sábado, 30 de enero de 2016

Entrevista a Marian Beitialarrangoitia

Les compartimos esta entrevista publicada en Gara:

Nacida en Legazpi en 1968, Marian Beitialarrangoitia llega al Congreso español en un contexto complicado por los malos resultados de EH Bildu, pero interesante debido a la fragmentación. Aboga por buscar acuerdos en clave de país e implicarse si hubiese cambios reales.
Alberto Pradilla
EH Bildu ha reconocido que los resultados del 20 de diciembre fueron malos. ¿Qué ocurrió?
Por una parte hubo quien interpretó esas elecciones en clave estatal y apostó por una posibilidad de cambio a nivel de España, votando en clave de voto útil. Por otra, EH Bildu venía perdiendo votos en las últimas forales y municipales. Eso pedía hacer un análisis serio. Y se estaba haciendo, pero no había dado el tiempo suficiente para implementar las medidas correctoras.

Se reconocieron los malos números pero quizás faltó una mayor autocrítica. ¿En qué punto está ese debate?

Una de las cuestiones que ya habíamos reflexionado es que la ciudadanía quiere ser partícipe de las decisiones. Por eso en estos días se está analizando en las asambleas de pueblos y barrios. No se puede tomar uno tiempo ilimitado para hacer las cosas, debe tener un reflejo, pero primero hay que hacer un trabajo a nivel interno y con las bases. EH Bildu no le tiene miedo a la autocrítica, es la única forma para avanzar.

El panorama político español está muy abierto. ¿Se atreve a vaticinar qué ocurrirá?

Está más difícil que nunca. El panorama ha quedado tan abierto que uno no sabe bien a qué atenerse. No tiene pinta de ser una legislatura larga. No me atrevería a decir si va a haber una repetición de elecciones ahora o puede ser una legislatura de año, año y medio o dos, pero no parece que vaya a haber una mayoría lo suficientemente sólida para dar estabilidad a un gobierno durante cuatro años. A día de hoy solo me aventuro a decir eso. Habrá que ver con cuántos mimbres o con qué base cuaja algo. Esa es la clave, no el quién.

Se habla mucho de «segunda transición», incluso el PP se ha apuntado al carro del cambio constitucional...
Por un panorama abierto que haya quedado, entendemos que en Madrid se le ha dicho mayoritariamente que «no» al cambio. Ahora bien, si se quiere abrir el debate, EH Bildu es la garantía de que una hipotética transición se dé en claves democráticas. Nos vamos a implicar en los acontecimientos de Madrid en la medida en la que supongan una posibilidad real de mejorar el día a día de las personas, que seamos sujetos de decisión y se nos reconozca como nación. Estamos dispuestos a implicarnos. Este escenario abre unas posibilidades de trabajo que no había en la legislatura anterior. Pero esto no quiere decir que tengamos confianza en que haya una voluntad real de hacer un cambio. Si la hubiera, EH Bildu se implicaría por la vía del diálogo, abierta a hablar con todas las formaciones políticas, para conseguir mayorías.

Pese a sus siete parlamentarios Amaiur fue insistentemente invisibilizado. Ahora que son dos, ¿cómo van a poner en valor el trabajo de EH Bildu?

Se abre una posibilidad de trabajo que no existía hace cuatro años. Por mucho que se quiera invisibilizarle, EH Bildu puede jugar un papel quizás más importante del que ha jugado con siete. Más allá del valor numérico está el valor político. Apostamos por impulsar todas aquellas cuestiones que nos permitan avanzar en las tres grandes áreas que trabajamos: derecho a decidir, resolución del conflicto y derechos sociales. Hay mucho por hacer y si hay una voluntad de cambios reales, podemos tener más juego.

¿Cómo valora las propuestas para conformar un gobierno alternativo al PP?

Nos falta lo esencial para cualquier hipotético gobierno de cambio: si realmente apuesta por el cambio. Necesitamos contenidos. Nos tiene que decir si está dispuesto a reconocer a Euskal Herria como sujeto de decisión, a apostar por los derechos civiles y políticos y a dar pasos para que el futuro de paz y normalización que necesitamos avance. Y nos tiene que decir si va a apostar por el cambio en materia social. Por ejemplo, qué pasa con todas las leyes que se han aprobado en Nafarroa y sistemáticamente han sido recurridas, ¿van a retirar esos recursos? ¿Apuestan por transferir competencias que den más cotas de soberanía a Nafarroa y la CAV? Necesitamos saber si hablamos de cambio como operación de marketing o es real. Con estas cuestiones valoraría EH Bildu un hipotético gobierno.

Esta semana Onintza Enbeita planteaba la necesidad de acuerdos en clave de país. ¿En qué se materializa?

Hemos entablado contactos con las formaciones que tienen representación en Euskal Herria, para ver hasta qué punto quienes apostamos por el derecho a decidir, por la resolución del conflicto y en materia social podemos trabajar como país. Juntos podemos hacer un recorrido. No lo definimos previamente ni lo acotamos ni lo delimitamos. Hemos empezado esta semana, tanto con Podemos, como con el PNV, como con Unidad Popular. En Nafarroa estamos sustentando un Gobierno del cambio que apuesta por avanzar en estas materias y que está siendo sistemáticamente recurrido por parte de Madrid. Lo que estamos trabajando en unas instituciones deberíamos poder defenderlo en otras.

¿Qué disposición han encontrado por parte de estas formaciones?

A hablar, toda. No hemos llegado a concretar más. Las formas de colaborar pueden ser diversas. Hay que establecer un cauce de diálogo para ver dónde podemos colaborar más, menos y hasta qué punto puede llegar ese trabajo en común. Estamos en una primera toma de contacto. Poco a poco se concretará.

«Falta un acuerdo de país sobre derecho a decidir para avanzar»

Este año también se celebran elecciones en la CAV. ¿Cómo cree que puede influir en estos comicios los resultados del 20D de EH Bildu o el tsunami de Podemos?

En Nafarroa ya veíamos que hay una mayoría por el cambio y en la CAV puede haber mayorías alternativas a las actuales para ir hacia otro modelo socioeconómico, además de una mayoría evidente y clara a favor del derecho a decidir. Esos dos elementos pueden ser cruciales de cara a las próximas elecciones autonómicas. Es importante que, en clave interna, EH Bildu haga la lectura adecuada para remontar la situación y conseguir ser un agente que ilusione, que haga ver que esa creación de mayorías es posible.

Podemos es el nuevo actor que rompe el panorama tradicional. En términos sociales han votado habitualmente en la misma línea. Sin embargo, en Podemos son muy críticos con la vía unilateral que EH Bildu propone en la ponencia de autogobierno...

Podemos es una formación que apuesta por la unidad de España y es un planteamiento opuesto a lo que defiende EH Bildu. Cuando se les pregunta cómo van a garantizar el derecho a decidir más allá de decir que están a favor, responden con un cambio en el texto constitucional que posibilite la vía del acuerdo y la bilateralidad. A día de hoy, por muy abierto que haya quedado el Congreso, hay una mayoría amplia que va a imposibilitar ese camino. El mensaje que subyace en esta postura es «vamos a hablar, pero como no hay mayorías, no hay posibilidad de ejercer el derecho a decidir». En las últimas elecciones la ciudadanía vasca ha dicho que es un sujeto de decisión y quiere que se le respete como tal. ¿Cómo vamos a responder a esa realidad? La vía bilateral es la deseable, pero se antoja inalcanzable con el panorama que tenemos ahora. Hay que buscar cauces. Si no los hay, ni tampoco reconocimiento como nación, entonces no hay derecho a decidir.

Catalunya ya ha adoptado esa vía, sin embargo Euskal Herria está en otro punto.

Catalunya ha tomado una decisión y está dando pasos. En Euskal Herria hay una formación que apuesta por la unilateralidad, que es EH Bildu, una mayoría amplia que apuesta por el derecho a decidir pero no se ha llegado a un acuerdo político de país con el que avanzar. Estamos en ese trabajo. Y Catalunya ya ha dado el paso de no esperar, Estamos en estadios diferentes. Se pone el referéndum de Catalunya como vía para que no sea independiente, pero creo que ya se ha pasado esa fase.






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