sábado, 11 de febrero de 2017

De Garoña a Castejón

El asunto de las instalaciones de producción de energía electrica que en realidad suponen una auténtica amenaza al equilibrio medioambiental de las zonas aledañas no se reduce a la planta nuclear de Garoña, como podemos determinar gracias a esta nota publicada en Naiz:


La fundación Sustrai Erakuntza ha pedido a los gobiernos navarro y español el cierre «inmediato» del segundo grupo de la central térmica de la empresa Elerebro en la localidad de Castejón, la cual, han asegurado, está «desarrollando su labor en una situación de ilegalidad».

En una rueda de prensa, el miembro de la fundación Sustrai Erakuntza y de la ‘Plataforma Ribera + Centrales no’, Pablo Lorente, ha señalado que la central de Castejón «está trabajando y desarrollando su labor en una situación de ilegalidad».

Ha explicado que han presentado a ayuntamientos navarros una solicitud en la que se pide al Gobierno foral y al español que se realice una revisión de oficio de las autorizaciones concedidas a las centrales activas de Castejón.

«Si de verdad hay un Gobierno del cambio en Navarra, lo demuestre haciendo cumplir la ley», ha insistido Lorente para añadir que el Ayuntamiento de Iturmendi ya ha aprobado esa solicitud y la idea es que deberían aprobarlas «todos», por una cuestión «jurídica».

Por su parte, el abogado de la fundación Sustrai Erakuntza, Dani Maeztu, ha explicado que en octubre de 2016, el Tribunal Supremo declaró «nula» y de forma «definitiva», por incumplir la normativa ambiental, la autorización para construir en Castejón el segundo grupo de la central térmica del Elerebro, una autorización concedida por la Dirección General de Política Energética y Minas del Gobierno español en 2005.

Ha explicado que la ‘Plataforma de la Ribera + Centrales no’, pese a que la sentencia declara «ilegal» la construcción y ante la que no cabe recurso, ha tenido que pedir el «cumplimiento» de esa sentencia ya que, finalizado el plazo para que se ejecute de forma voluntaria, ni la empresa, ni ninguna institución pública «ha hecho nada» para cumplirla.

En este sentido, ha criticado que la Administración «ha sido el mejor abogado defensor de la empresa y el peor enemigo de la ciudadanía de la Ribera».

Maeztu, en este contexto, ha informado que han solicitado al Ministerio español de Industria la baja en el registro de productores de electricidad, tanto estatal como autonómico; la desconexión de ese segundo grupo de la central de la red de transporte de energía y su desmantelamiento.

En la actualidad, hay tres grupos de centrales térmicas de 400 megavatios cada uno en Castejón, dos de ellos pertenecen a la empresa Elerebro y otro a Iberdrola, y las pertenecientes a Elerebro «unas veces funcionan las dos» y otras «una sí y una no».

«Se sigue produciendo energía eléctrica, con lo cual estamos ante una ilegalidad manifiesta», han remarcado los miembros de la fundación.

Según los miembros de la fundación, Castejón es una de las zonas a nivel «estatal y europeo» donde más concentración de centrales térmicas con tanta potencia hay respecto a la distancia existente con la población.

Además, han indicado que desde hace tres años la central térmica de Iberdrola «no está funcionado» como central térmica, ya que, según sostienen, a la empresa «no le sale rentable mantenerla en funcionamiento».

No obstante, han alertado de que Iberdrola sigue «cobrando del Estado», al ser una central térmica que, como tal, su instalación está bonificada por parte del Estado y está en disponibilidad «continua» para producir energía eléctrica, aunque ya no lo haga.

Finalmente, ambos han agradecido la lucha contra las centrales térmicas en Castejón a la ‘Plataforma de la Ribera + Centrales No’ y a la asociación de vecinos y vecinas Valentín Plaza de Castejón.






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