martes, 15 de diciembre de 2015

La Entrevista a David Pla

Ya ayer adelantábamos acerca de la entrevista concedida por David Pla al rotativo vasco Gara. La misma está en euskera y quedamos a la espera de una posible traducción, pero aquí les compartimos esta nota que complementa lo compartido anoche:
 

David Pla: «Estábamos en Baigorri para escuchar opiniones y propuestas»

David Pla, uno de los delegados de ETA para la resolución, ha concedido a GARA una entrevista desde prisión donde revela compromisos incumplidos del Gobierno del PSOE tras Aiete, pero sobre todo destaca las opciones del actual escenario y la necesidad de avanzar en Euskal Herria. ETA ha abierto una reflexión y estaban trabajando en ella.

Iñaki Altuna

En una extensa entrevista concedida a GARA desde prisión, que se publica en su versión original en euskara en las siguientes páginas, el representante de ETA David Pla incide en las grandes opciones abiertas por el escenario creado en 2011 pese a las «carencias que mostramos para avanzar». Explica cómo observa la situación la organización y qué está haciendo, y aprovecha para reivindicar que «ha cumplido todos los compromisos» adoptados sucesivamente, contrariamente a lo ocurrido con el Gobierno español y otros agentes. Admite que «no parece» que se pueda abrir algún tipo de interlocución con Madrid tras el 20D. «Habría que trabajar esa oportunidad, pero en todo caso sin convertirla en el pilar de nuestra estrategia», resume.

Por tanto, Pla mira mucho más a lo que se pueda hacer en Euskal Herria y desde la unilateralidad. Y, preguntado sobre qué estaban haciendo en Baigorri, revela que ETA ha emprendido «una reflexión profunda cuatro años después de Aiete, para asentar la estrategia y los pasos sucesivos. Para eso queríamos escuchar las opiniones y propuestas de diferentes personas y agentes. Y en ello estábamos cuando nos detuvieron».

No oculta una «sensación agridulce» por lo ocurrido desde 2011: «Hemos construido un escenario político lleno de oportunidades, pero no estamos de ningún modo en el lugar que queríamos». Y añade que el bloqueo al proceso de resolución genera «un contexto difícil en el que estamos mostrando muchas carencias para avanzar».

En el plano político, Pla se muestra escéptico de que el Estado español pueda realizar por sí mismo un proceso de democratización que conlleve el reconocimiento de Euskal Herria. Tampoco cree que sea demasiado realista pensar que con la sola petición de bilateralidad se pueda cerrar algún acuerdo en estos términos. A su juicio, debe «abrirse un proceso como pueblo, con el objetivo de crear la correlación de fuerzas necesaria para que Euskal Herria pueda avanzar». En este punto, hace hincapié en que la izquierda abertzale no llegó a este proceso hace cinco años porque creyera que existen opciones de negociar con el Estado español, sino «porque concluyó que era imprescindible cambiar de estrategia para avanzar en el proceso de liberación».

En las detenciones o vulneraciones de los derechos de los presos ve un objetivo de recrear un escenario de vencedores y vencidos. «Pero si se amplía el foco y se va a las auténticas variables, la imagen es bien diferente: el proyecto de España se derrumba en Euskal Herria. El Gobierno español se muestra como auténtico obstáculo para la paz ante los ojos de la mayoría de la ciudadanía vasca y sus partidos cada vez tienen un menor apoyo en Euskal Herria».

Entre los problemas sobrevenidos tras Aiete, Pla cita el hecho de que «la izquierda abertzale comenzó a recoger muy pronto los frutos del cambio de estrategia», con el éxito electoral de mayo de 2011. Entiende que ello «encendió todas las alarmas» en el Estado y también en Sabin Etxea. Se muestra crítico con la actitud del PNV y de Lakua, indicando que «el parón actual no puede entenderse sin tener en cuenta su actitud». Cita varios ejemplos de cómo ha ido tratando de taponar vías como la aportación internacional, el Foro Social y finalmente la ponencia de paz del Parlamento de Gasteiz. Y de todo ello concluye que el objetivo del PNV no es «una resolución razonable», sino «debilitar a la izquierda abertzale». Le reprocha además que se aproveche políticamente de los ataques del Estado, poniendo como botón de muestra que «Arnaldo Otegi, que puede ser el principal rival de Urkullu en las elecciones, todavía está preso».

Negociaciones ante Aiete

En otros pasajes, Pla hace un detallado recorrido de las gestiones realizadas en estos últimos cinco años, incluidos los dieciséis meses que la delegación designada por ETA estuvo en un país europeo, con la aprobación –primero, con Zapatero– y el consentimiento –ya después, con Rajoy– de Madrid y bajo protección de aquel gobierno, aunque no quiere confirmar que se tratara de Noruega.

Dice que allí se entrevistaron con una docena de personalidades internacionales de diferentes ámbitos y, al final, llegó incluso un enviado del Gobierno del PP. Relata una situación auténticamente rocambolesca, pues cuando el intermediario regresó a Madrid el Ejecutivo que lo había enviado no lo quiso ni recibir. Alguien mandó parar, concluye.

La entrevista fue solicitada hace semanas y su publicación se ha ido retrasando a la espera de que el entrevistado precisase en calidad de qué estaba hablando. Al final, ha confirmado que se mantiene en el grupo de interlocución designado por ETA para buscar vías de solución.

La dilación ha provocado que se haya retrasado hasta puertas de las elecciones. Lo positivo ha sido que el cuestionario se ha podido renovar con repreguntas, lo que confiere el sentido real de entrevista que casi siempre es imposible de lograr con personas presas a las que hay que llegar con cuestionario.

El sellado avanza pese a las trabas y ETA seguirá colaborando con los verificadores

Preguntado sobre si conoce qué ocurre con el proceso de sellado de las armas, David Pla responde positivamente y ofrece algunos detalles: «Se está desarrollando. Se va llevando a cabo con más dificultades y más despacio de lo que quisiéramos debido a la actitud de los estados francés y español. Pero una cantidad significativa de armas y explosivos ya está sellada».

En paralelo, explica que «puedo confirmar que las operaciones policiales no han detenido el proceso y que ETA continuará en relación y colaborando con la Comisión Internacional de Verificación».

Sobre el papel que está jugando este grupo de expertos de relevancia mundial, lo califica como «muy importante, más aún teniendo en cuenta la posición que han tomado los estados». Menciona que su labor aporta «credibilidad» y que «fue decisiva al inicio del proceso, cuando el Gobierno español quiso crear la duda sobre la actitud de ETA». Remarca que han trabajado en condiciones difíciles no solo por las amenazas judiciales, sino también por «las presiones de otros para que hablaran en contra de ETA. Han actuado con profesionalidad, aferrándose a la función y la labor acordadas».

David Pla introduce otra reflexión sobre esta cuestión del sellado e inventariado de armas: «Se está dando una situación muy peculiar y contradictoria: para atacar a ETA, están valiéndose del proceso para dejar las armas fuera de uso operativo. Y ETA no tiene necesidad de sellar los arsenales, ni tampoco de desarmarse», aprovecha para recordar.

«Las armas pueden quedarse donde están –continúa explicando David Pla–. Si ETA hace esto es por el bien del proceso, porque quiere dar salida también a este tema. Y lo hace por voluntad propia, no a disgusto. En consecuencia, todos tendríamos que hacer una reflexión y analizar si existe algún interés. Creo que es un ejercicio que hay que hacer antes de hablar de otros pasos».





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