domingo, 9 de abril de 2017

Un Paso

Solo el tiempo nos ayudará a dimensionar en su justa medida lo sucedido ayer en Baiona.

La bola está ahora en el tejado de gentes que no se han caracterizado por gestionar la paz, mas bien son gente acostumbrados a promover la violencia, siempre cuidando jugar con las reglas de una comunidad internacional extremadamente permisiva en ciertos asuntos e incongruentemente estricta en otros.

¿Qué termómetro debemos usar?

Sencillo, hacen falta dos elementos en el proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción iniciado por ETA hace ya cinco años, proceso por cierto unilateral en el que ETA nunca esperó nada de parte de Madrid y mucho menos de París pues su compromiso siempre ha sido, es y será, con su pueblo, por eso recurrió a él para romper el bloqueo impuesto por los estados.

De la forma en la que los estados español y francés gestionen estos dos elementos -la forma en la que gestionaron el primero no nos hace abrigar mucho optimismo- dependerá que se cimente un auténtico proceso multilateral de paz, reconciliación y convivencia.

Dicho lo anterior, les dejamos con este texto publicado en la página de Euskaria Fundazioa:


¿Dimos en Baiona un paso para acercarnos a la paz?

Txema Landa

Lo de este sábado en Baiona ha supuesto, en lo personal, un terremoto de esperanza, he vivido muchas y muy variadas emociones, me he encontrado con mucha gente amiga, muy amiga, de hace mucho tiempo y más reciente, en el rostro y en el corazón de todas y todos asomaba, como no, la emoción de un día que, de los últimos dos siglos, va a quedar para siempre en la historia de nuestro pueblo.

La entrega unilateral, verificable y sin contrapartidas de las armas por parte de uno de los actores del prolongado y complejo conflicto vasco, abre un nuevo tiempo, que la sociedad vasca debe de aprovechar para llevar adelante un proceso, en el que desarrollar su capacidad para resolver sus conflictos internos, como forma de afrontar los conflictos de todo tipo a los que se enfrenta de cara al futuro.

Una de las consecuencias del devenir de estos complejos elementos es el reguero de víctimas que arrastra, víctimas de muy distintas formas de violencia y todas ellas, como tales víctimas, inocentes.

Por que víctimas son y somos: todas las personas que murieron, las heridas, las que fueron torturadas, las detenidas, las apresadas, las exiliadas, las apaleadas en las calles, las que ni pudieron ni pudimos expresar nuestros anhelos, sus familias, sus amigos y un largo etcétera. Para todas ellas reconocimiento y reparación como es de justicia.

Otra de las secuelas debe ser la des militarización española y francesa de Euskal Herria, por que es más que evidente que la sociedad vasca necesita que desaparezcan de su entorno todas las fuerzas militares y militarizadas que llevan siglos en nuestro suelo, bien entendido que su permanencia, decía responder a la actividad de una de las partes actoras de esta situación, y esa ha desaparecido, o desaparecerá en breve.

Otra de las necesidades es el regreso de todas las personas han tenido que salir, como consecuencia de esta situación conflictiva, de su país. Así como las personas presas y con especial prioridad aquellas que se encuentran gravemente enfermas.

No deberemos olvidad a las gentes que tuvieron que abandonar su país a lo largo y ancho de los tiempos; me refiero a las mujeres y los hombres de la diáspora vasca, por que ningún movimiento migratorio es ni ha sido voluntario, todos tienen un origen político. Necesitaremos su concurso en nuestro devenir, necesitaremos a las cada vez más activas y plurales organizaciones de la diáspora vasca.

Deberemos afrontar el futuro sin cortapisas, por que solo el avance hacia la culminación de las legitimas aspiraciones de las mujeres y los hombres que habitan Euskal Herria, solo la capacidad para decidir nuestro futuro como pueblo, garantiza y garantizará en cada momento una convivencia normalizada.

Nuestro país no necesita tutelas, ni de los estado que nos rodean y que a juicio de una parte muy importante de esto pueblo, además de rodearnos nos impiden ser lo que deseamos, ni de nadie.

Hubo en Bastiona presencias más que destacadas solo destacaré una: Iulen Kerman de Madariaga y Agirre, una de las personas que a mediados del siglo pasado fundó ETA.

Hubo en Baiona ausencias más que destacadas, solo citaré dos: Iñigo Urkullu y Uxue Barkos, con altas responsabilidades institucionales en la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral de Navarra respectivamente.

Nunca agradeceremos lo suficiente el esfuerzo de las personas que han participado y ha propiciado que el día 8 de abril del año 2018 entre en la historia; el esfuerzo de la Sociedad Civil ha sido decisivo y de entre ellos deberemos recordar siempre a los ciento setena y dos Artesanos de la Paz.

Deberemos destacar, sin duda, la colaboración del grupo intencional de expertos que nos ha ayudado de forma definitiva.

A Baiona, -regreso a las vivencias-, fui con mi familia en un autobús con gente de Uharte, Atarrabia y Burlata, a la altura del peaje de Oiarzun tuvimos un control de la Guardia Civil, nada nuevo, al regreso a Iruñerria, cuando ya nos bajábamos del autobús, comente, en tono distendido: Hasta el próximo desarme, y alguien contestó: el próximo desarme que sea el de ellos.

Nota 1: He recibido la ayuda desinteresada de un entrañable amigo y compatriota para rematar esta crónica, Javier Tisera, uno de los #Sukaldariak de la Euskal Etxea de San Nicolás, como no me permite agradecérsela, no se la agradezco. La cooperación transoceánica ha continuado con Claudio Etxeberria de la Barra, amigo eterno y también compatriota desde Chile. A ambos los abrazaré en breve, eso espero.

Nota 2: Me he alargado exageradamente, mas de 4,500 caracteres una burrada. Pido 1500 caracteres de disculpas.






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