viernes, 15 de enero de 2016

Podemos se Indigesta en Catalunya

Desde este blog siempre hemos mostrado nuestra preocupación por la inclinación españolista de la formación política Podemos.

Leyendo el blog Baraguá, parece ser que no somos los únicos. Lean esta reflexión acerca de la reacción por parte de Podemos tras el acuerdo soberanista catalán logrado in extremis la semana pasada, mismo que tiene alarmado al jauntxo Iñigo Urkullu:

Hipócritas y mentirosos, dos palabras que definen muy bien a los dirigentes de Podemos

Paco Azanza Telletxiki

(A propósito del acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP)
A los podemistas se les ha notado en demasía la incomodidad que han sentido al comprobar que, de momento al menos, en Catalunya no se van a celebrar nuevas elecciones. Y el citado sentimiento les ha incitado a disparar —y han disparado con ganas hasta vaciar los cargadores— hipócritas balas contra la CUP, la candidatura que finalmente decidió que no se repitieran y se siguiera con el proceso independentista, ese que tanto jode a la chusma y a los rojos desteñidos que abundan en el seno de la “democracia española”. Y es que, envalentonados por los resultados obtenidos el 20D en Catalunya, los podemistas daban por hecho una contundente victoria en caso de nuevos comicios en el citado territorio.

En su todavía corta andadura, los podemistas han mentido muchísimas veces, solo que muchas de sus mentiras han sido (in)justificadas por ellos mismos como la lógica consecuencia de la adecuación a las nuevas responsabilidades adquiridas y a los nuevos tiempos. Así, de “tomar el cielo por asalto”, van camino del subsuelo arrastrándose previamente por el asfalto. ¿Recuerdan las arengas de Pablo Iglesias ensalzando a la Revolución Bolivariana de Venezuela y al propio Hugo Chávez? ¿Y las respuestas actuales que sobre el tema él y sus acólitos dan a las preguntas de los periodistas de la reacción, cuando tienen argumentos más que suficientes para defenderse y defender de otra manera mucho más digna? ¿Esa es la política solidaria e internacionalista de PODEMOS? ¿Hacer el juego a la derecha más extrema y criminal del planeta por un puñado de votos que finalmente apenas han conseguido?
Dicen los de PODEMOS que reconocen el carácter plurinacional del Estado español y que están por el derecho a la autodeterminación, pero mienten. En sus inicios es lo que dijeron. Pasado un tiempo, como en otros muchos asuntos, llegaron a decir que eso no era prioridad, que hay problemas más importantes; de modo que se desentendieron del tema. Llegaron las elecciones autonómicas de Catalunya y, a pesar de aliarse con ICV, obtuvieron un pésimo resultado. Volvieron a dar importancia al derecho a la autodeterminación, sin duda desde una visión puramente electoralista, ya que las elecciones generales estaban a la vuelta de la esquina y necesitaban conseguir más sufragios de los electores catalanes. Les fue bien, fue la fuerza más votada en Catalunya, sin duda por su machacona insistencia en asegurar que harían un referéndum si llegaban a gobernar en el Estado, por la participación de Ada Colau —a ésta ya le han llamado la atención sus propios compañeros y compañeras de la PAH— y, sobre todo, por el carácter estatal de las elecciones.
PODEMOS consiguió más escaños de lo que preveían las últimas encuestas, pero muchísimos menos de los que les atribuían las primeras, hace no tantos meses. Dos partidos absolutamente burgueses, monárquicos, decadentes e indecentes —entre los dos perdieron millones de votos— quedaron por delante del partido morado; los dos que se han turnado en el poder desde hace treinta y pico de años; los dos que encarnan el bipartidismo que ha gobernado a las ordenes del gran capital; los dos que pertenecen a la casta tan señalada por Pablo Iglesias. Pues bien, aún así los podemistas van de triunfadores, sacan pecho y no se sonrojan al insistir que ha ganado el cambio.
Dicen que para llegar a un acuerdo con el PSOE es indispensable un referéndum en Catalunya, pero la “irrenunciable” demanda comienza a diluirse: hace unos pocos días Xavier Domenech, cabeza de lista de PODEMOS al Congreso por Barcelona, expresó que el referéndum solo se hará tras previo acuerdo con el Estado. Lo que es lo mismo que decir que no va a haber referéndum. Y es que tanto el PP como el PSOE aseguran que no tolerarán que se rompa —y estos históricos mentirosos en esto no mienten— la España Grande y Libre. ¿A qué se debe, pues, la insistencia de PODEMOS en este tema? ¿Pecan de ingenuidad o siguen mintiendo? La respuesta la omito por obvia. Pasará el tiempo y veremos lo que ocurre.
La CUP ha sido acusada estos días por Errejón, Monedero… de echarse en brazos de la derecha catalana, de apuntalar la corrupción, los recortes y otros despropósitos; acusaciones muy graves, sin duda Y lo hacen a sabiendas de que ellos van en Catalunya de la mano de ICV, que en 2006 obtuvo la Consejería de interior de la Generalitat con Joan Saura a la cabeza, “fichando” éste a Miquel Bellarés —uno de los fundadores de Convergencia, primer director de los Mossos d`esquadra y responsable de seguridad del Govern de Pujol en los años 80. Por supuesto que, ostentando la citada Consejería, los Mossos reprimieron duramente a muchos habitantes catalanes que reclamaban en la calle sus legítimos derechos.
Los podemistas señalan negativamente a la CUP a pesar de que ellos han facilitado gobiernos autonómicos y municipales del PSOE —GAL, torturas, desaparecidos, corrupción, privatizaciones, reconversiones industriales, reformas laborales…
Los morados se ponen más morados de tanto criticar negativamente a la CUP, olvidando que ellos ya descartan la salida de la mayor y sanguinaria organización terrorista del mundo —OTAN—, e incluyeron en sus listas a un miembro de la siniestra Guardia Civil y a un general del “glorioso” Ejército español que dirigió a éste en los imperialistas bombardeos a Libia.
También tachan a la CUP de ningunear a sus bases con su última decisión —no había tiempo material para hacerlo de otra manera—, cuando la dirección de Podemos ha impuesto cabezas de lista a las suyas —en la Comunidad Autónoma Vasca, por ejemplo.
El partido que lidera el de la coleta da la espalda a procesos revolucionarios en otras partes del mundo, como ya he señalado unas líneas más arriba, y, sin embargo, no tiene ningún problema en defender a Syriza, que convocó un referéndum para, a posteriori, hacer caso omiso al resultado y pactar con la Troika más austeridad traicionando a sus votantes —ya han privatizado 13 aeropuertos, han vendido islas… y recientemente han bajado las “intocables” pensiones—. ¡Vaya con los “demócratas” griegos que Pablo Iglesias tanto defiende, admira y pretende imitar!
A David Fernández le criticaron su conocido abrazo con Más durante el 9N, tergiversando descaradamente el significado del mismo. Pero, ¿acaso es más decoroso el estrechón de manos que Iglesias le dio al encubridor de torturadores y responsable del cierre de un periódico, además de otras tropelías? Por si alguien no se ha dado cuenta, a Baltasar Garzón me refiero.
Repiten hasta la saciedad que la CUP tiene dos almas, como si eso fuese realmente negativo, como si no se pudiese ser independentista y anticapitalista a la vez, como si PODEMOS, además, no tuviese cuatrocientas mil.
¿Acaso existe alguna coherencia entre el decir y hacer de Pablo Iglesias? ¿Y entre el decir y hacer de Juan Carlos Monedero? Escribió José Martí que “la mejor manera de decir es hacer”. Y es más que evidente que entre el decir y hacer de PODEMOS existe una larga distancia.
En fin, que, parafraseando al cantante “progre” pero burgués, ese que a día de hoy la única droga que le “coloca” es el dinero y que Pablo Iglesias tanto admira —a Joaquín Sabina me refiero—, podríamos decir que “corre dijo la tortuga, atrévete dijo el cobarde, estoy de vuelta dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte…”.
Entre las palabras pronunciadas por Más al anunciar el acuerdo y las palabras de los portavoces de la CUP hay una gran diferencia. Sin embargo, los podemistas y otros muchos interesados prefieren creer las palabras de los que históricamente han sido unos mentirosos.
Dicen que la CUP se decidió por el proceso independentista olvidándose del anticapitalismo. ¡Cómo si de la noche a la mañana y con diez jodidos escaños tuviesen la posibilidad de convertir a Catalunya en una República Socialista! Parece que se nos olvida de que, a día de hoy y como en el resto del Estado, el voto catalán es mayoritariamente burgués y, a juzgar por la cantidad de gente que vota en contra de sí misma, políticamente inculto —a los resultados electorales me remito—, incluido el que va a parar a PODEMOS, que de anticapitalista no tiene nada. Como buenos reformistas y socialdemócratas que son, más parecen repartidores de limosna.
El acuerdo subscrito con Junts pel Sí no creo que sea un cheque en blanco, como se dice. No es irreversible, pues tiene un tiempo bastante breve de caducidad. La CUP no está amordazada ni maniatada; mucho menos después del acuerdo. ¿Qué ha cedido? ¡Claro! Pero ceder no es lo mismo que capitular, que es de lo que injustamente se les acusa. No seamos hipócritas. Emprender una batalla con adversarios tan poderosos y no encajar herida alguna es muy difícil. Emprender una batalla con adversarios tan poderosos y no una recibir ni un solo rasguño es una quimera.
La frustración de mucha gente honesta reside en que las posibilidades de la CUP para empujar a la derecha hacia la izquierda sin entrecomillar fueron sobredimensionadas —10 escaños dan para lo que dan, no para obligar de manera efectiva a una formación con 62 a que renuncien a lo que son y siempre han sido—. No pocos soñaban para mañana mismo con una República catalana y socialista, como si con un inescrupuloso adversario que no se resigna a perder sus privilegios y tanto espíritu burgués existente entre la propia clase obrera votando al citado adversario, y a otros peores, fuera tan fácil. En cambio sí que tenía la llave —esto sí que estaba en manos de la CUP— para continuar o no con el proceso independentista, y ahí sí que no ha fallado.
Se mire como se mire, e Independientemente de si llega o no al final del trayecto, la confirmación de que el proceso soberanista sigue vivo es un duro golpe asestado a un Estado tan sumamente franquista y reaccionario como es el del Reino de España. Y no lo digo yo, sino la delatora e inequívoca reacción exteriorizada por la chusma y los rojos desteñidos que ya lo creían muerto y enterrado.



Nuestra preocupación por lo que pueda suceder en Euskal Herria tras la estrepitosa derrota de EH Bildu no ha hecho más que aumentar.







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