lunes, 10 de abril de 2017

De Aiete a Baiona Pasando por Luhuso

Ahora que el 8 de abril ha pasado y el desarme de ETA ante la sociedad vasca ha culminado, por fin se pueden dar a conocer algunos detalles acerca de como es que se logró concretar lo escenificado en Baiona.

Lean ustedes:


De Luhuso a Baiona, el desarme se ha acabado completando en apenas 113 días. La valiente iniciativa de los artesanos de la paz fue el factor que desbloqueó un asunto encallado cinco años, pero el éxito final lo han facilitado las reuniones multilaterales tras Luhuso (que gestaron un acuerdo tácito) y dos años de contactos indirectos entre París y ETA.

Ramón Sola

Los sorprendentes hechos de la tarde-noche del 16 de diciembre en Luhuso podían haber quedado como un nuevo «petardazo» hacia el desarme de ETA. Este proceso ha estado en vía muerta durante cinco años largos primero por el rechazo de Madrid a una negociación directa sobre fórmulas y plazos con la delegación de ETA en Oslo y después por el sabotaje de los dos estados a otros pasos (menosprecio al inicio del sellado e inventariado de enero de 2014, detenciones de Biarritz o Baigorri en 2015, levantamiento propagandístico del zulo controlado hace tiempo de Oise en 2016...) Sin embargo, Luhuso ha terminado siendo el inicio del fin, el principio del éxito, el «acontecimiento» que cambió toda la pésima dinámica anterior. Y ello ha sido posible por la insistencia y el compromiso de los artesanos por la paz, sobradamente conocido ya, pero también por dos circuitos de interlocución con las autoridades de la República francesa, lógicamente ocultos, que fructificaron el sábado en un desenlace aparentemente simple de una cuestión que antes parecía irresoluble.

Según ha podido saber GARA y confirma el desarrollo de los hechos en los ocho puntos de desarme, de ambos procesos de diálogo y negociación terminó saliendo un operativo acordado. Obviamente se trató de un pacto táctico, no público ni escrito, por lo que hasta el mismo viernes el artesano Mixel Berhokoirigoin o el presidente de la Mancomunidad Vasca Jean-René Etchegaray lanzaron alertas sobre la posibilidad de operativos policiales saboteadores. Sin embargo, todo fue sobre ruedas finalmente gracias a esa ingente labor previa.

Cronológicamente, el segundo de estos circuitos se puso en marcha tras Luhuso, y en él han confluido agentes tan diversos como artesanos, Gobierno de París, principales instituciones vascas, formaciones políticas, comunidad internacional... Algunos de estos contactos han terminado saliendo a la luz pública, como la reunión del 20 de marzo en Pau entre Etchegaray y el primer ministro francés, Bernard Cazeneuve, o la de la pasada semana en Gasteiz entre el citado Etchegaray –que ha tenido una altísima implicación en este proceso–, los lehendakaris Iñigo Urkullu y Uxue Barkos, y el coordinador de la Comisión Internacional de Verificación, Ram Manikkalingam. Quedan como excepciones: la práctica totalidad de los contactos multilaterales han mantenido la confidencialidad predeterminada.

En ese proceso, la prioridad de las autoridades francesas se centraba en acceder al arsenal fuera de control en su territorio impidiendo además cualquier manipulación (los 172 artesanos no tocaron las armas y explosivos en ningún momento). Y en contrapartida era imprescindible garantizar la seguridad de estos activistas civiles frente a cualquier iniciativa policial y judicial, dado que las detenciones de Luhuso o la citación a comisaría a los verificadores internacionales anticipaban un claro riesgo. Este acuerdo tácito fue cumplido escrupulosamente en la mañana del sábado.

París y ETA

Pero el terreno estaba sembrado además por otra labor de interlocución previa. El Ejecutivo francés lleva dos años manteniendo contactos de tipo indirecto con la representación de ETA, lo que le hacía plenamente consciente de su voluntad de desarmarse unilateralmente.

Ello hizo que, contrariamente a lo que ocurrió en Madrid, la declaración de ETA en la BBC en la medianoche del jueves de que ya era una organización desarmada no desatara ningún tipo de crítica ni reparo en París. Y que, igualmente en contraposición con sus homólogos españoles, lo ocurrido el sábado fuera calificado por el ministro del Interior francés, Matthias Fekl, de «gran noticia, incontestablemente importante».

Esta diferencia entre las posiciones de París y Madrid constituye un dato novedoso, habida cuenta de que tanto antes como después de 2011 la actitud de los mandatarios franceses ha sido cumplir siempre al pie de la letra las peticiones españolas, desde la premisa de que todo lo relacionado con ETA supone un asunto externo para el Estado francés. Este argumento ha sido desbordado por la enorme movilización institucional en Ipar Euskal Herria, con 600 electos de todo el arco político instando a París a implicarse en positivo.

Por otro lado, es notorio que en estos dos últimos años han aparecido por vez primera dentro de los gobiernos franceses voces que reclaman un cambio de criterio sobre el caso vasco. Quizás la más conocida sea la de Christiane Tauvira, ministra de Justicia entre 2012 y 2016.

Explicado todo esto, resulta más comprensible la apelación de los artesanos de la paz (lo dijo en GARA Txetx Etcheverry el 17 de marzo) a que el desarme debía estar completado antes de las presidenciales francesas, ya a la vuelta de la esquina (23 de abril a 7 de mayo). La situación recuerda a la de octubre de 2011, cuando el cambio de escenario (Conferencia Internacional de Aiete, decisión de ETA) se desencadenó apenas un mes antes del relevo en La Moncloa.

En aquel momento era seguro que José Luis Rodríguez Zapatero sería reemplazado por Mariano Rajoy. En el caso francés no cabe hacer pronósticos sobre el heredero de François Hollande, pero lo seguro es que quien tome el mando se encontrará con un terreno mucho más fértil para la resolución que el existente hasta ahora. El desarme viene a quitar un tapón y obliga a pasar pantalla. Con efectos colaterales como la tremenda unidad de acción política surgida en Ipar Euskal Herria en favor de seguir avanzando (solo el Frente Nacional se queda fuera del consenso) y la autonomía de criterio ganada por París frente a Madrid.

Good y Zuppi no son nuevos

Junto a ello, el punto de inflexión de este 8 de abril revaloriza a la comunidad internacional. La CIV completó así la parte principal de un trabajo de siete años en el que no pocas veces ha sido minusvalorada en Euskal Herria y directamente insultada desde Madrid. Además se incorporan nuevos actores de referencia como Matteo Zuppi, que enlaza con la diplomáticamente poderosa cúpula del Vaticano.

La participación de Zuppi y Harold Good en Baiona no es un hecho puntual. Aunque el primero no pisara públicamente Euskal Herria hasta la fecha, lleva tiempo implicado en hacer avanzar este proceso, al igual que Good, que aporta el valor añadido de su trabajo anterior en el norte de Irlanda. De hecho, tanto Zuppi como Good han tenido relación habitual con un sector político fundamental en este intento: la izquierda abertzale. El aparte hecho por ambos con Arnaldo Otegi en Baiona suponía un hilo más en esa comunicación sostenida, no un mero saludo protocolario.

La implicación de ambos ha sido profunda hasta la fecha y tras este cometido de fedatarios se apunta a que seguirá siéndolo. Fiel a su habitual discreción, el arzobispo de Bolonia y amigo del Papa Francisco declinó tomar la palabra en la capital labortana. El reverendo irlandés sí lo hizo y marcó el próximo punto en la agenda de la resolución: «Traer a casa a los presos, junto a sus familias».

Saludos del candidato Hamon, Gerry Adams y Frente Amplio

Entre las reacciones producidas por el desarme está la del candidato presidencial del PS Benoît Hamon, al que las encuestas conceden muy pocas opciones. Saludó en Twitter tanto la culminación del desarme como «la implicación de la sociedad civil», afirmando que todo ello produce «un momento histórico». Hamon ya respaldó en persona a los activistas de Luhuso tras su arresto.

El líder de Sinn Féin, Gerry Adams, estimó desde Irlanda que el paso dado por ETA crea «una oportunidad única» y emplazó directamente a Mariano Rajoy para que «se ocupe de la cuestión de los presos politicos». Adams demandó el fin de la dispersión como paso previo a un proceso de liberación.

En cuanto al Frente Amplio uruguayo, felicitó a la sociedad civil vasca por «haber respondido afirmativamente a su responsabilidad», al igual que a los verificadores internacionales por su trabajo.

Barajan citar a los 172 artesanos

Agencias españolas aseguraron ayer que los artesanos por la paz que hicieron de observadores en los ocho depósitos de armas y explosivos ya estaban siendo llamados a declarar por las autoridades galas. No hay constancia de tal cosa, aunque los activistas lo ven posible y se declaran preparados para ello. El sábado fueron identificados por la Policía francesa, por lo que están señalados. Su declaración sería recabada en condición de meros testigos.

En cuanto al material recogido, la Fiscalía especial de París se encargará de dirigir el peritaje a cargo de la Policía. El primer ministro, Bernard Cazeneuve, detalló el sábado que se verificará si «pueden ayudar» a resolver causas abiertas por atentados de ETA y también se intentará confirmar que «el desarme es efectivamente total» por lo que respecta al material controlado por la organización (se asume que parte del mismo se podría haber perdido).

Luhuso y Senpere, la noche y el día

Estas dos imágenes de dos actos de desarme de ETA ilustran cómo han evolucionado las cosas en estos cuatro últimos meses. Arriba, policías encapuchados ante los medios en la noche del 16 de diciembre, tras haber detenido a los artesanos por la paz, lo que destapó abruptamente que ETA había pasado a la fase del desarme. Abajo, activistas y agentes participan serenamente y a cara descubierta en el traspaso del zulo de Senpere, anteayer.





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