascos coincidirán el miércoles en el Kursaal de San Sebastián para escuchar al expresidente de Cataluña Artur Mas y respaldar las aspiraciones independentistas catalanas.

Mas, juzgado la semana pasada por impulsar la consulta soberanista del 9N, ofrecerá una conferencia sobre el proceso catalán acompañado por el exlehendakari Juan José Ibarretxe.

El acto ha sido organizado por el centro de investigación Lehendakari Agirre, que dirige Ibarretxe, y por la plataforma soberanista vasca Gure Esku Dago.

La conferencia, titulada "El derecho a decidir. El proceso de Catalunya", ha levantado una gran expectación en el espectro nacionalista vasco, de manera que todos los partidos estarán presentes, algunos de ellos con sus máximos dirigentes.

Varios miembros del Euskadi Buru Batzar del PNV asistirán a la conferencia, aunque no lo hará su presidente, Andoni Ortuzar, quien, no obstante, se reunirá con Mas al día siguiente en Bilbao.

Ha confirmado su presencia el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano (PNV), quien estará acompañado por parte de su gabinete, mientras que el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, no estará porque se encuentra de viaje en Japón.

Por parte de EH Bildu, el otro gran referente del nacionalismo vasco, su portavoz, Arnaldo Otegi, confirmó el pasado viernes su asistencia para arropar a Mas, un político con el que dijo que mantenía discrepancias en asuntos como la política social y económica, pero al que desea apoyar en el proceso soberanista emprendido en Cataluña.

De hecho, Otegi hizo un llamamiento para activar en Euskadi un itinerario similar al iniciado en Cataluña.

Además de Otegi, Sortu estará representado por miembros de su Consejo Nacional, como su portavoz, Arkaitz Rodríguez, y otros dirigentes como Sonia Jacinto, Peio Otxandiano y Gotzon Elizburu.

Sus socios de EA también acudirán, en concreto su secretario general, Peio Urizar, y la exdiputada de Cultura de Gipuzkoa, Ikerne Badiola.

Los organizadores del acto habían reservado la sala de cámara del Kursaal, que dispone de un aforo de 626 personas, pero han recibido más de 1.200 inscripciones en una semana, por lo que finalmente han trasladado la conferencia al auditorio grande del palacio de congresos, cuya capacidad es de más de 1.800 plazas.





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Egaña | Spotlight Vasco

Le damos seguimiento al asunto del abuso sexual infantil en los espacios dominados por la Iglesia Católica, tema que se ha estado abriendo camino afanosamente entre los distintos estamentos de la sociedad vasca pues al ser un tema tan polémico, los políticos prefieren "gestionarlo" en lo oscurito mientras que los grandes medios de comunicación, afines a un régimen con fuertes lazos históricos de complicidad con El Vaticano en horrendos crímenes, prefieren mantenerlo oculto.

Les invitamos pues a leer este texto de Iñaki Egaña publicado en Naiz:


Iñaki Egaña | Historiador

En 2015 Spotlight ganó el Oscar a la mejor película, y se proyectó entre nosotros el pasado año. Como recordarán, el tema es de los llamados «delicados», aunque, en un mundo guiado por la lógica, no lo debería ser. Un diario, The Boston Globe, revela una red de curas católicos que abusan sexualmente de menores, en Massachusetts. La trama gira en torno a las dificultades del equipo de investigación del periódico para destapar el escándalo que afectó a decenas de sacerdotes. No se trataba de una manzana podrida sino de la cesta casi al completo.

Hace unos días, con notable retraso, vi la película. Y como en su tiempo lo hicieron otros críticos, me quedé horrorizado con una reflexión del periodista encarnado por Michael Keaton, cuando se refiere a la pederastia del clero como una cuestión conocida por todos a la que nunca hemos hincado el diente en la medida que se merece. Lo que, y ahí estaba el espanto de la interpretación, nos hace a todos cómplices, en su caso a los periodistas. Al resto, en mayor o menor medida.

Y lo he enlazado, no podía ser de otra manera, con el caso que «destapó» recientemente el obispo Munilla, el que afectaba a uno de sus súbitos en la diócesis guipuzcoana. Denunciado por abusos sexuales a niños, hoy adultos, el caso del sacerdote donostiarra encierra todos los elementos de una crónica política con uno de los lobbies por excelencia, la iglesia, en entredicho. Mucho poder, para tapar durante años la existencia generalizada de abusos, y hoy para relativizarla, como han hecho Munilla y el lehendakari Urkullu.

El primero, adelantándose a la noticia para gestionarla a su ritmo. Intentando transformar el concepto de verdugo (Iglesia) al de víctima (hemos sido engañados por una manzana podrida). El segundo llevándola al terreno privado de la Iglesia, como si abusos y violaciones fueran una cuestión familiar a la que los ajenos a ella no tuviéramos siquiera derecho a opinar. Aquel que juró su cargo arrodillado y humillado ante Dios es otro de los responsables, con mayúsculas, de ese olvido universal a unas víctimas sin reconocer.

Responsable al igual que el resto de actores que entran en el escenario, en especial todos los que desean que no se altere el orden general de las cosas. Me refiero a los medios del sistema, por la cercanía los ligados a Vocento en este caso. A la judicatura, fiscalía, policía… los que marcan las pautas de lo correcto y de lo incorrecto. Una red poderosa en la que hemos caído, casi sin percibirlo, el resto de ciudadanos.

La perversión sexual del clero, y aquí no caben modernidades ni ideologías relacionadas con los tiempos que corren, es un crimen horrendo enquistado y alargado en el tiempo, sin justificación alguna. Entre los elementos políticos que citaba, el ejercicio del poder absoluto y omnipresente ha sido el principal a la hora de ejercer el silencio. Un silencio que se ha correspondido con la inviolabilidad de todos sus miembros.

Los expertos nos dicen, según he leído en los últimos meses, que el 6% de los religiosos de EEUU está implicado en casos de abusos sexuales a menores. Hace un par de semanas, la noticia nos trasladaba a Australia donde el 7% de los sacerdotes católicos fueron acusados de abusos sexuales a niños, entre 1950 y 2010. Cifra oficial, filtrada por la Real Comisión de Respuestas Institucionales para los Abusos Sexuales a Niños. Entre 1980 y 2010, 4.500 personas denunciaron los abusos.

Resulta curioso que entre nosotros, el tema haya pasado de soslayo. Nos hemos fijado en las inmatriculaciones de la Iglesia, una actividad propia de elementos mafiosos. También en el papel de algunas monjas en el supuesto secuestro y venta de niños durante el franquismo. El tema de los bebés robados. Los más incisivos descubrieron la responsabilidad de algunos curas fachas en la señalización de los rojos de la República que luego serían ejecutados. Cuestiones importantes, sin duda. Pero irrelevantes, perdónenme la palabra, frente a la grande, la de los abusos sexuales a menores.

Si los números del Primer Mundo nos indican que entre el 5% y el 7% de los sacerdotes católicos han sido pederastas, las cifras de las que estaríamos hablando en Euskal Herria serían escandalosas. ¿O es que, por el contrario, la singularidad vasca evitó que nuestros religiosos fueran también especiales dentro del universo religioso? No hay elemento alguno que nos permita pensar que los curas vascos fueran castos con los niños. Mi experiencia particular, adelanto que nada científica por supuesto, me hace intuir lo contrario.

¿A qué me refiero? Desgraciadamente, y lo remarco con una mayor fricción al teclear las letras del ordenador, quienes hemos estudiado en centros religiosos, hemos conocido decenas de casos de abusos a nuestro alrededor. Estas semanas he referido el tema a viejos colegas y todos se reafirman en sus recuerdos. Quienes ahora tenemos entre 50 y 70 años, antes y después no tengo datos, sabemos de la generalización de los abusos. No hay orden religiosa que quede fuera de la denuncia. Todos sabemos de casos concretos, de religiosos pederastas que se transmitían de curso en curso. Y no sólo en Donostia, en Gipuzkoa. También en Araba, en Bizkaia, en Nafarroa, en Ipar Euskal Herria.

El recuerdo de estos abusos es traumático. Vuelvo a repetir que se trata de la experiencia de los testimonios que he recabado en las últimas semanas, de los que han pasado más de 40 años en la mayoría de los casos. Tan traumático o más que el de un torturado. Más traumáticos en general que las secuelas que han dejado en los represaliados políticos.

Como en otros lugares, los entonces niños guardaron silencio, acongojados por la referencia de quien abusaba sexualmente, delegado de Dios, medidor del bien y el mal, examinador a fin de cuentas de sus aptitudes académicas. El entorno lo sabía, lo sabíamos. Cuando cambiábamos de curso ya intuíamos incluso, por su físico, por su naturaleza, quiénes iban a ser los alumnos susceptibles de sufrir agresiones sexuales. El terror encubierto.

Algunos de aquellos niños vejados lo contaron en casa. Y la victimización se multiplicó. Era tanto el poder de la iglesia que nuestras madres, en general, se negaban a aceptar lo evidente. Como defensa ante una atrocidad, y también como resguardo para ese paraíso inexistente que nos prometían. Los enviados de Dios, sus delegados en la tierra, eran intocables. Porque ellos tenían las llaves de la eternidad.

Hoy la ordenación de un sacerdote o de un religioso es noticia. De cada tres sacerdotes vascos, dos están jubilados. Pero hasta 1970, los seminarios estaban repletos. Aún en 1983, Navarra contaba con 809 sacerdotes y 500 religiosos. En 1936, la hoy Comunidad Autónoma Vasca tenía 2.145 sacerdotes, 1.500 religiosos y 5.000 monjas. Durante el franquismo, la época que nos ocupa, citar a un 5, 6 o 7% de religiosos vascos susceptibles de cometer abusos sexuales nos llevaría a más del millar. Más de 1.000.

Es necesario y no quiero ser pretencioso añadiendo «urgente», que como en cualquier lugar con convicciones democráticas, se aborde una investigación profunda sobre los abusos sexuales del clero vasco hacia dos o tres generaciones de niños. Que se abran los archivos eclesiásticos (por cierto cerrados a cal y canto cuando hemos pedido permiso para investigar los crímenes de la guerra civil) y sepamos cuántos clérigos fueron castigados, si los hubo, o trasladados por pederastas.

Queremos saber, oficialmente, la verdad sobre un escándalo de, al menos, la misma magnitud que el de las torturas, las ejecuciones extrajudiciales, la impunidad policial, las agresiones de género o la falta de libertades civiles. Hay miles de víctimas esperando verdad, justicia y reparación. Para que tengamos la convicción de que se cumpla la cuarta demanda, la de la No Repetición.






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La Ruta Señalada por Pla

Les compartimos la editorial publicada por Naiz con respecto a la entrevista concedida por David Pla a Gara:


Tras leer la entrevista a David Pla que hoy publica GARA, cualquier mandatario inteligente y sensato querría saber más, querría conocer de manera más directa qué es lo que piensa y propone este interlocutor de ETA, una de las personas que guió unida a la organización revolucionaria vasca al cambio de estrategia y al cese definitivo de su actividad armada.

Querría saber, por ejemplo, cómo piensa ETA que se podría acelerar el desarme, algo que cualquier ciudadano valoraría sin duda como positivo. Aunque solo fuese por curiosidad, le tentaría la oportunidad de confrontar con alguien que desde la cárcel, en tono sereno, solemne y sin fingimientos, en un lenguaje acorde con su responsabilidad, expone tan claramente cómo han funcionado las estrategias de unos y otros en este periodo, que adelanta qué se podría hacer para alcanzar escenarios de soluciones y sostiene la firme voluntad de su organización de llevar sus compromisos a buen puerto. Solo el orgullo o el ventajismo podrían inhibir ese deseo político natural de buscar un diálogo que avanzase en las soluciones y superase algunas de las dificultades de esta nueva fase histórica que afronta Euskal Herria.

Sería políticamente naif pensar que esto va a ocurrir sin más, que este mensaje constructivo tendrá una respuesta a la altura, que la mediocridad y la mala fe mostradas hasta ahora se tornará súbitamente en talento y que los estados español y francés o las autoridades vascas adoptarán un enfoque constructivo para resolver de manera justa las consecuencias del conflicto armado.

En todo caso no está de más preguntarse por la necedad política cuando sobre la mesa existen alternativas a actuar cerrilmente, opciones que supondrían beneficios objetivos para todas las partes, y especialmente para la sociedad vasca.

Estrategias para perdedores

El efecto más perverso de la concepción de «vencedores y vencidos» es que quienes la sostienen terminan por preferir perder a que el otro gane. Por no aceptar una estrategia «win-win» se favorece una «lose-lose», una en la que todo el mundo pierde.

Frente a la máxima del Estado que reza «pierdan toda esperanza», una de las conclusiones que cualquiera puede sacar de esta entrevista y de la historia de ETA es que no existe opción de que esto termine en rendición. Incluso desde las antípodas ideológicas se puede reconocer la perseverancia. La lucha armada fue posible durante tanto tiempo por el grado de apoyo social que tuvo, ese apoyo es el que ha capitalizado el cambio de estrategia y nadie en esa comunidad, ni sus dirigentes ni la base social, va a aceptar un esquema de rendición. Su tradición política tiene gran capacidad de cambio, pero ninguna de abandono.

Recrear la estrategia, no el pasado

Tal y como señala Pla, gran parte de la estrategia del Estado consiste en «recrear artificialmente el ciclo de la lucha armada» con el objetivo de «frenar la potencialidad que para propiciar cambios políticos y sociales tiene, en la lucha de liberación, el camino emprendido con el cambio de ciclo». La trampa esconde el antídoto: no reproducir esos esquemas del pasado y ahondar en las potencialidades emancipadoras de la estrategia.

Evidentemente, no es fácil encontrar las palancas que activen esas dinámicas políticas, que resulten multiplicadoras de compromisos y acelerantes de los tiempos, que construyan nuevas épicas y pongan del lado del pueblo la pendiente moral del debate público; que inventen nuevas fórmulas o como mínimo pongan en valor los logros parciales o estructurales en el camino por la justicia y la independencia de Euskal Herria.

En esta nueva fase histórica una parte importante del protagonismo político le corresponde a la sociedad civil. En asuntos como el desarme, los presos o las víctimas –también en temas como los refugiados o la violencia contra las mujeres–, se ha mostrado capaz de romper inercias, esquivar excusas y liderar iniciativas que concitan gran acuerdo social. En la medida en que escapa a su control, algunos dirigentes se resisten a acompañar ese liderazgo social. Buscan congelar el país, sin contemplar que se arriesgan a romper la cadena del frío y a que al descongelarse sea demasiado tarde para algunas cosas. Ante esa irresponsabilidad necia, frente a la dependencia, el impulso comunitario vasco debe encontrar vías para mejorar y emanciparse.





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Pla | «Desarmarse lo Antes Posible»

Si hay algo que no tiene el régimen español es palabra, estatura ética, credibilidad.

Durante lustros los borbónico-franquistas se dedicaron a victimizarse ante la comunidad internacional desplegando una intensa campaña de intoxicación mediática en contra del derecho del pueblo vasco a su autodeterminación. Lo hacían tanto al interior como hacia el exterior. Por desgracia y ante el avance de las posturas reformistas de la social-democracia, fueron muchos los que desde la izquierda cayeron en la trampa y terminaron por convertirse en valedores de las mentiras vertidas por los ultra-españolistas.

Exigían el fin inmediato de la violencia, de la otra violencia, porque en ningún momento pusieron coto a su violencia, alegando claro que la suya era constitucional y democrática.

Hace cinco años el escenario cambió pero ellos siguieron en lo mismo a sabiendas de que la comunidad internacional es un ente fácilmente manipulable. Contando con la complicidad de París, Madrid se ha dedicado a obstaculizar el desarme

Faltaron a su palabra en lo relativo al tan exigido cese a la violencia.


Les invitamos a leer esta nueva entrevista a David Pla publicada en Gara:


Designado por ETA como interlocutor para la resolución del conflicto, David Pla ratifica que aquellos que se han comprometido en el desarme «tienen la palabra» de esta organización para poder efectuarlo en el plazo de tiempo más breve posible. En una entrevista concedida a GARA desde prisión, destaca el papel de la sociedad civil, y emplaza a los agentes vascos, con mención específica para las instituciones, y también a los internacionales para ayudar en esa tarea. Además, David Pla anuncia para primavera el inicio de un proceso de reflexión por parte del conjunto de la militancia de ETA.

Lo ocurrido en Luhuso ha destapado una nueva situación, según parece: el inicio del desarme. ¿Cómo se debe interpretar?

Antes de nada hay que decir que ha sido la forma excepcional de responder a una situación excepcional. Hace cinco años nadie podía imaginar que llegaríamos al desarme en semejantes condiciones. Pero los estados han actuado en contra de la solución del conflicto en todos los ámbitos, también en el desarme, que se supone debiera ser de su interés.

Han querido convertir la cuestión de las armas en problema para ETA. Descartada la opción de la negociación, nos querían incapacitar para cambiar totalmente de fase política y, mientras tanto, mediante operaciones policiales y el discurso de siempre, han querido recrear artificialmente el ciclo de la lucha armada, para frenar la potencialidad que para propiciar cambios políticos y sociales tiene, en la lucha de liberación, el camino emprendido con el cambio de ciclo.

¿Cómo valora la aportación de la sociedad civil?

Ha sido determinante, pues ha encontrado el modo de hacer frente al bloqueo. Prácticamente nadie se ha atrevido a cuestionar su generosa aportación, y eso no es muy común, ya que, en los últimos años, cuando ha llegado la hora de dar pasos, algunos se han escondido tras las frases «no es suficiente» o «esperamos otra cosa».

Más allá del desarme, se podría deducir que la sociedad civil se hace cargo de la agenda de soluciones, lo que posibilita construir un nuevo esquema para la resolución. Un esquema de hondo calado, al estar soportado en el protagonismo y el ímpetu de la sociedad.

La actuación del Gobierno español no deja margen para la sorpresa. Se ha difundido que París podría tener otro talante, pero al final los hechos ahí están. Después de Luhuso, ¿pueden esperarse cambios?

Hace años que se especula sobre una hipotética voluntad de Francia pero, tal y como usted dice, los resultados están ahí, en política penitenciaria, en represión... Lo ocurrido en Luhuso, además, trae consigo un salto, puesto que han golpeado una iniciativa que podría ser del interés de Francia.

Lo que está claro es que no podemos permanecer a la espera. Que París cambie su política, y es fundamental que la cambie, será consecuencia de lo que hagamos las fuerzas que estamos por la resolución del conflicto. Hay que profundizar en ello.

La reacción del Gobierno Urkullu ha sido contradictoria. Un detalle llama la atención, cuando dice que ETA no quiso estudiar debidamente su propuesta. ¿Cómo cabe interpretar la desconfianza entre ese Gobierno y ETA?

No es fácil entender lo que está pasando, y resulta incluso frustrante. Nosotros hemos intentado una y otra vez crear ámbitos de colaboración y hemos compartido con ellos nuestras iniciativas. Porque sinceramente creemos que avanzar en la resolución del conflicto y construir la paz es un desafío de Euskal Herria y que deberíamos actuar como pueblo, las instituciones, los diversos agentes y la ciudadanía, todos en la misma dirección. Pero Urkullu no está, no ha estado, en esa.

Luego está lo que corresponde a la citada propuesta. No es cierto que ETA no la haya estudiado; la valoró y le dio respuesta pública. Y lo hizo pese a que su lenguaje y sus malos modos no daban demasiadas ganas. El problema es que la propuesta nació muerta. Porque no era una propuesta para llegar a acuerdos y salir del bloqueo, sino un instrumento inventado por el PNV para sacar ventaja política de la situación de bloqueo impuesta por los estados, con el objetivo de desgastar la posición de ETA y la izquierda abertzale. Porque el Gobierno Vasco creía que en el ámbito del desarme no se producirían pasos relevantes, por las dificultades derivadas de la actitud de los estados. Y su plan lo que buscaba era representar que la culpa era de ETA. Así pensaban que podrían presentar a ETA como causante del bloqueo, mientras ellos aparecerían como agentes activos. Eso sí, sin hacer ni decir ni pío ante los ataques de los estados.

¿Pero qué ha pasado? Que la iniciativa de Luhuso ha desbaratado sus intenciones, porque ha demostrado claramente que ETA tiene voluntad de desarmarse y que los problemas que citaba ETA para ello son reales. Y porque, por otra parte, ha demostrado que quien tiene voluntad sincera para ayudar tiene cómo hacerlo. Por eso ha sido extemporánea la reacción del Gobierno Vasco. En lugar de poner la atención en el momento histórico y en el ataque de los estados, lo ha hecho en su propuesta, presentando, además, la actitud de ETA como un desprecio. Increíble, cierto, pero ese ha sido hasta la fecha el comportamiento de Urkullu.

¿El Gobierno Urkullu se ha dirigido a ETA o a los interlocutores que se encuentran en prisión?

No. En ocasiones, desde 2012, hemos tenido noticias de sus opiniones y algún mensaje sí ha llegado. Pero siempre de forma indirecta, mediante terceros y similares. Además, hemos llegado a la conclusión de que, en esos casos, buscaba más incidir en esos terceros agentes que abrir un diálogo constructivo con ETA. Por lo demás, ha preferido obstinarse en interpelar mediante los medios de comunicación, más interesado en ganar posición que en avanzar en la resolución de las consecuencias del conflicto. En cambio, las cartas cruzadas entre la sociedad civil y ETA han demostrado, sin tanta ostentación, que se pueden dar pasos si existen ganas y voluntad para ello.

Por eso, quiero invitarles desde aquí a que vengan. Aunque la relación hasta ahora haya sido conflictiva, intentemos poner un nuevo punto de partida. Sería bueno para Euskal Herria y ETA está dispuesta a intentarlo. Y si no quieren entablar relación directa con ETA, si no quieren estar con esta interlocución, que lo hagan con el resto de agentes que ya están actuando en favor de la paz para construir el liderazgo compartido que necesita ese objetivo.

¿Tan difícil es un trabajo en común de todos los agentes?

No debiera serlo, y en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa están demostrando que es posible. Y así ha sido porque ha habido por parte de todos voluntad política por anteponer el interés común de la resolución y la paz. Yo no sé si eso será suficiente para mover las posiciones del Estado, pero nos hemos fortalecido como comunidad y pueblo, y somos más sanos en nuestros valores políticos y humanos. Y eso dejará huella para construir el futuro juntos.

¿Por qué eso mismo no ha sido posible en el resto de territorios?

Algunos utilizan el pasado como coartada. Dicen que el diálogo y los acuerdos son más difíciles debido a que las características de la confrontación han sido más duras. Pero también se podría argumentar lo contrario, si es que se pueden establecer en la vivencia de un pueblo esas fronteras físicas. Si la confrontación ha sido más dura, para todos, tendríamos que tener mayor valor para superar sus consecuencias.

Yo, en cambio, creo que la clave para entender lo que está sucediendo está relacionada con el futuro. La mayoría de fuerzas políticas han abordado la nueva era con el esquema viejo del Pacto de Ajuria Enea, desde su variante más sombría, además. Desde aquella división de la sociedad impuesta por el relato de «demócratas y violentos», desde aquella política de exclusión. Y lo han hecho así porque quieren levantar un muro frente al independentismo de izquierda, para que su proyecto no pueda avanzar. Porque han llegado a la conclusión de que, con el cambio de estrategia, las oportunidades para ese proyecto político se han multiplicado.

Y el nuevo muro es el bloqueo en la resolución. O, dicho de otro modo, el esquema de «vencedores y vencidos». Algunas veces, rechazan directamente el diálogo y el acuerdo y, otra veces, los hacen inviables, mediante condiciones que la izquierda abertzale no puede asumir. De este modo pretenden ahogar la apuesta política de la izquierda abertzale, dejándola anclada en el pasado y sin poder hacer frente a los nuevos retos.

Así las cosas, la colaboración entre todos resulta complicada. La cuestión está en que la sociedad vasca no comulga tan fácil con semejantes cosas y ello puede condicionar la posición de los partidos.

¿Qué desarrollo puede tener la cuestión del desarme?

El punto de partida ya está situado. La sociedad civil y ETA han acordado que queda en manos de los primeros la responsabilidad del desarme, en cierta forma en la orientación que, tras certificar el bloqueo de los estados, estaba dibujando el Foro Social. Para realizar esa tarea, sin embargo, la sociedad civil necesitará apoyo, tanto de los agentes internacionales como de los agentes vascos, y en concreto de las instituciones y los representantes institucionales. Si los estados variasen de posición, ese proceso sería más sencillo y seguro. Por desgracia, no podemos esperar que eso ocurra.

Lo único seguro es la decisión firme de ETA de desarmarse en el plazo de tiempo más breve posible. Aquellos que ya se han comprometido para lograr ese objetivo tienen su palabra.

Ya ha respondido en lo que atañe al Gobierno de Gasteiz, ¿pero algún otro agente ha acudido a prisión para tratar sobre la solución a las consecuencias de conflicto?

Estamos en contacto con el Foro Social y estamos intentando poder mantener un encuentro cara a cara. Solicitaron permiso para una visita y precisaron con claridad quiénes eran y para qué querían esa visita. Pero, al parecer, el Estado francés no ve con buenos ojos ese encuentro, pues el juez nos ha comunicado recientemente que, de momento, no la concederá. En todo caso, seguiremos trabajando conjuntamente, aunque para ello haya que utilizar otras vías.

Aun así, ETA es consciente de que las relaciones directas con los interlocutores que se encuentran en prisión tienen su complicación. Por eso, su dinámica de relación no se limita a ese ámbito, como se ha podido ver en las comunicaciones publicadas en relación a la iniciativa de Luhuso.

Lo ocurrido en Luhuso ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la solución de las consecuencias del conflicto. Entre ellas se encuentra la de los presos. En la entrevista de finales de 2015 nos respondió que llevaba muy poco tiempo en prisión. Durante este año, ¿qué es lo que ha visto?

En general, que los estados mantienen el discurso y la línea de hace quince años. Mis vivencias no tienen nada de especial, pero se me ha hecho curioso, por ejemplo, que los argumentos que utilizan para prolongar la prisión provisional o para explicar por qué se nos deben imponer medidas excepcionales de control parecen escritos hace dos décadas. Los estados continúan con su lógica de guerra, como si nada hubiese cambiado.

Eso sí, han adecuado la estrategia a la nueva situación. En su día, el objetivo primordial era lograr el arrepentimiento de los presos políticos vascos. Impulsaban todo aquello que propiciara la ruptura del Colectivo, intentando representar desvinculación respecto a la lucha, para perjudicar al movimiento de liberación. Con ese objetivo endurecieron las condiciones carcelarias y pusieron en marcha la dispersión, para que individualmente el chantaje fuese más eficaz. Después, además, le agregaron la política de «pérdida de esperanza» y, agudizando la legislación de excepción y utilizando las decisiones de los jueces, llevaron al extremo el periodo de encarcelamiento.

No diría que han abandonado la política de arrepentimiento, pero creo que ahora prima otro criterio: que no se mueva nada, si no es para atrás. Combaten hasta el más mínimo avance, incluso los meramente humanitarios. ¿Por qué? Fundamentalmente porque, en la nueva situación, quieren utilizarnos como rehenes políticos, al objeto de condicionar el desarrollo de nuestro proyecto político y el futuro de Euskal Herria. Son conscientes, además, de que la sociedad vasca se identifica con una lógica de solución, por lo que cada paso que se diera se interpretaría como precedente para el siguiente, hasta completar toda la secuencia de la resolución. Por otra parte, quieren provocar desesperanza con el objetivo de alimentar dudas en el seno de la izquierda abertzale y, en la medida de lo posible, provocar división.

Así, se han parapetado tras el andamiaje jurídico de excepción construido en la fase anterior. Y, además de no progresar, dificultan enormemente la mínima solución a cada situación concreta. El ejemplo más evidente, y doloroso, es la crueldad de la que hacen gala con nuestros compañeros enfermos.

¿De qué forma valora el debate de EPPK y la propuesta que se ha realizado para el mismo?

Es un debate importante y, entre otras cosas, creo que pretende hacerle frente a la situación descrita. En la fase anterior la resistencia ha caracterizado al Colectivo. Si el enemigo pretendía hacer chantaje a los presos para perjudicar a la lucha de liberación, el Colectivo, por encima de todos los ataques, fijó como objetivo resistir firmemente. Por ejemplo, estableció sus normas internas en función de esa realidad. El Colectivo tuvo que hacer frente a situaciones muy duras, pero ganó la batalla política puesto que la política de arrepentimiento ha cosechado muy pocos logros. En todo caso, se podría decir que todo ello estaba ligado a la lógica de confrontación armada.

Tras la decisión de ETA de hace cinco años, en el «frente de cárceles» el reto principal es la vuelta a casa de los presos y presas. Todos pensábamos que tarde o temprano se impondría la lógica de la resolución y que la situación de los prisioneros y las prisioneras tendría otro desarrollo. Pero el Estado se ha enrocado para mantener el proceso de liberación encadenado a ese bloqueo. Ahora la izquierda abertzale, y también el Colectivo, deben responder a esa nueva situación. Y es lógico pensar que, de la misma forma que en su día se respondió al chantaje desde la resistencia, toca ahora responder al bloqueo propiciando nuevos movimientos y abriendo nuevas posibilidades. Siempre junto con el pueblo.

Ese es, de alguna forma, el camino abierto hace tres años con aquella declaración del Colectivo, y este debate viene a profundizar en ello, con valentía y determinación.

La dinámica por los presos se ha fortalecido en la calle, pero la llave de las celdas está en manos de los estados. ¿Cómo se puede salir de esa situación?

Esa es la dificultad añadida que tiene el ámbito de los presos, que para resolverlo hay que mover a los estados y no hay resquicio para evitarlo. La pregunta es cómo se hace eso. Y hay que decir con honestidad que no existen fórmulas mágicas. Lo que está claro es que debemos dar la batalla como pueblo y que, para ello, hay que acumular y movilizar todas las fuerzas posibles. Tanto aquellas que comulgan con la trayectoria y proyecto político de la izquierda abertzale como aquellas otras que tienen procedencias y proyectos políticos distintos. Tanto aquellas que hacen suyo el objetivo de la vuelta a casa de todos los presos como aquellas otras que se quedan aún en pasos intermedios.

Además, la movilización popular no debe mover solo a los estados, sino también a los representantes políticos e institucionales vascos. Aunque dicen estar en contra de la política penitenciaria vigente, el compromiso mostrado hasta ahora ha sido ciertamente discreto en muchos casos. Con un amplio consenso, la confrontación respecto a la actuación de los estados sería más eficaz.

Y junto con ello, se debe seguir desgastando la posición de los estados en todos los terrenos. Crear contradicciones, también en ese ámbito jurídico que tienen tan amarrado.

La izquierda abertzale está llevando a cabo un proceso de reflexión, con el proceso Abian en un principio y con los congresos de las organizaciones ahora. ¿Qué importancia tiene?

Muy alta. Como dijimos hace un año, la izquierda abertzale se encontraba inmersa en una crisis política profunda. Tras abrir el nuevo ciclo político, mediante la resolución “Zutik Euskal Herria”, primero, y la decisión de ETA, después, no estábamos acertando en aprovechar las oportunidades abiertas por todo aquello, lo que obligaba a analizar el devenir de los últimos años y repensar el esquema político. El proceso Abian posibilitó hacerlo.

Se podría decir que los procesos específicos de cada organización tienen como objeto adecuar los instrumentos para este nuevo esfuerzo al objeto de dar otro impulso a la estrategia de la izquierda abertzale. Están siendo ejercicios realmente importantes, como demuestra el hecho de que se hable de refundación de la izquierda abertzale. De ahí en adelante, tendría que llegar el tercer paso; esto es, el desarrollo del conjunto de la línea renovada, con la iniciativa independentista como eje.

¿También ETA va a realizar su propio ejercicio de reflexión?

Sí. Se prevé un proceso de reflexión entre toda la militancia de ETA a partir de primavera.

La izquierda abertzale, y también ETA, han dicho más de una vez que el eje central debiera ser el proceso como pueblo, el proceso independentista... ¿Ve avances en ese terreno? O, dicho de otra manera, ¿si no se avanza en ello, no quedaría cojo todo sobre lo que hemos hablado (solución a las consecuencias, refundación de la izquierda abertzale...)?

La propia izquierda abertzale quedaría renqueante ya que, sin avanzar en su principal quehacer, estaría totalmente perdida. Porque la izquierda abertzale no es una fuerza política convencional, que de alguna forma puede vivir en la inercia de la mera gestión de la política diaria. Nacimos para ganar, para desterrar toda opresión, y con esa ambición y tensión hay que encarar el futuro.

Hace ya dos o tres años, nos lo recordaban diferentes compañeros que estaban presos. Que no nos quedáramos bloqueados en la resolución del conflicto, en el intento de abrir un nuevo tiempo de negociación o en la lucha por liberar a los presos. Que lo importante era seguir en el proceso de liberación y que todo lo demás se debía colocar en función de ello.

La izquierda abertzale acaba de concluir que, en esta fase política, el proceso de liberación avanzará mediante un proceso independentista popular y ahí deben situarse todas las fuerzas.






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