miércoles, 14 de octubre de 2009

Herido e Incomunicado

Hace un par de semanas denunciábamos la actitud del gobierno franquista de Juan Carlos Borbón para con la recomendación de Amnistía Internacional acerca de eliminar el régimen de incomunicación. Pues bien, en el estado francés también se cuecen habas como lo muestra esta entrevista publicada en Gara:

«Les pedí que me dijeran cómo estaba mi hijo por humanidad, pero nada»


La incomunicación siempre resulta cruel para los familiares. Patxi Sueskun lo aprendió el pasado año con la detención de su hijo Gorka, pero ahora la sensación se agrava, si cabe, con el arresto de Ibai. Tres días después, ayer seguían sin poder verle y sin haber recibido un solo dato directo sobre su situación: «Sabemos que lo habían operado porque estaba en planta, nada más».

Ramón Sola

Tres días después de anunciarse la detención, en la tarde de ayer Patxi Sueskun seguía sin tener ninguna noticia directa sobre el estado de su hijo Ibai, herido de bala en una mano y detenido en régimen de incomunicación. Paradójicamente, quien parece saber mucho es Alfredo Pérez Rubalcaba. Sueskun atendía a GARA mientras leía las declaraciones del ministro. Y prefería tomarse a risa -amarga, claro- el párrafo en el que el mandatario policial intenta presentar la herida como una «autolesión».

Empezando por el principio, ¿qué saben de su hijo?

En cuanto escuchamos la noticia el sábado y dieron el nombre de Ibai, nos fuimos para Oloron. Pero ya a las 21.00 dijeron que lo llevaban para el hospital de Baiona. Estuvimos a 20 metros de dónde estaba Ibai. Supimos que ya le habían operado porque estaba en planta, pero nada más. Los enfermeros nos dijeron que no podían dar ninguna otra información, nada, que no tenían permiso para eso. Había seis o siete policías por allí.

¿Ni siquiera pudieron hablar con un médico?

Nada, absolutamente nada. Preguntamos entonces a la Policía y nos dijeron que si queríamos más información, nos pasáramos por comisaría. Allí nos enseñaron las acusaciones, pero sobre su salud no hemos tenido ninguna información.

El año pasado ya les tocó la detención incomunicada de otro hijo, Gorka, pero el hecho de que Ibai esté herido habrá supuesto un plus de angustia...

Imagínate. Fuimos a toda prisa por eso. Les expliqué que yo no les pedía detalles policiales y que además era consciente de que no me los iban a dar, pero que sí les pedía que me dijeran cómo estaba. Que se lo pedía por humanidad. Pero ni por esas... Se limitaron a decirme que estaba «saludable», ésta fue la palabra que usaron.

Pues el ministro Rubalcaba ha dicho otra cosa: que Ibai estaba «en mal estado» y «con síntomas de desnutrición».

[Se sorprende y relee el teletipo de agencia] Pues nada de eso. La Policía francesa dijo justamente lo contrario. Allí no hemos tenido queja, fueron amabilísimos y nos pusieron un traductor. Sí que nos dijeron que la ropa que llevaba estaba un poco mal. En el informe que nos mostraron ponía que le acusaban de portar una pistola y un cargador, de llevar documentación falsa y de «asociación de malhechores». Les dijimos que los medios afirmaban que no llevaba pistola y se encogieron de hombros.

¿Saben al menos cuándo podrán ver a su hijo?

Nada. De momento está incomunicado y quizás mañana [por hoy] la abogada pueda verlo, pero no habrá información hasta que se cumpla el plazo. Y luego, a esperar a la visita.

¿Qué se siente en una situación así: indignación, impotencia...?

Resignación. Resignación pura y dura. No tienes nada que hacer. Alguna experiencia sobre la incomunicación ya tenemos tras la detención de Gorka [en octubre de 2008]. Al final, al menos pides que te traten de una manera correcta.

En el hospital les dijeron al principio que podría estar allí dos semanas...

Sí, pero no sabemos si fue con mala intención, quizás todavía no sabían bien qué gravedad tenía la herida. Cuando fuimos y preguntamos por Ibai Sueskun, enseguida nos confirmaron que sí, que estaba allí. Otra cosa era informar sobre su estado.

¿Tienen queja del tratamiento de los medios?

Depende de cuál, porque cada uno publica una cosa. Algunos han dicho que su hermano Gorka estaba en la cárcel, cuando salió el 30 de abril. Otros insisten en que Ibai tiene 29 años, cuando acaba de cumplir 24. Y así pasa con todo.

El año pasado ya sufrieron un registro. ¿Se repetirá ahora?

Sí, se llevaron todo, así que no creo que vuelvan otra vez.

Denunció entonces que se habían llevado como prueba hasta revistas de «Punto y hora» de cuando sus hijos no habían nacido. ¿Les han devuelto algo?

Nada. Ni las revistas, ni siquiera una memoria USB que tenía yo con documentos de mi trabajo. Les expliqué que era fácilmente reconocible porque tenía el logotipo, pero nada, supongo que lo habrán tirado y punto.

¿Qué siente ahora, y cómo se ve el futuro?

En el caso de Ibai, eres consciente de que lo pueden detener, pero piensas que también puede aparecer con un tiro en la cabeza, o que le pueden hacer lo que a Jon Anza. El sábado por la tarde, yo estaba vendimiando en un pueblo, cerca de Cortes; cuando volví al coche, ví que había al menos veinte llamadas en el móvil y pensé 'ya está'. ¿El futuro? Yo sólo puedo decir que soy de la izquierda abertzale, siempre lo he sido, y siempre he dicho lo mismo allá donde he podido hablar: esto lo tenemos que arreglar nosotros, ellos no tienen ninguna intención de hacerlo, así que nos toca a nosotros. No hay otra.





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