miércoles, 5 de abril de 2017

Buscando a Naparra

Les compartimos este esclarecedor texto dado a conocer por Iñaki Errazkin en su página de Facebook:

Ayer se procedió, por fin, a buscar los restos mortales de José Miguel Etxeberria 'Naparra', secuestrado y asesinado por el Batallón Vasco Español en junio de 1980. Tras muchas horas de búsqueda, solo se hallaron unas bolsas de plástico en el lugar indicado por la fuente, una arboleda situada en la comarca francesa de Las Landas, entre las localidades de Brocas y Labrit, pero no los huesos del que fuera militante de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Imagino la desilusión inicial de la familia, pero esto no ha hecho más que empezar y no creo que nadie tire la toalla.

Como sé que esto lo va a leer mucha gente, hoy voy a contar públicamente por primera vez la historia en lo que a mí me compete. Disculpadme porque voy a tener que extenderme más de lo habitual.
En noviembre de 2015, contactó conmigo un hombre que se identificó como "exagente de los servicios secretos del Estado español". Lo hizo vía correo electrónico y me emplazó a encontrarnos en São Paulo (Brasil), pues él se encontraba huido y solo hablaría conmigo en persona. Me explicó que había seguido mi trayectoria y tenía plena confianza en mí como periodista.

Nos encontramos en un hotel del centro de São Paulo a finales de noviembre de 2015 y dedicamos toda una semana a conversar sobre muchos temas de interés, algunos de "mucho" interés desde el punto de vista periodístico, pues afectaban a varias estructuras del Estado, fundamentalmente a la Corona y a la Judicatura. Todas las conversaciones fueron grabadas y están a buen recaudo desde entonces.

Entre otras cosas espeluznantes, el tipo me contó que había colaborado desde muy joven con los servicios secretos españoles, participando sobre todo en "casos especiales", entre ellos algunos relacionados con lo que se conoce como "guerra sucia". Me dijo que perteneció a los GAL, pero que nunca había "eliminado" directamente a ningún ciudadano vasco, aunque sí había asesinado a más de una persona en su etapa en las cloacas del Estado. Siempre según él, por circunstancias que no precisó, había tenido acceso a muchísima información ultrasecreta y, poco a poco, había conseguido reunir un archivo documental de fotocopias de documentos originales y de copias de grabaciones audiovisuales que implicaban, como ya he dicho, a varias personas e instituciones importantísimas del reino de España.

La víspera de irme de Brasil, en nuestra última jornada de grabación, me sorprendió con dos "regalos" inesperados. En atención a mi condición de vasco y a que le había parecido yo un periodista honesto e incorruptible, me entregó parte del material que había reunido, y allí mismo, delante de mí, redactó un documento detallando la ubicación del cadáver de Naparra. Lo voy a transcribir a continuación:

«Las Landas, a unos 140 km de la frontera, hay una localidad llamada Brocas, y al norte de la misma, una otra llamada Labrit (allí es donde ETA hacía siempre sus entrenamientos), y entre ambas hay un puente (de piedra), que es estrechito y pequeño. A la salida del puente, en dirección Nornoroeste, a 150 metros (a la derecha), se encuentra una arboleda y maleza; allí entre "dos árboles que están muy juntos" en la cara oeste del "centro mismo", y a unos 60/70 cm de profundidad lo habrás "ENCONTRADO". A 2 de diciembre de 2015». Y a continuación, su firma y rúbrica. Hasta aquí el documento.

A mi regreso a Madrid me puse en contacto con el abogado de la familia de Naparra, Íñigo Iruin, a quien le conté lo que atañía a su caso, y al que expuse mi prevención sobre la veracidad de los datos. A partir de entonces, yo pasé varios meses investigando los distintos hilos del material y, comprobando que algunos eran ciertos, empecé a dar credibilidad también al asunto Naparra. Contactamos con el forense Paco Etxeberria y quedamos en ir juntos a hacer una inspección ocular del terreno. Así, el día 30 de julio de 2016 viajamos a la zona descrita cuatro personas: el citado Paco Etxeberria, Eneko Etxeberria (hermano de la víctima), el historiador Iñaki Egaña (de la Fundación Euskal Memoria), y yo. Una vez en Brocas, y siguiendo las indicaciones dadas por mi fuente, pudimos comprobar que todo lo descrito existía con absoluta precisión. El forense valoró cada factor y llegó a la conclusión de que la información era creíble y consideró muy probable que, efectivamente, aquel fuera el lugar exacto en el que se encontrasen los restos mortales de Naparra.

Posteriormente, el abogado Íñigo Iruin contactó con el fiscal Zaragoza y con el juez Moreno, de la Audiencia Nacional, yendo yo a declarar personalmente en octubre de 2016. A partir de ahí, la Audiencia Nacional se puso en contacto con la justicia francesa. que, ayer, por fin, procedió a excavar en el terreno con el resultado descrito.

Y esto es todo en lo que a mí respecta en este caso. Queda mucho más en el tintero sobre otros temas, pero de esos hablaremos en otro momento.






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