martes, 27 de septiembre de 2005

Arrondo : Los Presos Vascos

Una reflexión del profesor Arrondo:

LOS PRESOS VASCOS

En estos días la prensa vasca y española ha evaluado desde diferentes ópticas la situación de los presos vascos. Cabe recordar que el colectivo de presos vascos está compuesto por más de 700 ciudadanos, los cuales en su mayoría se encuentran dispersos en el Estado español, a un promedio de 600 kilómetros de distancia de Euskalherría.

También existe un colectivo de presos en el exterior, como por ejemplo en México donde hay seis ciudadanos vascos detenidos.

La dispersión impuesta desde el Estado español, separa a los presos de sus familiares y amigos, violando diversas legislaciones, entre ellas la europea, que establece el derecho de los presos de cumplir sus condenas en las cárceles próximas a su domicilio.

La dispersión antes mencionada, se ha cobrado muchas víctimas entre parientes y amigos, los cuales han sufrido accidentes mortales en las carreteras del Estado español.

Los presos vascos aparte de cumplir condenas superiores a la media europea, no pueden acceder a los beneficios del cumplimento de los dos tercios de la misma.

El Ministro del Interior del Estado español José Antonio Alonso, afirmó que el Gobierno del Estado mantendrá como suya la competencia de prisiones y que no está previsto transferir esta competencia al Gobierno Autónomo Vasco.

Ante los Senadores del grupo mixto, el Ministro no pudo explicar que medidas se tomarán para poner fin a la muerte de personas encarceladas, en clara referencia a lo ocurrido en Nanclares de Oca, donde como es de conocimiento público, los detenidos viven en condiciones infrahumanas.

También los derechos a la educación de los presos, en muchas oportunidades han sido conculcados, sin más argumento que es una forma más de castigarlos.

Las visitas también son limitadas, muchos familiares recorren muchos kilómetros desde distintos lugares de Euskalherría para poder estar con sus seres queridos solamente un corto plazo de tiempo, el cual muchas veces no supera la medio hora. Y esto es posible, siempre y cuando al llegar al reclusorio no se encuentren con disposiciones extraordinarias que prohiben la visita, haciendo estéril el largo viaje.

No deja de ser menos humillante que para visitar a los detenidos se tenga que presentar un listado, donde constan los nombres de parientes y amigos acreditados a tal fin, el cual se debe actualizar periódicamente.

Ante la situación antes planteada, no queda otra urgente solución que la transferencia de las prisiones al Gobierno Vasco, el acercamiento de los presos a Euskalherría, en el convencimiento de que el alejamiento constituye un acto más de injusticia no sólo para el detenido sino también para sus parientes y amigos.

Prof. César Arrondo

Universidad Nacional de La Plata

Argentina


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domingo, 25 de septiembre de 2005

Las Últimas Balas de Franco

Este escrito en memoria de los últimos ejecutados por Francisco Franco (el franquismo bajo Juan Carlos Borbón siguió ejecutando vascos) nos llega vía correo electrónico:

Cada 27 de setiembre en Euskal Herria se conmemora desde hace 30 años, bajo la denominación de Gudari Eguna, a los cientos de voluntarios vascos muertos en la lucha.

Cada 27 de setiembre en Euskal Herria se conmemora desde hace 30 años, bajo la denominación de Gudari Eguna, a los cientos de voluntarios vascos muertos en la lucha. No se trata de una fecha escogida al azar. El 27 de setiembre de 1975 el régimen del dictador Francisco Franco, a escasos dos meses de su esperado óbito, daba sus últimos coletazos con los fusilamientos de Jon Paredes, Txiki, y Anjel Otaegi, junto a tres militantes de la ya extinguida organización antifascista FRAP: José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena.

El martes se conmemora el 30 aniversario de aquellas ejecuciones que marcaron inevitablemente la lucha por la liberación de Euskal Herria y reduplicaron compromisos. Aquella fecha ha pasado a engrosar un lugar destacado en las páginas de la historia de este pueblo. No fueron las únicas penas capitales impuestas a ciudadanos vascos, pero sí las últimas ejecutadas hasta hoy desde el alzamiento fascista de 1936 y que señalarían el camino «atado y bien atado» de la llamada «transición». GARA recupera en este monográfico todo lo ocurrido, con testimonios directos de quienes vivieron aquella tragedia colectiva.

Aunque cinco años antes, en el proceso de Burgos, el régimen franquista había optado por conmutar las penas capitales que pesaban contra seis de los once militantes vascos imputados, en 1975 seguía latente el último precedente de una ejecución militar contra un activista político. El 2 de marzo de 1974, en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona, un verdugo sevillano daba la definitiva vuelta al vil garrote que terminó con la vida del joven militante del Movimiento Ibérico de Liberación Salvador Puig Antich.

El 27 de setiembre de 1975, sábado, eran fusilados Txiki y Otaegi, ambos a las 8.30 de la mañana, al igual que los tres militantes del FRAP. Aunque en este caso el verdugo sevillano también se trasladó hasta el penal de Barcelona, las autoridades franquistas optaron, a escasas horas de los fusilamientos, por utilizar el paredón, para que así fuera factible realizar las ejecuciones simultáneas de Madrid, Barcelona y Burgos.

Txiki cayó muerto por los disparos de un piquete de seis voluntarios de la Guardia Civil en el claro de un bosque cercano al cementerio barcelonés de Cerdanyola, atado a un trípode de pies y manos, y entonando el ‘‘Eusko gudariak’’ tras gritar «Gora Euskadi askatuta. Aberria ala hil!» con una media sonrisa en sus labios.

Anjel Otaegi, en cambio, fue fusilado en una huerta de la cárcel burgalesa de Villalón por un piquete de voluntarios de la Policía Armada española. Nadie estuvo presente en su ejecución. No lo permitieron, pese a que su tía Mertxe Otaegi y más de media docena de amigos no se movieron durante toda la noche del exterior de la prisión española.

Su madre María y el párroco de Nuarbe fueron los únicos que pudieron despedirse de él en las horas previas de capilla. Mertxe Otaegi recuerda que María le relató cómo se despidió Anjel en presencia de siete militares que les obligaron a hablar sólo en castellano en todo momento: «Ama, yo no he matado a nadie, ellos me van a matar. Estate tranquila, voy a dar mi vida por los vascos y por Euskal Herria. Sigue tranquila como hasta ahora, ama. Agur».

Sí hubo testigos, en cambio, en la de Txiki, que estuvo arropado por su hermano Mikel y sus abogados defensores Marc Palmés y Magda Oranich. Mikel Paredes, el hermano mayor, cita emocionado aquel momento «que jamás podré olvidar». Mikel señala que tras permanecer toda la noche en la capilla de la cárcel junto a Jon, y tras habérselo llevado antes de las 8.00, ellos se encontraban en el despacho de los abogados. «Entonces nos dijeron que nos teníamos que ir, y nos marchamos detrás del vehículo militar en el que se lo llevaban. Recuerdo que el capitán de aquellos guardias, cuando vio cómo era Jon, cómo había actuado con sólo 21 años, me dijo que le hubiera gustado que sus soldados tuvieran el mismo valor que Jon. El capitán lloraba, y otros dos chavales que iban en el jeep militar también lloraban. Me acuerdo que uno de ellos me dio un pañuelo. Aquellos también lloraban por alguna razón, porque veían valor... o injusticia».

Un amigo, abatido

En las últimas horas que pasaron junto a Jon en la capilla carcelaria, Mikel señala que estuvieron charlando de las cosas que acaecían en Euskal Herria. Txiki «se entristeció mucho cuando le dije que su amigo Montxo había caído abatido. Se llevó un gran palo. Pienso que sería de su grupo», señala Mikel. Montxo fue abatido por la Policía el 18 de setiembre en un piso de Madrid, de nuevo por las labores del infiltrado policial Mikel Lejarza, El Lobo.

Entonces, al igual que en el juicio militar, Jon Paredes era consciente de que «ya no había nada que hacer». Durante el juicio, en el que estuvieron presentes la madre y la tía de Txiki, éste ya le comunicó a su madre «que estuviera tranquila. Que si algo le pasaba a él, que si perdía un hijo, estuviera tranquila porque iba a ganar miles. Que todos los vascos iban a ser ahora sus hijos. Y así fue», señala Mikel.

«Aberria ala hil»

Fue mientras esperaban la llegada del amanecer en la capilla carcelaria cuando Jon entregó a su hermano una foto- grafía familiar, en cuyo reverso Jon Paredes reprodujo las palabras del Ché Guevara: «Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad».

Para cuando Mikel y los abogados llegaron al claro del bosque, Txiki ya se encontraba atado a un trípode. «El nos vio entre los guardias y nos sonrió, y fue entonces cuando gritó ‘Gora Euskadi askatuta’ y ‘Aberria ala hil’. Y empezó a cantar el ‘Eusko Gudariak’ con una fuerza impresionante». Mikel afirma que en sus sueños sigue apareciendo Txiki, con sus 21 años: «Siempre lo recuerdo como aquel día».

En cambio, Otaegi, tras la visita con su madre el día 26, quizás aguardaba esperanzas de una conmutación, según relata su tía. «Le decía a María que le veríamos fuera más temprano de lo que pensábamos. Pero lo que no sabemos es si verdaderamente pensaba eso o lo dijo para tranquilizar a su madre».

Desde entonces han pasado tres décadas, pero aquel día sigue muy vivo en la memoria colectiva de los vascos. El hermano de Txiki señala que «los fusilamientos de Jon y Anjel fueron unos hechos que marcaron mucho a la gente, y más aún a la juventud de aquella época». Las ejecuciones de los dos militantes de ETA supusieron un punto y aparte en Euskal Herria y en la determinación y adquisición de compromisos en la generación de la época. Y constataron que el régimen franquista intentaba apuntalar su posición, fuera como fuera, en un momento en que se intuía que el final de la vida de Franco estaba muy próximo.

Hechos que marcaron

Mikel recuerda muy bien la brutal represión que hubo en los días posteriores a las ejecuciones. En la misa que oficiaron en Barcelona al día siguiente, la Policía Armada irrumpió incluso en el recinto eclesiástico con porras en mano, al igual que en el funeral oficiado en Zarautz, tras el que hasta el cura fue apaleado por la Guardia Civil y la madre de Txiki resultó detenida.

Pasaría más de un año hasta que las autoridades franquistas permitieran el traslado del cuerpo de Txiki de Barcelona a Zarautz.

A Nuarbe, pese a que el pueblo estaba tomado por la Guardia Civil, cientos de amigos, conocidos y ciudadanos llegaron andando por los montes colindantes a tributar un último adiós a Otaegi. Su tía recuerda que partieron de Burgos tras el féretro y media docena de furgonetas de la Policía. «Pero cuando llegamos a un semáforo en rojo, ellos se lo saltaron y nos obligaron a quedarnos hasta que se puso en verde. Nosotros llegamos a Nuarbe sobre las 18.45 y el cuerpo de Anjel llegó a las 22.30. ¿Qué hicieron, dónde estuvieron durante ese tiempo? Eso no lo sabemos».

Amigos de Otaegi subieron a hombros el féretro bajo la mirada de las metralletas de los militares. Una vez allí, incluso rompieron el cristal del féretro para cerciorarse de que era su cuerpo el que se guadaba en el interior. Un niño extendió una bandera vasca que duraría días, al pasar inadvertida en el control de la Guardia Civil. Su tía relata que esa «guerra de la ikurriña» duró semanas. La Guardia Civil la quitaba, «pero nosotros cada noche la poníamos».

Tanto Euskal Herria como el resto de Europa hirvieron en protestas. El franquismo respondió «con la brutal represión; era lo de siempre, intentando apagar algo que ya estaba encendido y que no po- dría conseguir apagar», recuerda Mikel Paredes.

«Fueron momentos muy duros, que no se pueden expresar con palabras. Pero hay momentos que merecen la pena y eso quedará siempre conmigo». Y con Euskal Herria.

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El 27 de Eva

Vía: Xarlo

Contra las trampas de la memoria

Eva Forest

(a los treinta años de aquellos asesinatos)


Recomponer la realidad partiendo del recuerdo que se tiene de ella es bastante empobrecedor, sobre todo si se trata de momentos tan candentes como lo fueron los de septiembre de 1975 vividos desde la cárcel. En circunstancias así la memoria suele seleccionar los datos que más le convienen, destacando unos y relegando otros, como una defensa para hacer más llevadera la situación de peligro. Esta “acomodación protectora” de la realidad que, inconscientemente, la recorta y la adapta en las grandes catástrofes, es precisamente la historia que se fija y más se retiene; la que uno se repite a sí mismo y transmite como verdadera a los demás. No es que uno mienta al hacerlo; es que uno se engaña para sobrevivir a la hecatombe. Se fabrica así, a partir de la fuente misma, un relato chato y lineal, un tanto esquemático, que a veces termina repitiéndose como una estereotipia. La puesta en pie de esa complejísima realidad que se revela en determinados momentos y su recuperación pienso que sólo puede hacerse por la comunicación sensible, a través de la expresión artística, por ejemplo.

Esto, que es válido para la vida en general –ahí está el “Gernika” de Picasso diciendo mucho más sobre aquel bombardeo que un montón de análisis juntos-, lo es aún más para la vida concreta de la cárcel, porque en ella los momentos extraordinarios, las rupturas de la cotidianidad y las situaciones límites son un acontecer constante. Quienes han padecido encierro conocen la intensidad que cobra el mínimo percance allí dentro. Y quienes estaban presos en septiembre de 1975 saben que se vivieron días de gran tensión, una tensión contenida y mordiente, muy distinta de la que sentían los que se batían fuera.

Sucedían tantas cosas a la vez en aquel reducido y agobiante espacio que no daba tiempo a retenerlas. Las noticias pasaban como flashes, a velocidades vertiginosas, sin dar tiempo a reflexionar, y se iban depositando en algún remoto desván de la memoria, donde las siento que yacen enquistadas, con toda su carga emotiva, en un aparente olvido. Como si se tratara de una película virgen, impresionaron el ánimo de tal forma que dejaron en él huellas imborrables que algún día tendré que hacer visibles. Recordando ahora aquello he pensado mucho en los niños de Iraq. ¿Qué horrores les acompañarán para siempre en el futuro actuando desde el aparente olvido?

Recuperar algunos de esos momentos al cabo de los años era, en cierto modo, el objetivo de esta crónica . Pero me ha dado miedo seguir el hilo de mi diario de entonces. “Algún día –escribí en él- reconstruiré estos instantes históricos e infernales...”. Ese día no es todavía hoy. El retorno a esta zona infernal queda aplazado una vez más.

He optado por el paso previo de ir a la Hemeroteca y a través de la Prensa de aquellas semanas conseguir una cierta ordenación cronológica que me saque de la confusión.

Tengo abierto el gran tomo que recoge la Prensa del mes de septiembre en el día 27. “El número de ejecuciones fue el mínimo imprescindible para la necesaria lección de ejemplaridad...”. Qué extrañeza y qué emoción sentarme ahora aquí, a los años del asesinato, en ese pupitre viejo y tocar las amarillentas hojas del “ABC”, el mismo periódico que nos daban en Yeserías y al que no tuve acceso entonces debido a la incomunicación. Estábamos en huelga de hambre para protestar contra esas penas de muerte que ahora acaban de ser ejecutadas... “...fue el mínimo imprescindible para la necesaria lección de ejemplaridad...”. Tengo delante las cinco fotos de los jóvenes. Son casi las mismas que a lo largo de estos años han presidido los homenajes... Hemos recordado tantas veces esta fecha del 27 de septiembre, hemos repetido de tan distintas formas cómo ocurrieron los hechos, cómo se consumó el crimen aquella madrugada, cómo reaccionó el pueblo y el sentido que tuvieron aquellas muertes conmemoradas en cada aniversario y convertidas ya hoy, en Euskalherria, en el Gudari Eguna, que cuando hace poco me comprometí a escribir algo sobre la forma en que vivimos aquellos trágicos acontecimientos en la cárcel de Yeserías, no podía imaginar que las cosas se me iban a complicar tanto.

Aquel amanecer estábamos a la espera. Seguramente estuve escribiendo durante gran parte de la noche, porque el diario ocupa varias páginas, pero sólo recuerdo eso: la larga espera, la atención puesta al mínimo ruido que indicara el regreso de la compañera de Sánchez Bravo que habían llevado a Carabanchel para que se despidiera de su marido. Pese a la hora, seguíamos confiando en ese indulto que en las novelas llega milagrosamente en el último minuto a salvar la vida del que va a morir... Por fin oímos llegar a Silvia, pero no entró en el departamento. Hasta más tarde no la pudimos ver. Cuando nos abrazamos estaba desencajada: había estado con los tres hasta casi el final. Se la veía muy sola, bastante alejada de la organización. Fue cuando me devolvió el anillo.

El anillo se lo había dado yo la noche anterior cuando se confirmó la sentencia y ella consiguió, tras complicadísimos trámites burocráticos, que la llevaran junto a su marido, en capilla se dice. A Silvia la había conocido hacía sólo tres días, cuando el 24, fiesta de la Merced, nos levantaron el castigo. Pero todo esto está confuso, envuelto en una especie de nebulosa y es precisamente lo que quiero que la Prensa de entonces me ayude a situar. Las de la huelga de hambre éramos sólo ocho. Sabíamos que había muchos ingresos porque percibíamos lejano el trajín. Las pocas noticias concretas llegaban por los abogados: una funcionaria nos acompañaba al locutorio; para llegar a él teníamos que pasar por el patio y había cantidad de compañeras nuevas bajo el deslumbrante sol... Las noticias se referían todas a los juicios, a las penas de muerte. Desde fines de agosto estos juicios constituyen como una pesadilla; todo son conjeturas y zozobras. Al regreso nos arrodillamos detrás de la puerta metálica, pegábamos la boca junto a la rendija del suelo y transmitíamos los mensajes. Impresionaba saber que en el pabellón de ingresos dos mujeres incomunicadas esperaban la muerte. mi abogado Ventura era también el abogado de
una de ellas, Concha Tristán, y por él seguíamos las aberraciones jurídicas y el grotesco teatro que estaban montando. La clave de aquello está ahí, en esta frase del 27, “...el mínimo imprescindible para la necesaria lección de ejemplaridad...”

El 19 fue el Consejo de Guerra de Txiki. Otaegi hacía ya días que estaba condenado. El sábado 20 vino mi abogado y sin mediar palabra me enseñó por entre los cristales del locutorio el “ABC” abierto por la misma página que estoy viendo ahora. Fue así como me enteré de aquella masiva caída de militantes de ETA y de la muerte de Montxo y de Campillo. Me pareció que era el fin del mundo. “Los matarán”, pensé, “a los que quedan con vida los matarán”... y no hay manera de reconstruir las horas siguientes. El 22 nos enteramos de que Txiki había sido condenado a muerte. El tiempo corre, acelerado, contra reloj. Al hojear ahora estos periódicos por primera vez, me doy cuenta de que me faltan datos del exterior... No sabía, por ejemplo, que el Festival de Cine de Donostia se estuviera celebrando –lo mismo que hoy- sobre el telón de estos asesinatos. Ese mismo día el Caudillo, como si nada, recibía a los niños de la Operación Plus Ultra. ¿Qué harán esos niños, ya hombres? ¿Qué pensarán de aquello? ¿Militarán en alguna parte? También en la Universidad Autónoma, el día anterior –ese día en que un mínimo de reflejo humano ha lanzado a tanta gente a la calle a reclamar que no se lleve a cabo el asesinato que se anuncia; ese mismo día, Severo Ochoa, todo un premio Nobel, acepta el homenaje que le rinden, presidido por los Príncipes. Todo un modelo de intelectual que nada tiene que envidiar a los de esta nueva etapa “democrática”...

¿Por qué creía yo, hasta que he recogido los datos de aquella semana, que el cúmulo de catástrofes que estaban ocurriendo se habían producido a lo largo de varios meses? ¿Cómo es posible haber vivido durante tantos años en esta desorientación? Podría silenciar este fallo, pero es importante hablar de estas cosas de las que se habla poco. Confesar que no es fácil la recuperación de aquel tiempo robado. Que lo infernal de la cárcel radica precisamente en esas aparentes minucias que no se ven, en esa tensión, por ejemplo, en ese permanente equilibrio que hay que mantener al borde del abismo para caminar por él y no sucumbir al vértigo del vacío: en los titánicos esfuerzos para conservar la integridad y, sobre todo, la descomunal energía que exige esta resistencia. Los que han estado allí, los que viven hoy en las cárceles de exterminio, saben de qué hablo: esa sensación de consumirse, de quemar más vida de la necesaria para seguir viviendo con dignidad...

Cuando el 24 nos levantaron el castigo y salimos de aquella penumbra celular, había un sol que deslumbraba en aquel extraño patio rectangular lleno de caras desconocidas. He leído hace unos momentos que hubo una gran redada en Valencia. Coincide: Seríamos casi sesenta. Han tenido que habilitar camas en otra galería. Hay una agitación inhabitual: carreras, gritos, abrazos, exclamaciones de alegría, de rabia, de dolor. Las sensibilidades están a flor de piel. La mayoría de las compañeras han sufrido horribles torturas, no ha dado tiempo a encajar el golpe, están traumatizadas, colgadas, en carne viva aún. No paran de llegar abogados; circulan alarmantes noticias que se desmienten al rato y se reafirman después. Se habla de once penas de muerte; de que ésa es sólo la primera tanda de juicios; que le seguirán otras, se auguran más penas de muerte para el grupo de vascos que acaban de detener... Hay una treintena de personas sobre las que puede caer esa pena capital, entre ellas estamos dos del sumario de Carrero Blanco...

A partir de ese contacto con las otras todo se acelera, caótico. Son horas apretadas, densas, presididas por el exceso: la emoción nos desborda y un sentimiento crispante de impotencia que se estrella contra los muros, que sólo me parece soportable en la medida en que, más allá de ellos, hay otros hombres que prolongan la rabia y la cólera que sentimos en este encierro y la concretan en acciones de protesta. “Saber que no estamos solos, que somos parte de ese pueblo que combate en las calles; eso me salva de consumirme en esa ratonera que nos inmoviliza impotentes...”, escribí entonces en una carta.

Sé que es un momento crucial, histórico. Estamos viviendo la agonía de un sistema, las últimas sacudidas espasmódicas. Serán más duros que nunca pero por poco tiempo. Eso lo veo muy claro y me angustia: es un problema de meses y eso hace más terribles las sentencias que se anuncian para pasado mañana. Es trágico y desesperante morir justo ahora cuando todo se acaba... Era cuestión de parar el tiempo. Esa obsesión me persigue esa mañana radiante de sol, en ese patio angosto, superpoblado de mujeres que vamos y venimos a la espera de loas acontecimientos. Fue en medio de este desorden cuando conocí a Silvia. Alguien me indicó que su compañero era uno de los condenados y la busqué. Estaba sola. Tenía necesidad de hablar y lo hicimos durante mucho tiempo. Dejé que contara su vida, la de su compañero, la forma en que se habían conocido los dos, en un metro... Tenían aún que confirmar la sentencia pero como cabía esperar lo peor la animé para que preparara la solicitud de visita.

Yo tenía un jersey rojo: siento en la nariz el pelillo áspero que desprende; es una lana mala, la que me han traído dada la urgencia de mi petición. Lo he empezado hace unos días, cuando vi la foto de los detenidos de ETA y me imaginé que los mataban. Empecé como una obsesión ese jersey. Tengo el proyecto de hacer varios, de enviarlos enseguida a Carabanchel, como una pequeña muestra de solidaridad. Es un gesto absurdo, lo sé. Despliego en él una actividad febril que me estimula: en lo que muevo a toda velocidad las agujas, camino y hablo... Son cosas que ocurren y que uno observa, tiempo después, con gran respeto.

“Es necesario que saquemos de este dolor una lección, pero no un trauma...”, leo en alguna parte de ese periódico de hace tantísimos años... Cuánta retórica, cuánta palabrería hueca... Pese a los datos que estoy recogiendo no consigo darle continuidad al relato. Hay lagunas inmensas, vacíos... En conjunto, el eco que me llega es horrible, espantoso... De este conjunto amalgamado de emociones, hay algunos momentos que se perfilan y cobran fuerza, como escenas que se iluminaran de pronto.

De pronto, en esa especie de pecera acristalada donde nos apiñamos para oír la TV, se hace un gran silencio. De los once condenados, la pena de muerte queda ratificada para cinco. Se oye un gemido y se desencadenan escenas de todo tipo. Huyo angustiada. Salgo al patio sin que nadie se dé cuenta. Es una noche templada. El patio es como un túnel largo y angosto, horadado por un potente foco que lo perfora a lo largo. Parece una vía muerta por la que estuviera entrando un extraño tren que se me viniera encima. No me importaría que me atropellara, no haría nada por apartarme. Tampoco me importaría que disparase su arma sobre mí el guardia civil que está detrás del faro. No es que quiera morir, lo hago como un desafío: no podrán. Camino hacia el sin pestañear. Es un reto absurdo. El haz blanco está poblado de minúsculas partículas que brillan; me proyectan sombras. Soy como el personaje de un cómic. Camino hasta el final, hasta tocar el muro, debajo de la garita oigo los clics del arma, la respiración del centinela. En una soledad cósmica voy de extremo a extremo de este angosto túnel: de espaldas al faro, de cara al faro: arriba y abajo, deprisa, apretando los dientes, los puños: no me verán llorar, creo que esbozo una sonrisa...son instantes que nunca se cuentan. Y así hasta que toca el timbre para encerrarnos. Antes hablo aún con Silvia. Se va ya a Carabanchel. Nos abrazamos.

Busco palabras que no me vienen; sólo encuentro un anillo de aluminio fabricado con los restos de un avión americano que me regalaron los vietnamitas. Hace más de un año, cuando me lo quitaron entre carcajadas en la DGS, su sola huella blanca en el dedo tostado por el sol me dio fuerzas para resistir. Es una pequeña joya. Se lo doy. Le dará fuerza: es la solidaridad que circula. Ese mismo deseo de solidaridad hace que Sánchez Bravo me lo devuelva horas después de llevarlo puesto. Cuando lo recojo, conserva aún el calor de alguien que va ha morir, que estará muriendo en aquellos momentos, ocho pasadas de la mañana, el último calor de un hombre que soñaba con cambiar el orden del mundo. Me lo he puesto y me quema. Paseamos otra vez por el patio, ya de día. Silvia llora y se sincera. Puede que días después se arrepienta de transmitir las últimas y perturbadoras palabras de su compañero. Me espanta la situación del hombre que va a morir con esa lucidez. Guardaré celosamente el secreto. Cuando me quedo sola lloro con una desolación infinita.

Hay otro momento que me hiere tan hondo que sé que no podré superar nunca. Ha venido el abogado a dar noticia de cómo se ha producido la muerte de los cinco. Es muy doloroso, pero lo que ha pasado con Otaegi me paraliza. Cuando le han comunicado la sentencia la ha oído con calma y ha expresado el deseo de ver a su madre y de que vaya su abogado, que es el único que tiene derecho a quedarse con él hasta la ejecución. A medianoche, después de un accidentado viaje, llega la madre acompañada de un pariente y un amigo que ha conducido el coche. Tienen una corta entrevista durante el cual Angel tranquiliza a su amatxo y le dice que acepta morir, que hay otros muchos que lo han hecho antes que él, que no debe apenarse...Cuando se despiden, Angel pregunta por su abogado. Le dicen que no ha podido venir, que tiene lumbago... Me está contando esto el abogado y ya no le escucho. Me falta el aire, el locutorio me da vueltas. Siento una náusea, un vacío muy doloroso y en medio de él el grito atronador “Dónde está el abogado?” Imagino la escena –pasarán los años y la seguiré viendo igual-. Dicen que era tranquilo. Lo veo con aquella calma, alentando a las mujeres, comunicándose malamente en una lengua extranjera porque le han prohibido utilizar el Euskera, malamente y sólo veinte minutos. Se despiden ya. “¿Y el abogado?” Comprende que estará solo, acompañado por extraños, infinitamente solo estas últimas horas, él, que tenía el amor de todo su pueblo... La pregunta me quema como si me la hubieran marcado a fuego. Lloro con desconsuelo. ¿Dónde está ese cabrón de abogado?. Le maldigo, escupo sobre su nombre. No hay perdón para él.

Siguiendo por ahí, al calor de la emoción, sería fácil tirar del hilo y abrir otros puntos de luz para entrar en aquella compleja realidad. Pero sé también que esos puntos que iluminan ocultan las sombras del alrededor en las que puede que se agazape lo más importante de estos días. Vivir en colectivo una situación límite de estas magnitudes produce traumas de los que uno nunca se recupera. La cárcel no es una broma. ¿Dónde situar, por ejemplo, esta fiesta de disfraces que ante el pasmo general se organiza en el departamento del FRAP la misma noche de los fusilamientos? ¿Esta dantesca fiesta “para mantener la moral” cuyos gritos Mari Luz y yo oímos espantadas en un rincón de la cama? Alguna vez tendré el valor de emprender el gran viaje –imprescindible para la cura- y entonces será el momento de hurgar en ese diario que ahora no me atrevo a leer.

Septiembre de 1985-2005


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PNV Dice No a ESAIT

Este texto nos ha llegado por correo electrónico:

¿PNV en contra de ESAIT?
La plataforma a favor de las selecciones vascas ESAIT surgió hace aproximadamente 10 años con el objetivo de reivindicar la oficialidad de las Selecciones Vascas. Y para ello, en el transcurso del año organiza eventos como el Día de la Selección vasca, el Cross popular de Bilbo, la subida al Tourmalet y la fiesta vasca en el Tour, la Mendi Martxa. También suele estar presente en actos deportivos como derbys vascos o culturales como el Herri Urrats, Ibilaldia, Araba euskaraz, Kilometroak o Nafarroa Oiñez. Y estos dos últimos años también hemos estado en el Alkartasun Eguna que organiza EA. En todos estos sitios, hemos sido muy bien recibidos.

Coincidiendo que este domingo EAJ-PNV celebra en las campas de Foronda (Gasteiz) su fiesta de Alderdi Eguna, ESAIT ha solicitado el correspondiente permiso para instalar el stand de venta de material y poder llevar a cabo la reivindicación de la Selecciones deportivas vascas. La contestación que hemos recibido del Euskadi Buru Batzar, el máximo órgano del PNV-EAJ, a través del señor Manu Allende ha sido la de no autorizar a ESAIT estar con su stand porque no están de acuerdo con las ideas y la política que lleva a cabo ESAIT.

¿Cómo se entiende que un partido que dice ser nacionalista, democrático y abierto al diálogo no acepte que una plataforma que trabaja en pos de la oficialidad de la selección vasca pueda instalar un stand en el Alderdi Eguna y llevar a cabo dicha reivindicación? Se ve que en EAJ-PNV hay señores a los que se les llena la boca defendiendo unas cosas y que luego a la hora de dar un simple permiso (qué menos) les importe un rábano. Enlazando con el slogan para el acto, después de 110 años, esto. Más que una pena es una frustración. Pero es lo que hay.

Heracleo Prestamero y Martxel Toledo - Militante de EA y coordinador de ESAIT, respectivamente.


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sábado, 24 de septiembre de 2005

Kanaldude

El enlace a esta página generada en Iparralde nos llega por correo electrónico con una invitación en euskara:

Abisatzeko


Internet gunean ibiltzen dela eta urrun diren jendeak gure eskualdeko irudiak zuzenean ikusten ahal dutela interneten bidez.

Momentuko bideoetan nahasketa bada frantsesa eta euskararen artean bainan sartuko ditugu gero ta bideo gehiago...

Eta salmenta izanen da laster eta forum...

Irakurketa on.

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jueves, 22 de septiembre de 2005

Si Lo Dicen Ellos

Esta nota ha sido publicada hoy:

Califican de "repugnantes" los centros de detención franceses

El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, lvaro Gil-Robles, ha criticado el estado de los centros de detención franceses, algunos de los cuales ha calificado de "repugnantes" y los ha comparado con el estado de las prisiones en Moldavia.

PARIS.- En referencia al centro de reclusión de extranjeros en los bajos del Palacio de Justicia de París, Gil-Robles ha afirmado que "en toda mi vida jamás, salvo quizás en Moldavia, he visto un centro peor que ése. Es espeluznante".

"La gente se apila en un sótano en dos niveles, sin ventilación. Se pasean por un patio minúsculo y totalmente enrejado", añade, en una entrevista publicada hoy por el diario "Libération", en la que relata sus impresiones tras un viaje de 16 días por el Estado francés.

El Observatorio Internacional de Prisiones, organización gala que investiga el estado de las cárceles, declaró hoy que el informe firmado por Gil-Robles es "impactante pero desgraciadamente no muy sorprendente".

Esta asociación considera que el texto de lvaro Gil-Robles será la continuación de otros informe que alertaban sobre el pésimo estado de las prisiones francesas, "cuya sobrepoblación va contra la dignidad de las personas detenidas".

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miércoles, 21 de septiembre de 2005

La Diáspora y el Consenso Internacional

Vía: Xarlo

«Podemos contribuir a crear consenso internacional a favor de Euskal Herria»

Daniel BILBAO | Presidente en Argentina de la Asociación Internacional Diáspora Vasca

El portavoz de Diáspora Vasca, Daniel Bilbao, subrayó ayer la importancia del acuerdo firmado con Udalbiltza y señaló a GARA que, como colectivo, tienen mucho que aportar a la resolución del conflicto.

­¿Cómo valora el acuerdo?

Nos parece fundamental. Hace cinco años nos reunimos con Udalbiltza y lo que hacíamos en internet se potenció de manera increible: hemos organizado barnetegis, charlas y publicaciones en varios países... Todo se agilizó tras encontrar en Udalbiltza esa amplitud política no partidaria que permite abarcar a diasporeros de distintas sensibilidades en torno a un mismo proyecto.

­¿De qué manera se llevará a cabo teniendo en cuenta los kilómetros que les separan?

La distancia es siempre una complicación, pero internet nos va a ayudar mucho. Además, miembros de la diáspora están viniendo a Euskal Herria de modo constante y gente de aquí viaja allá por estos acuerdos que tenemos, así que hay un contacto permanente. Con este acuerdo, ese contacto se va a estructurar de modo más formal.

­¿Cómo valora la diáspora la labor que está llevando a cabo Udalbiltza?

El hecho de que se haya constituido como institución nacional la convierte en un instrumento esencial: la visión amplia que puede abarcar la totalidad de Euskal Herria sin dividir, sin fracturar. No sabemos lo que los vascos decidirán en un futuro próximo, pero hoy por hoy nos parece la institución que mejor nos representa.

­¿Cómo ve la situación política en Euskal Herria?

En general, existe mucha desinformación. En Argentina, la mayoría de los grandes medios de comunicación están en manos de grupos españoles y la versión es la del Estado español. En este sentido, nuestra labor es de hormiga para mostrar la otra cara del conflicto. Sin embargo, sí hay una idea general de que la situación del conflicto se va encarrilando hacia una forma de solución. Incluso en la diáspora se han comenzado a tender puentes entre las diferentes sensibilidades internas para comenzar a dialogar.

­¿Qué puede aportar Diáspora Vasca a la resolución del conflicto?

Mucho, en la medida que la diáspora se informe, se organice y se comprometa. Puede contribuir a crear consenso internacional a favor de los derechos de Euskal Herria, a ser ese lobby que es el irlandés en EEUU pero en varios paises, con tres puntos: la autodeterminación, una solución dialogada y pacífica al conflicto y la amnistía para los presos vascos, que es fundamental. Después, el proceso de construcción nacional al que esperamos ser convocados. -


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martes, 20 de septiembre de 2005

Convidados e Invitados

Vía: Xarlo

Proceso de paz en Euskal Herria

Quién se sienta y de qué hablamos

por Julian Zabalo (Sociólogo)


Estos últimos meses, y parece que los siguientes también, la resolución del conflicto político en Euskal Herria ha sido y será uno de los grandes temas de la agenda política, de los medios de comunicación y de las charlas populares. El principio, sin embargo, no resulta demasiado esperanzador de cara al exterior. La constante alusión a las condiciones necesarias para un proceso de ese tipo producen evidente frustración. Las condiciones afectan a dos asuntos diferentes: condiciones para sentarse a hablar, y condiciones sobre los temas a tratar.

Quién se sienta

Durante el verano ha sido uno de los temas principales de debate y de propaganda mediática. Presenta dos vertientes: por un lado, la que podemos considerar meramente propagandística, y por otro, y mucho más preocupante, la mayor o menor interiorización de la necesidad de que se abra un proceso de resolución del conflicto que afecta a Euskal Herria con España y Francia y su forma de entenderlo.

El primer aspecto, el propagandístico, es algo con lo que hay que contar. Entra dentro de la lógica política de querer situarse en la mejor posición posible ante esta nueva fase que se puede abrir. Es por ello que, si examinamos con un poco de detenimiento estos mensajes, resultan mucha veces contradictorios, ya que no responden, normalmente, a un análisis de la situación, sino a los intereses de quien lo propaga.

Muchos de estos mensajes tienen como destinatario a la izquierda abertzale, por supuesto. Así, encontramos mensajes tipo PSOE que nos hablan de una ETA debilitada, de una izquierda abertzale acosada por la actuación político-policial-judicial, junto con mensajes tipo PP, que vienen a decir todo lo contrario: la izquierda abertzale estaba derrotada tras el gobierno PP, pero la nefasta actuación del PSOE le ha dado alas y ahora asistimos a una rendición del estado ante las exigencias del nacionalismo vasco. Junto a estos mensajes, otros varios, como el tipo PNV, de que ésta es la última oportunidad para que la izquierda abertzale entre en el camino de la democracia; una especie de favor que el PNV nos quiere hacer, por última vez.

Atendiendo a este posicionamiento mediático, cada fuerza pone sus condiciones para sentarse a hablar. Condena sí o no, para el PSOE; no hablar de ninguna manera, para el PP; condena de la violencia para la última oportunidad que nos ofrece el PNV. No pasaría de ser un ejercicio propagandístico, si no fuera por las graves consecuencias que puede tener. Muchas veces se ha visto que un mensaje mil veces machacado termina atando a quien alegremente lo ha lanzado y después le es difícil desdecirse.

En este aspecto, la izquierda abertzale, y creo que la mayoría de la gente de a pie también, tienen bien claro que si el reto es solucionar algo, tendrán que sentarse obligatoriamente quienes tienen algo que solucionar. Parece tan obvio y sensato que hasta avergüenza el decirlo, por sabido.

De qué hablar; de qué no hablar

Sobre esto se ha hablado menos, pero también aquí aparecen condiciones, sean explícitas, o bien indirectas sobre la conveniencia de algún tema. El PP lo lleva al límite, negando el total del proceso, como hemos dicho: no hay que hablar de nada. Pero también se muestra restrictivo el PSOE, cuando proclama que sólo se puede hablar de estatutos, transferencias, problema personal de los presos, etc. Y lo mismo hace el PNV, cuando, en boca de Imaz, por ejemplo, declara que el tema de la independencia no es la principal preocupación del pueblo vasco, y deja ver que para un sector del mundo del PNV lo ideal sería confluir con la visión del PSOE de una negociación sobre estatutos.

Sin embargo, también en este caso parece evidente que sobran las condiciones. En todo caso, una condición en sentido positivo, como propone la izquierda abertzale: hablar de todo lo que produce confrontación y conflicto. Hablar, pues, de independencia también, por supuesto. Puede que no sea la principal preocupación de la población vasca, pero es, sin duda, una aspiración de buena parte de ella y una de las causas evidentes del conflicto.

Se puede tener una posición u otra sobre la independencia y otros temas; se pueden defender o atacar, pero lo que es innegable es que son estos temas los que están en la base del largo conflicto que enfrenta a Euskal Herria con España y Francia, y ello debe ser razón suficiente para que sean abordados. Si se abre un proceso de resolución del conflicto, no se puede limitar, por ejemplo, a negociar el peaje que la IA paga por presentarse a las próximas elecciones, o por conseguir el acercamiento de los presos. Es mucho más, es hablar, en general, del problema territorial vasco y es reconocer que cualquier decisión debe ser aceptada por la voluntad popular (derecho de autodeterminación).

El apoyo al proceso resolutivo

El problema de la continua alusión a las condiciones, así como del bombardeo mediático puede ser la pérdida de perspectiva por parte de la población. Ello puede traer tiempos de incertidumbre política, y provocar que el tema nos desborde. Eso pasará, primero, si empezamos a caer en la trampa de los plazos cortos. Los mensajes de posibles mesas consolidadas, acuerdos o treguas en plazos de dos o tres meses comienzan a abundar, con la consiguiente frustración que provoca la no realización del pronóstico.

Y unido a ello, y en segundo lugar, ese desbordamiento sucederá si no existe un claro apoyo popular a todo el proceso. La izquierda abertzale, una de las grandes interesadas en la resolución, debe tomar parte activa en la clarificación del contenido y devenir de este proceso. Debemos exigirnos a nosotros mismos ser parte activa en el proceso, y exigirnos que la sociedad lo sea asimismo. No es fácil, desde luego, por lo que se hace necesitaría una reflexión sobre la forma de conseguirlo.

Mientras se realiza esa reflexión, sin embargo, existen unos mínimos que deberíamos atender, como es el de ser altavoz constante de nuestras reivindicaciones, defendiendo en cualquier foro nuestras posturas, sabiendo discernir lo verdadero de lo mediático, situando el proceso en sus verdaderos términos y alejándonos de la maraña mediática. Si no lo hacemos, ¿quiéndefenderá nuestra visión en un proceso tan importante?


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lunes, 19 de septiembre de 2005

El Lado Oculto de Einstein

Este texto ha sido publicado en Gara:

Jon Odriozola - Periodista

Einstein y su costado político

Se ha celebrado recientemente en el Kursaal donostiarra un congreso con motivo del cincuentenario de la muerte de Albert Einstein que contó con la presencia de seis premios Nobel. Me importa aquí destacar la faceta política de Einstein como personalidad pública y que, al margen de su indiscutible valer y valor científico y, según lo que he leído, no se conoce tanto. Me guiaré y basaré en el texto de Fred Jerome de quien algo reseñé en estas páginas hace unos meses en este año 2OO5 dedicado por la UNESCO a la Física.

Lo primero que me choca es que apenas he leído unas líneas "salvo esbozos y escorzos y porfías"; sobre el compromiso político y social de este gran hombre cuyo rostro vemos en camisetas "como al Che"; con el pelo desgreñado y sacando la lengua a un fotógrafo. Yo creía que se hablaría más de su entronque con los problemas de su tiempo. Pero no, ya veo que no. Creí que, después de 50 años, lo «desclasificarían». Poco menos que se sigue presentando a Einstein como un amable profesor permisivamente absorto en su nube, ya que su cerebro se movía en un plano más alto que el común de los mortales sin tiempo para preocuparse y ocuparse del mundo menudo (o menudo mundo). Y, sin embargo, Einstein dijo en varias ocasiones que: «Mi vida está dividida entre las ecuaciones y la política». No, entiéndase, la «política» profesional sino en el sentido aristotélico, es decir, social, de «animal social» que vive en sociedad y le resulta imposible "y hasta impensable" sustraerse a ella y, además, se implica cuando lo cómodo, para él, efectivamente, hubiera sido pescar apaciblemente y vivir en una nube y responder al típico y tópico estereotipo del sabio nefelibata (que diría Rabelais). Vayamos al grano.

La única parcela de la vida de Einstein que han silenciado sus biógrafos "aunque no he leído nada de Gerald Holton" es su actividad política. Fue pacifista, internacionalista, antirracista y socialista (no, comunista no, qué alivio).Y, sobre todo, un activista que comentaba corajudamente los acontecimientos de su época. Pero desde que murió en l955, todo esto de esfumó para quedar de él sólo el icono de sabio (despistado, por supuesto) en las nubes como si fuera Fred McMurray. Todo falso.

Ya en l895 (nació en l879, en Alemania), con l6 años, Einstein renunció a la nacionalidad alemana y se trasladó a Suiza para no hacer el servicio militar obligatorio en los ejércitos del káiser. Se nacionalizó suizo al acabar sus estudios y fue en Suiza donde desarrolló parte de su obra más importante en física teórica sobre electrodinámica de los cuerpos en movimiento y el concepto de «éter», sustancia que entonces se creía que llenaba el espacio. En l905, hace cien años, elaboró su célebre teoría especial de la relatividad.

Einstein volvió a Alemania "convencido por Max Planck" donde vivió la I Guerra Mundial que lo convirtió en antimilitarista e internacionalista. Al principio, Einstein atribuía las guerras únicamente a la locura o la maldad humana pero pronto reparó en los factores económicos y políticos. En l92l obtuvo el Premio Nobel que no se lo dieron antes por, sencillamente, ser judío. A comienzos de l932 pidió un boicot económico internacional contra Japón para oponerse a la invasión de Manchuria. No paraba de alentar a la juventud a rechazar el servicio militar. Propuso su particular «solución» llamada del 2% frente a la guerra que consistía en que bastaría en que el 2% de los jóvenes llamados a filas se negara a combatir para que los gobiernos se vieran impotentes: no se atreverían a enviar a tanta gente a la cárcel. Durante su visita en l93l a los Estados Unidos se incorporó al comité Theodor Reiser (un escritor socialista) en defensa de los «chicos de Scottsboro», nueve afroamericanos falsamente acusados de violación y condenados a muerte en Alabama.

Todos estos inocuos escarceos le empezaron a mosquear al FBI y, en especial, a su mandamás J.Edgar Hoover (epígono preferido de Palmer, secretario de Justicia americano, amén de cuáquero, pero también lo era Willian Penn, quien fundara Pennsylvania y era un buen tipo, en, digo, los años 20 y famoso por sus persecuciones tipo Garzón a los anarquistas, rojos y otras raleas, incluidos Sacco y Vanzetti), que empezó a fijarse en el «judío» Einstein y sus charlas y conferencias políticamente incorrectas. También a la administración Roosevelt le molestó que Einstein apoyara a los antifascistas en la guerra civil española. Einstein acusó al gobierno norteamericano de ser «neutral a favor de Franco». Con la subida de Hitler al poder, Einstein repensó su inveterado pacifismo y defendió el uso de la fuerza militar contra él, sobre todo después del bombardeo de Gernika: «Al poder organizado solamente se le puede enfrentar otro poder organizado; por mucho que lo lamente, no hay otra vía», escribió. Urgió, junto con otros científicos, a Roosevelt a desarrollar una bomba nuclear antes de que los alemanes fabricaran la suya. En l940 Einstein se hizo ciudadano estadounidense, aunque nunca renunció a la nacionalidad suiza. Ese año fue apartado del Proyecto Manhatan para construir la bomba que él mismo había propuesto sin que nunca le informaran del por qué. Es seguro que no gustaron sus opiniones izquierdistas. Y eso que Robert Oppenheimer, perteneciente al grupo, tenía una ficha del FBI de 7.000 páginas hablando de su filocomunismo (entonces ser comunista no era tan «exótico» como ahora). Cuando quedó claro a finales de l944 que los nazis no iban a conseguir fabricar una bomba atómica y Washington comenzó a elaborar planes para utilizarla contra Japón, y ya no contra Alemania, varios de los científicos del Proyecto Manhatan protestaron y algunos pensaron en abandonarlo. Por cierto, el último superviviente de dicho proyecto, que tras Hiroshima y Nagasaki se uniera a Einstein en el Comité de Emergencia de Científicos Atómicos por la restricción de las investigaciones sobre nuevas armas, Hans Bethe, nacido en l906 en Estrasburgo, murió el pasado 6 de marzo.

Einstein atribuyó el bombardeo atómico de Japón a la política exterior antisoviética de Truman (Roosevelt murió poco antes). Japón se habría rendido al cabo de unos pocos meses aunque no se hubiera producido el ataque nuclear estadounidense pero había que dar un toque de aviso a la URSS para que supiera qué gallo cacareaba más en adelante.

De J. Edgar Hoover, jefe del FBI, diremos que su simpatía por la extrema derecha no se limitaba a los fascistas yanquis (que eran muy pocos). Mantenía lazos cordiales con los nazis alemanes. Envió al jefe "y colega" de la Gestapo H. Himmler una invitación personal para acudir en 1937 a la Conferencia Mundial de la policía en Montreal. Una vez que EEUU entró oficialmente en la guerra, Hoover se convirtió repentinamente (aunque por poco tiempo) en un ferviente demócrata. Durante la II Guerra Mundial no se vigiló a Einstein de manera directa. Eso comenzó con la guerra fría. Para el FBI, tan pronto como acabó la IIGM (si no antes), todo lo que significara amistad con «Rusia» era antiamericano. El eje del macartismo (anterior a McCarthy) fue el «programa de lealtad» de Truman decretando el despido de los empleados del gobierno sospechosos de «deslealtad». En el centro del macartismo no estaba el oligofrénico senador de Wisconsin, sino el mórbido Hoover y su FBI. El macartismo, en realidad, debería llamarse, como lo decía Liliam Hellman, trumanismo. George Bush Jr. No ha inventado nada.

Veo por televisión que el anteriormente citado Gerald Holton dice que tal vez no se sepa que Einstein rechazó el ofrecimiento de ser presidente del recién fundado Estado de Israel tras la muerte de su amigo y fundador Chaim Weizmann en l952. Es cierto. Como también lo es que Einstein apoyó la creación de ese Estado artificial y que Einstein era un sionista "dice Jerome" cultural. Otros contextos...

Me dejaba en el tintero que Einstein formó parte de la Junta Consultiva del Comité de Custodios de Niños Vascos Refugiados. O su petición pública de clemencia para Julius y Ethel Rosenberg acusados de espiar para los rusos. La imagen de Einstein vagando con su alborotado cabello en un cúmulo-nimbo matemático es un mito. Como que fuera «hechizado» por los comunistas. Hoover sabía que Einstein no era comunista, pero eso no era bastante: había que ser un furibundo anticomunista ergo buen americano. Y por ahí no pasó Einstein.
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domingo, 18 de septiembre de 2005

Respuesta Irlandesa a Problema Vasco

Vía: Xarlo

Apuntes sobre la vía irlandesa a la independencia y unificación nacional o la desmitificación de la negociación política

Miguel Salas


El IRA (Ejército Republicano irlandés) ha decidido cambiar las armas por la lucha política. Después de años de negociaciones y un acuerdo firmado en 1998, los republicanos irlandeses han decidido seguir luchando por la unificación de la isla a través de otros métodos. Algo habrá que aprender en el Estado español para lograr avanzar en la resolución del conflicto vasco.

Ha sido un proceso largo y lleno de altibajos. Desde principios de los años 90 existían encuentros entre las autoridades británicas y delegaciones del IRA, directamente o a través del Sinn Féin. En 1998 se firma el Acuerdo de Stormont que regula las condiciones de paz. El acuerdo fue ratificado en las urnas por el 94% de los votantes de Irlanda y por el 71% de los de Irlanda del Norte. A pesar del masivo apoyo popular, el proceso siguió teniendo sus avances y retrocesos, básicamente a causa del gobierno británico que volvió a suspender las instituciones autonómicas del Ulster.

El Acuerdo de Stormont consiste en: la abolición de la ley para Irlanda del Norte que imponía el gobierno directo desde Londres (opresión colonial); la formación de un Consejo Norte-Sur por el que el gobierno de Dublín tiene poderes para supervisar el comercio, pesca, programas sanitarios y decisiones europeas que afecten a los territorios del Norte (¿un paso para un futuro proceso de unificación?); el gobierno británico se compromete a no oponerse a la decisión mayoritaria y democrática de la población del Norte; se crea una conferencia intergubernamental entre Londres y Dublín para los aspectos relativos a defensa y seguridad; Irlanda retira de su Constitución las exigencias relativas a la unidad de la isla; se retira el ejército británico y el IRA depone las armas.

Como en todo proceso en el que una parte no logra imponerse o derrotar a la contraria hay concesiones por ambas partes. La cuestión es si para la causa de la libertad y unificación de Irlanda el acuerdo y el desarme del IRA son un paso adelante o no. El tiempo y la lucha será quien acabe juzgando, pero a priori y teniendo muy en cuenta las opiniones de los republicanos irlandeses, parece evidente que es un paso adelante, como lo es que el IRA se oriente hacia la lucha política por métodos democráticos y no violentos.

Sobre la violencia

Ya desde tiempos de Marx, los marxistas revolucionarios hemos sido firmes partidarios de la libertad y la unificación de la isla. Gran Bretaña ocupó militarmente Irlanda y la estuvo oprimiendo hasta que una parte de la isla, la actual República de Irlanda, logró la independencia, pero los británicos mantuvieron su ocupación colonial en lo que se conoce como Ulster. Como ha dicho el IRA en el comunicado que notifica el abandono de las armas, continuará la lucha por la completa liberación del colonialismo británico y por la unificación de la isla.

En esta nueva situación hay que valorar lo que representa el abandono de las armas y la opción de una vía política. En la sociedad capitalista la violencia es el pan de cada día generada por las relaciones de explotación y opresión que impone. El punto de partida de la violencia en Irak es la invasión y permanencia de las tropas imperialistas, o en Palestina la ocupación israelí, como en Irlanda fue la ocupación y opresión británica. Que un sector de la población se organice y utilice el terrorismo como método de lucha es una reacción de quien se rebela contra la opresión.

Sin tener clara esta idea es difícil entender las razones por las que los jóvenes palestinos se enfrentan a los tanques israelíes o porque durante generaciones los irlandeses dieron su apoyo al IRA. Las explicaciones simplistas del tipo, "están locos o son unos fanáticos" no nos permiten comprender las razones por las que sectores de un pueblo oprimido utilizan el terrorismo como método de lucha contra el opresor. Seria de necios negar que en no pocas ocasiones el IRA, o las organizaciones palestinas, han representado a su manera las mejores tradiciones de lucha de sus pueblos.

Otra cosa es que valoremos si el terrorismo es el mejor método de lucha para que el pueblo venza al opresor o al explotador. Los del POR tenemos una opinión muy clara: el mejor método de lucha es el que organiza y moviliza a la mayoría de la población oprimida y explotada, "La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores" decimos. A veces, en particular en los países oprimidos, el terrorismo es una etapa previa a la lucha de masas. El abandono de las armas por parte del IRA es un paso adelante porque no es una derrota, y puede serlo aún más si eso significa que su gente y otros revolucionarios irlandeses refuerzan la lucha contra el imperialismo británico y la búsqueda de soluciones que satisfagan los derechos nacionales y sociales de la población trabajadora.

En Euskadi

La experiencia irlandesa debería servirnos para avanzar en la resolución del conflicto en Euskadi. Aunque cada proceso es diferente y cada situación tiene su historia y sus contendientes, habría que empezar desechando algunos lugares comunes que a fuerza de repetirse parecen evidentes y no lo son.

En Irlanda, el IRA no abandonó las armas antes de llegar a un acuerdo. No sirve de nada pedir a ETA que deje las armas antes de sentarse a negociar. Como tampoco sirve de nada pedir que desaparezca antes de llegar a un acuerdo. Téngase en cuenta que el IRA abandona las armas pero no se disuelve. El alto el fuego no puede ser sólo de una de las partes, se necesita abrir cauces de confianza para que el proceso avance. El gobierno debería acercar algunos presos al País Vasco o paralizar las detenciones mientras se dialoga.

Cuando se produce un proceso de negociación es evidente que va ligado a concesiones políticas, nadie da nada a cambio de nada. Difícilmente puede avanzar el proceso si no se deroga la Ley de Partidos y se permite a la izquierda abertzale que pueda hacer política libremente.

Si se quiere la paz hay que ir a las raíces del conflicto que básicamente se sitúan en la negativa a que los vascos decidan cómo quieren gobernarse y qué relación quieren tener con el resto de pueblos de España. Si se quiere la paz, el gobierno y el PSOE tendrán que romper con la política del PP contraria a toda negociación. Como se ha demostrado en el caso irlandés hay otro camino para resolver el problema, el de la represión, como plantea el PP, es un camino sin futuro.

La izquierda trabajadora de Euskadi y de todo el Estado español tiene mucho que aportar a este proceso, en particular ayudando a que los trabajadores de todo el Estado comprendan que el camino de la paz pasa por el diálogo, la negociación y que los vascos decidan.

Cronología del IRA

1913 Los Voluntarios Irlandeses -Oglaigh na hEireann en gaélico- son creados para «asegurar y mantener los derechos y libertades comunes a todo el pueblo de Irlanda».

1916 - El levantamiento de Pascua de 1916 fue un acontecimiento definitivo en la historia del republicanismo irlandés. Fue aplastado y 16 de sus líderes ejecutados por el Gobierno británico.

1918 - El Sinn Féin, que deseaba imponer una republica irlandesa, resulta el partido mayoritario en las elecciones. Consigue 73 escaños; los autonomistas 6; los unionistas 31.

1919 - Inicio de la Guerra de Independencia. Los parlamentarios de Sinn Féin se reúnen en Dublín como el primer Parlamento irlandés y declaran la independencia de Irlanda. Oglaigh na hEireann pasa a ser conocido como el Ejército Republicano Irlandés (IRA) Londres prohíbe todas estas instituciones y declara la guerra.

1922 - Para lograr la paz con los británicos se divide a Irlanda. El IRA se divide, como también el Parlamento, y se inicia la Guerra Civil irlandesa.

1923 - En mayo finaliza la Guerra Civil.

1960 - Emerge el movimiento por los derechos civiles (un voto por ciudadano, igualdad de acceso a empleo y vivienda).

1969 - En Belfast y Derry los distritos nacionalistas son atacados por el ejército, la policía y grupos unionistas. El IRA vuelve a escindirse.

1970-71 - El IRA gana el apoyo nacionalista en los Seis Condados y en toda Irlanda. Los voluntarios del IRA inician una campaña de guerrilla urbana contra el ejército británico y contra objetivos económicos en las ciudades norirlandesas.

1972 - En julio, los líderes republicanos viajan a Londres para reunirse con el Gobierno británico y se inicia un alto el fuego. En enero de 1972, los soldados británicos asesinan a catorce civiles en Derry durante una marcha por los derechos civiles.

1980 - Los británicos introducen la política de criminalización, tortura, tribunales especiales, sentencias largas y brutalidad dentro de las cárceles. La protesta de los presos dio lugar a huelgas de hambre en las que murieron 10 presos.

1994 - En agosto el IRA declara un alto el fuego.

1995 - El IRA rechaza las demandas británicas de rendición unilateral.

1997 - Tony Blair es elegido primer ministro. El IRA anuncia un nuevo alto el fuego. Blair admite que las armas deben decomisarse al tiempo que se producen las negociaciones. En septiembre se inician las negociaciones con la presencia de Sinn Féin.

1998 - Se firma el Acuerdo de Viernes Santo en Stormont, el documento base del proceso de paz. En julio se reúne la primera asamblea norirlandesa.

2001 - El IRA realiza un primer acto de decomiso de armamento.

2002 - En octubre el gobierno británico suspende las instituciones autonómicas.

2005 - En julio el IRA ordena a sus voluntarios el fin de la campaña armada y su implicación en programas puramente políticos y democráticos por vías exclusivamente pacíficas.


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sábado, 17 de septiembre de 2005

Acerca de Las Lenguas Pirenaicas

El texto que les presentamos a continuación ayudará a nuestros lectores a entender mejor la relación que existe entre el euskara y sus vecinos, especialmente el bearnés, lengua que se habla en una entidad política que alguna vez formó parte del reino de Navarra:

La lengua bearnesa

Dr. Gabriel Artigue

El título de esta nota bien podría haber sido "La lengua gascona" o "La lengua occitana". Persigo aquí, entre otras cosas, informar de la situación lingüística de la región de manera que cada cual escoja la denominación que le resulte más apropiada y, lo que es más importante, con conocimiento de causa. Es de señalar, desde ya mismo, que no existe ningún organismo oficial, es decir, con el respaldo de algún Estado, que imponga una denominación (ni normas de cualquier tipo) a la lengua que nos ocupa. También, la variedad de denominaciones no debería sorprendernos a nosotros, hablantes nativos de la lengua de Cervantes, ya que esta lengua es denominada tanto "lengua española" como "lengua castellana".

Pero el panorama es mucho más complejo al tratar de la lengua bearnesa. Es incomparablemente más complejo, y habrá que intentar ensanchar las miras para poder comprenderlo.

El primer paso será enmarcar la lengua bearnesa en su contexto. Voy a emplear aquí la noción de "árbol genealógico" de las lenguas, aunque, como lingüista, puedo afirmar que esta visión de la filiación de las lenguas ya no es empleada por los lingüistas serios de nuestros días. Pero ofrece la ventaja de que, al expresarse uno en los términos de la teoría del árbol genealógico de las lenguas, será fácilmente comprendido aún por quien no sea lingüista profesional o de formación. En efecto, de esta teoría todos hemos oído hablar, de una forma u otra, por lo menos al oír acerca de la familia románica de lenguas, la familia germánica, la familia indoeuropea, etc.

Si bien al aplicar el rigor moderno esa teoría hace agua, la emplearé simplemente a los efectos de ser fácilmente comprendido. De otra manera, este texto se volvería un soliloquio insoportable sobre la validez o invalidez de esa teoría.

Simplificando, pues, las cosas, la lengua bearnesa se enmarca en el contexto de la lengua occitana. Pero no se enmarca directamente en ella, sino que lo hace de manera mediada por la lengua gascona.

La lengua occitana es hablada en nuestros días en el territorio de tres Estados nacionales. Casi todo el sur de Francia es occitano, y a este vasto territorio hay que sumar otros dos, pequeños: las Valadas Occitanas (Valles Occitanos) de Italia, y el Val d'Aran (Valle de Arán) en España, integrado en la Comunidad Autónoma de Cataluña. La lengua occitana está en vías de desaparición, y desaparecerá como lengua conversacional si es que no se hace un esfuerzo por revertir la situación. Hoy en día el occitano tiene hablantes nativos sólo mayores de cuarenta años de edad. Esto se refire también, naturalmente, al bearnés. Hay esfuerzos, lamentablemente no masivos, por recuperar la lengua, y hay jóvenes que la estudian y la hablan, pero ya como segunda lengua (normalmente son francófonos).

La primera subdivisión de la lengua occitana es en seis partes componentes, y es la siguiente: en el este del dominio, el provenzal; en el centro-sur, el lengadociano; en el oeste, el gascón; al norte del gascón, el lemosino, ya en los límites con la lengua de oïl; en la zona centro-norte, el auvernhat; y por fin el aupenc, o alpino, en los Alpes.

Había dicho que el panorama es complejo, y ahora quedará más claro el por qué. Primero, no hay consenso en categorizar al provenzal, lengadociano, gascón, lemosino, auvernhat y aupenc como lenguas separadas, o como dialectos del occitano - o lengua de òc. Evitaré también esa discusión aquí para no cambiar radicalmente el tema de este artículo. No hay consenso en general sobre lo que diferencia a una lengua de un dialecto, por lo que no es de extrañar que sea problemático aplicar estos dos conceptos - lengua y dialecto - al ámbito occitano. Hay, sí, consenso en determinar que los criterios para separar lo que se considera lengua de lo que se considera dialecto no son lingüísticos, sino que obedecen a otro tipo de factores, a factores extralingüísticos, como pueden ser históricos y políticos, fundamentalmente. Si un "dialecto" se habla en una zona con autonomía o incluso independencia política, es "elevado" al rango de lengua. Para dar ejemplos de otras zonas del mundo: el moldavo se considera lengua porque existe una República de Moldavia, pero lingüísticamente no se lo puede diferenciar del rumano. Existe la lengua macedonia porque existe una República de Macedonia, pero su unidad con el búlgaro es innegable.

Para aumentar la complejidad, hay autores que incluyen al catalán como el séptimo componente del occitano. Hay, ciertamente, una gran afinidad lingüística entre el catalán y el occitano: ambas lenguas forman, juntas, un subgrupo dentro de las lenguas románicas. Pero la opinión de los hablantes también pesa: los catalanes, que gozan de cierta autonomía, decidieron deslindarse de los occitanos y dejar de ser vistos como tales.

Sigamos complicando. Hay otros autores que consideran que el gascón no forma parte del occitano, por lo que a la lengua de òc le quedan sólo las otras cinco hablas o dialectos: el provenzal, el lengadociano, el lemosino, el auvernhat y el aupenc. En efecto, el gascón se aleja bastante, lingüísticamente, del resto de las cinco hablas occitanas.

¿Dónde establecer los límites lingüísticos más allá de los cuáles un dialecto se emancipa y deviene lengua? La respuesta a esta pregunta siempre será subjetiva, y no podrá ser sino subjetiva. Los lingüistas evitan responderla porque es una pregunta mal planteada. Ha quedado dicho ya que los criterios para separar una lengua de un dialecto son históricos o políticos. El serbio y el croata son mutuamente inteligibles, pero son dos lenguas aparte, y quizás pocos miembros de ambas comunidades aceptarían una denominación común para las dos lenguas (o variedades de una misma lengua mayor). Probablemente el chino mandarín hablado y el chino cantonés hablado no sean mutuamente inteligibles, pero chinos y extranjeros incluyen esas hablas dentro del idioma chino. A lo que hay que añadir que la mutua inteligibilidad se da, en realidad, no entre lenguas o dialectos, sino entre personas.

Hemos llegado al gascón, como lengua aparte para unos, como integrante del occitano para otros. El gascón, a su vez, se compone también de diferentes dialectos o hablas. Algunas de éstas son: el bigurdano, el bayonés, el bearnés, el landés, o el aranés, entre otras. Así llegamos a la lengua bearnesa: la lengua hablada en el Bearn.

Hoy la Gascuña no es una unidad política, y ni siquiera administrativa del Estado francés. Además, en el pasado sus fronteras variaron de un período a otro. Por ello actualmente se define Gascuña desde el punto de vista lingüístico. Las fronteras de este país son, así pues: el río Garona, el Océano Atlántico y los Pirineos (excluyendo al País Vasco francés), conformando, grosso modo, un triángulo.

¿Por qué a veces se menciona a la lengua hablada en Bearn como "lengua bearnesa" en vez de "lengua gascona" o "lengua occitana"? Aparte del bearnés y del aranés, no sé de otras hablas gasconas que hayan sido elevadas al rango de lenguas. No he oído hablar seriamente de una "lengua landesa", por ejemplo. La respuesta, una vez más, no es lingüística, sino política. El bearnés y el aranés tienen en común el ser lenguas de territorios que tienen, o tuvieron, independencia o autonomía política o administrativa. El Valle de Aran goza de cierta autonomía dentro de Cataluña, y allí el gascón, o lengua aranesa, es oficial junto al castellano y el catalán.

El Bearn conservó su independencia hasta 1620, y por ello al gascón hablado allí es denominado lengua bearnesa. Gascuña fue anexada definitivamente por Francia en 1453, con la excepción del pequeño territorio de Aran - una "anomalía" en el mapa político de los Pirineos, por ser un territorio gascón que jamás perteneció a Francia - y del Reino de Bearn.

La primera mención del Bearn data del siglo nueve, cuando es mencionado como un Vicecondado. En el siglo 13 pasa a manos del Condado de Foix, conformando un territorio discontinuo, ya que en medio está la Bigorra. Desde el Bearn hubo intentos de conquistar Bigorra que, como la mayor parte de Gascuña por entonces, estaba en manos de Inglaterra. El Borbón Henrique IV era conde de Bearn y rey de Francia, y a su muerte el Bearn queda definitivamente anexado a Francia. Desde 1620 se impone el francés como la lengua oficial del Bearn, lengua que hasta entonces era una lengua extranjera, es más, la lengua de una potencia extranjera anexionista.

Hasta el año 1620, pues, ese pequeño reino gascón, el Bearn, gozó de autonomía, y es esencialmente por ello que el gascón hablado allí fue y es llamado lengua bearnesa. Hasta 1620 el gascón fue la lengua oficial de un estado soberano e independiente.


A la fecha Bearn es junto con Iparralde parte del departamento denominado Pirineos Atlánticos en el estado francés. Hemos colocado en negritas un párrafo que para nosotros atañe tanto al estado español como al estado francés en lo que respecta a Navarra, el referente histórico y jurídico-estatal en que se basa el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.

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jueves, 15 de septiembre de 2005

Soberanía Sin Co

Sigue la polémica sobre las palabras de Imaz.

Aquí tienen ustedes algo que apareció en Deia:

Soberanía o cosoberanía

Pablo Beldarrain


A los pocos días de la intervención del presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz, en la que apostaba por la soberanía compartida con España y Francia, me encontraba casualmente con un viejo amigo con quien comparto militancia política. Hablamos largo y tendido sobre lo que el presidente jeltzale acababa de poner sobre la mesa y no pudimos disimular nuestra preocupación. «Es como un misil contra la línea de flotación del nacionalismo vasco, donde nos situamos los que tenemos conciencia nacional vasca y nos sentimos profundamente independentistas», me decía mi amigo. Esto, unido a la desmotivación, la abulia y el desinterés por la política de los que debieran pertenecer a una nueva generación de abertzales y, las dudas o falta de consenso en los partidos abertzales en cuanto a un proyecto finalista en un marco de transición hacia la paz, hace que la reflexión profunda y serena en el seno de las formaciones políticas nacionalistas no se haga esperar.

El debate entre abertzales que se suscitó a lo largo del mes de agosto, no fue de ningún modo, fruto de una serpiente de verano ni se trató de confrontación alguna afortunadamente, ni mucho menos, de algo artificioso. Fue, simplemente, la reacción lógica de todos aquellos que, a través de los años y ante todo tipo de obstáculo, conservan intacta la conciencia nacional. La polémica surgida entorno a la cosoberanía, se trata de algo mucho más profundo, como puede apreciarse por el empeño puesto por distintos dirigentes jeltzales en puntualizar y " quitar hierro " a las distintas cartas y artículos que se sucedieron a lo largo del mes de agosto, en los que se mostraba preocupación y desacuerdo con lo expresado por el señor Imaz.

No voy a entrar a discutir sobre si la soberanía compartida pueda ser o no fundamental para entender el siglo XXI o, si también puede ser fundamental para entender el nuevo siglo, que la vecina del tercero o el compañero de trabajo, quieran compartir la soberanía del matrimonio del primero B, entendiendo como creo, que el matrimonio sea soberano. Bromas a parte, creo que solo con el transcurso del tiempo iremos comprendiendo el siglo XXI, haya o no soberanía, sea exclusiva o compartida. No voy a discutir pues, si va a ser fundamental o no la soberanía compartida para comprender el recién estrenado siglo, pero si que voy a mostrar mi desacuerdo con los que afirman que la soberanía en exclusiva sea un anacronismo. Ahí tenemos a las Repúblicas Bálticas y ex soviéticas o a las que han nacido de la desaparecida Yugoslavia, todas ellas con reciente estatus soberano, por lo tanto, de anacronismo nada, porque mientras existan países soberanos y, figúrense los que hay, la soberanía en exclusiva estará plenamente vigente.

Por otra parte, no creo que sea bueno para el futuro del nacionalismo vasco cambiar el proyecto nacionalista por el de soberanía compartida, esto puede hacer pensar, equivocadamente o no, que nos encontramos ante una claudicación del viejo ideal nacionalista "Euskadi es la patria de los vascos" y que mendigamos a las puertas de España y Francia para que nos den con ellas "en las narices". Todo esto puede crear una frustración más, que haga incrementar la desmotivación que está haciendo mella en muchos abertzales, sobre todo en los más jóvenes, que muestran claramente su abulia o pasotismo.

Creo que ya va siendo hora de que los partidos abertzales hagan examen de conciencia, autocrítica de la buena cada uno en el seno de su propio partido, sobre el tipo de país que deseamos en este siglo XXI, haciendo estudios en profundidad sobre la viabilidad de ser un pueblo libre e independiente en una Europa de pueblos libres e independientes. Cuando los partidos tengan las ideas claras y decisión más que suficiente para llevarlas adelante, se hará necesario un congreso abertzale donde se trate de unificar criterios y llevar adelante las ponencias aprobadas. Si Euskal Herria es viable como pueblo soberano en el contexto de pueblos de Europa, a trabajar todos juntos hasta extenuación y si no, a seguir siendo cosoberanos con España y Francia, es decir, a seguir siendo españoles o franceses.


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martes, 13 de septiembre de 2005

Don Pedro Albizu Campos

Vía: Xarlo

PUERTO RICO

DON PEDRO ALBIZU CAMPOS: EL ÚLTIMO LIBERTADOR DE AMÉRICA

Por Vilma Soto Bermúdez

Aun después de muerto decir su nombre a boca de jarro pone a temblar al imperio. Así se demostró cuando el 11 de junio de 2000, la diáspora boricua, obligada a emigrar a los Estados Unidos en busca de lo que le han usurpado en su propio suelo decidió dedicar su desfile anual en las calles neoyorquinas al ilustre patriota, símbolo de la dignidad del pueblo que rezume sangre aprisionado en el puño yanqui hace más de un siglo. El monstruo lanzó su ataque contra los organizadores, hubo zarandeos y amenazas; la palabra boicot salió a relucir… pero no pudieron contra la historia.

Ese día salió a la calle el pueblo portando miles de banderas… y no era la enseña gringa. Era la monoestrellada; la surgida allí mismo, en esa ciudad gris, bajo el ala de los patriotas exiliados, porque eso somos, pueblo de patriotas a la deriva reclamando tierra, nuestra tierra, nuestro lugar en las Antillas y en la América bolivariana. La estrella de nuestra bandera fija el camino. Ese mismo astro que trazó la ruta del Maestro: Don Pedro Albizu Campos. El mismo hombre a quien los yanquis temen… y tienen razón para temer, porque este hombre fue Puerto Rico encarnado, el caribe a flor de piel, Latinoamérica unida.

Don Pedro nació en Ponce, el 12 de septiembre de 1891, años antes de la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico. Hijo de negra puertorriqueña y vasco residentes en la caribeña ciudad de Ponce. Fiel reflejo del mestizaje que él mismo describiera como la carta de ciudadanía de nuestra América. Poseedor de una inteligencia admirable, la nívea Harvard le abrió sus vetustas puertas a aquel joven becado. De otra manera no hubiera podido estudiar. Estaba marcado por la pobreza, por su negritud, por su procedencia. La Logia Aurora de la ciudad sureña dispuso una beca para que esa inteligencia no quedara marginada. Y así fue. Primero se dirigió a la Universidad de Vermont donde se graduó en ciencias, especializándose en el campo de la química y de la ingeniería; luego ingresó en Harvard en 1913. En ella coronó sus estudios en Literatura, Ingeniería Química, Ciencias Militares y Derecho con altos honores en 1921.

Pero estando en Harvard vino la I Guerra Mundial. Albizu se integró a la Infantería y fue asignado a un batallón de descendientes afro-americanos. En las filas del ejército yanqui conoció el racismo en su más cruda manifestación, hecho que predispuso más su ánimo en contra del opresor de su pueblo.

Su retorno a Harvard en 1919 dejó otras huellas en su conciencia. Se solidarizó con las luchas de liberación de Irlanda y de la India. Hizo amigos entre los separatistas de ambas naciones, entre ellos: Subhas Chandra Bose, líder nacionalista de la India quien acompañara a Gandhi en su gesta libertadora; Rabindranath Tagore, el poeta hindú de gran trascendencia internacional; asimismo estuvo junto a Albizu, Eamon de Valera, político irlandés promotor de la independencia de su país. Albizu discutía con ellos sobre la intervención política de Estados Unidos en su patria y sobre la situación colonial de países muy semejantes a pesar de la distancia. Tan convencido estaba, que sin reservas, organizó el Movimiento Estudiantil Republicano Irlandés en 1918 mientras estudiaba en aquella univers idad y más tarde colaboraría en la redacción del borrador de la Constitución de una Irlanda libre.

Las estructuras de poder en Estados Unidos reconocieron la valía del prócer (además de sus haberes como estudiante, Albizu hablaba y escribía en inglés, español, francés, alemán, portugués, italiano, latín y griego) y trataron de comprarle. Le ofrecieron puestos muy bien remunerados en el Tribunal Supremo y en el Departamento de Estado. Albizu no aceptó, sabía que detrás de los ofrecimientos se agazapaba el sometimiento a la política del imperio. Regresó a Puerto Rico y rápidamente se integró al Partido Nacionalista de Puerto Rico (PNPR) en 1924. Fue elegido vicepresidente de la colectividad y se le encomendó viajar por la América en busca de solidaridad a la causa separatista.

Es en ese tiempo que lo vemos recorrer la República Dominicana, Haití, Cuba, México, Panamá, Perú y Venezuela; trata de establecer vínculos con Argentina. Se reúne con los más preclaros pensadores antiimperialistas de nuestra América. Pronuncia discursos (como el que dio en Cuba contra la dictadura Machado y que le obligó a refugiarse en la embajada mexicana y abandonar el país rumbo al país azteca), expone el caso colonial de su Isla y la lucha centenaria de su pueblo en aras de la libertad.

Recordando la estadía del “último libertador de América” al decir del Che, en Cuba, Juan Marinello escribió:

“Era frente a las masas cuando se agigantaba aquel hombre menudo y frágil, y a los pocos instantes quedaban todos presos en la arenga. El razonamiento poderoso y original, en el que se descubrían muchas lecturas, meditaciones y vigilias, venía sustentado en la dicción apasionada. La voz, que era en lo íntimo apacible y sugerente, adquiría en la tribuna un tono metálico y vibrante que llegaba al oyente más lejano como un clarín de órdenes al que no podía sustraerse. Y por largo que fuese el discurso el tono se mantenía el mismo, como un clamor que arrancaba de más allá del cuerpo en que nacía.”

En 1926 ya Albizu era reconocido como uno de los primeros en identificar a Estados Unidos como imperialista y para la América y el Caribe no ve otra salida que la de la integración. La lucha de Puerto Rico está vinculada a la de las Antillas y la América.

Sobre ello dice:

“Puerto Rico y las otras Antillas constituyen el campo de batalla entre el imperialismo yanqui y el iberoamericanismo. La solidaridad iberoamericana exige que cese toda injerencia yanqui en este archipiélago para restaurar el equilibrio continental y asegurar la independencia de todas las naciones colombinas. Dentro de esta suprema necesidad es imprescindible nuestra independencia.

“Nuestra situación dolorosa bajo el imperio de Estados Unidos es la situación que pretende Norteamérica imponer a todos los pueblos del continente. Nuestra causa es la causa continental. Los pensadores iberoamericanos ven claro el problema conjunto de la América Ibérica frente al imperialismo yanqui. Si triunfa la absorción norteamericana en nuestra tierra, el espíritu de conquista yanqui no tendrá freno...

“Si triunfa el imperio en nuestro ambiente sería un golpe fuerte para la raza iberoamericana. Se lesionaría gravemente su prestigio y se atraería una invasión yanqui, sin medida y sin cuartel...

“La preocupación iberoamericana no es defender a México, a Colombia, a Venezuela, o a otras repúblicas de nuestra sangre. La preocupación continental es arrancar la bota yanqui de todas las posiciones que ocupa en el Caribe.”

Y Marinello reafirma:

“Fue en verdad singular coincidencia de nuestras virtudes esenciales, una exaltación superior, pero orgánica, del perfil de nuestras tierras. Había nacido para encarar, en su enfrentamiento erguido y radical, el destino de sus islas en una de las más decisivas coyunturas americanas: la liberación del imperialismo.”

A su regreso a Puerto Rico, Albizu es elegido presidente del Partido Nacionalista. En 1930 pronuncia estas palabras que definirían de ahí en adelante el método de lucha del pueblo puertorriqueño:

“La nación no puede existir sin la posesión de toda su riqueza material. La agricultura, la industria, el comercio, las comunicaciones, franquicias y toda forma de riqueza tiene que estar en manos nativas para poder asegurar la vida de la nacionalidad. Las compañías de seguro, las instituciones bancarias, y todo organismo dedicado a la movilización de la riqueza, forzoso es que pertenezca a intereses nacionales.

“Si para adquirir independencia económica dentro del coloniaje, hay que imponer la independencia política, por las armas si fuera necesario, cuando la nación goza de su plena soberanía, para garantizar su existencia como Estado independiente, tiene que nacionalizar su riqueza y no permitir que elemento extranjeros se adueñen de ella.”

Más adelante dirá:

"A ningún imperio conviene ejercer la tiranía abiertamente, y siempre usa para el ejercicio de su despotismo a los naturales de la nación intervenida...Como ningún imperio puede mantenerse sin la cooperación de los naturales del país ocupado por la fuerza, se sirven de ellos pero los desprecian".

“Puerto Rico presenta el cuadro de un naufragio de los valores humanos más preciados: el honor, el patriotismo, el sacrificio. El imperialismo yanqui en lo moral, nos ha concluido el desprecio de nosotros mismos; en lo material, de propietarios nos ha convertido en peones, y de peones en mendigos sentenciados a muerte.

“El nacionalismo es la única salvación porque hace renacer en cada uno de nosotros la conciencia de un hombre libre para quien la dignidad humana no tiene precio, y quien no pueda concebir porque no tenga él el derecho a regir los destinos de sus hijos o de su patria.”

El pensamiento albizuista se va aclarando cada vez más. Es el tiempo de tomar las armas. De vencer al tirano por sus mismos medios. Así comenzó a organizar a los Cadetes de la República, hombres y mujeres integrados a un ejército de liberación en ciernes. Se prepara para la guerra contra el imperialismo: “El despotismo no tiene sanción y se ridiculiza cuando la invoca. El despotismo es sólo respetable cuando habla por boca de sus cañones”.

Pero el invasor no descansa y menos cuando sabe que el pueblo está dispuesto a golpearle. Comienzan en el 1935 los asesinatos impunes de nacionalistas. Primero la Masacre de Río Piedras. Sobre este capítulo escribió el Dr. Manuel Maldonado Denis:

“Estamos en 1935. El coronel Riggs, jefe de la policía colonial, hace saber que los nacionalistas tendrán ‘guerra y más guerra' bajo su incumbencia. El 24 de octubre de 1935 se cumple su profecía. Existe gran agitación en la Universidad de Puerto Rico con motivo de una asamblea estudiantil que habrá de celebrarse. La policía tiende un cerco a la Universidad. Cerca de la calle Brumbaugh de Río Piedras un grupo de nacionalistas es interceptado por la policía. El carro en que viajan es acribillado a balazos. Mueren como resultado de lo que más tarde habría de designarse como "la matanza de Río Piedras" cuatro nacionalistas: Ramón S. Pagán, Pedro Quiñones, Eduardo Rodríguez Vera y José Santiago. Otro, Dionisio Pearson, resulta gravemente herido. Aparte de ello muere en la balacera un ciudadano que era ajeno a los hechos. La policía alega defensa propia y muestra a uno de sus hombres heridos. Ni uno solo de los policías que participan en el ametrallamiento es acusado. Al contrario, muchos de los oficiales envueltos son ascendidos. Albizu Campos concurre a despedir el duelo de los cuatro nacionalistas. Sus palabras revelan con mediana claridad su compromiso: ‘La escuela del heroísmo conminará eternamente a la escuela de la fuerza y la aplastará... Juremos que cuando llegue el momento sabremos morir como héroes, porque el heroísmo es la única salvación que tienen tanto los individuos como las naciones'. (El Mundo, 25 de octubre de 1936).

“Era, en efecto, la guerra. La guerra desigual entre un imperio en el apogeo de su poderío y un pequeño grupo de patriotas que sólo podían mostrar ante el mundo su valor y su sentido de sacrificio.

“El 23 de febrero de 1936 dos jóvenes nacionalistas, Hiram Rosado y Elías Beauchamp, ejecutan al coronel Riggs en respuesta a la Masacre de Río Piedras. Llevados al cuartel de la policía de la calle San Francisco de San Juan son allí acribillados a balazos por la policía, que alega defensa propia. Ante la tumba de los héroes puertorriqueños pronunciará Albizu Campos uno de sus más memorables discursos. Escuchémosle:

“El valor más permanente en el hombre es el valor. El valor es la suprema virtud del hombre y se cultiva como se cultiva toda virtud y se puede perder como se pierde toda virtud. El valor en el individuo es un supremo bien. De nada vale al hombre estar lleno de sabiduría y de vitalidad física si le falta el valor. De nada vale un pueblo estar lleno de vitalidad, y de sabiduría si le falta el valor. Porque el valor es lo único que permite la transmutación del hombre para fines superiores. El valor es lo que permite al hombre pasearse firme y serenamente sobre las sombras de la muerte y cuando el hombre pasa serena y tranquilamente sobre las sombras de la muerte, entonces es que el hombre entra en la inmortalidad.”

Para entrar en la inmortalidad hay una sola entrada: la puerta del valor que conduce al sacrificio por una suprema causa. Hay que sacrificarse por la independencia de la patria.”

Estados Unidos acusa a Albizu de sedición y es condenado junto a otros nacionalistas a largos años de cárcel en Atlanta. En espera de su traslado a la prisión, los yanquis asestan otro golpe: La masacre de Ponce de 1937. Por órdenes del gobernador yanqui la policía títere dispara a mansalva contra una marcha pacífica. Mueren más de 20 nacionalistas y los heridos suman más de cien.

Don Pedro es recluido en Atlanta donde pasa once años; regresa el 15 de diciembre de 1947. Para callar su voz se aprobó la llamada “ley de mordaza”. Su propósito era encarcelar a cualquiera que se sospechara ser comunista o estar contra el régimen. Albizu retó la ley en Jayuya. El pueblo se dio cita para defender a su líder y evitó el arresto del prócer.

A su regreso del exilio, Albizu se encontró en medio de un país convulso. Estados Unidos se disponía a glorificar la colonia ante los ojos del mundo con la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1952. Los yanquis preparaban una Convención Constituyente a la que Albizu llamó “convención constituyente de la esclavitud”. Ante este dilema, don Pedro dirigió a su pueblo a la insurrección. Las armas se guardaban en la casa de la nacionalista Blanca Canales. El día fue el 30 de octubre de 1950. Estalló la Revolución de Jayuya . Tres días le tomó al ejército invasor derrotar a los insurrectos a pesar de haber bombardeado varios pueblos desde aviones militares. El 70 % del pueblo de Jayuya fue destruido. En San Juan, don Pedro junto a otros nacionalistas, entre ellos Isabel R osado, resistían a la policía que solo los pudo someter cuando utilizaron gases lacrimógenos.

Estados Unidos bloqueó la información al mundo sobre la revolución y el entonces presidente Harry Truman indicó que se trataba de peleas entre puertorriqueños quitándole con su comentario el peso político de la acción. Entonces vino la respuesta nacionalista: El ataque a la Casa Blair el 1º de noviembre de 1950. Don Pedro envió a Griselio Torresola y a Óscar Collazo a decirle al mundo por medio de las armas lo que verdaderamente sucedía en el país. Ambos atacaron la casa en donde residía temporalmente el presidente Harry S. Truman (la Casa Blanca estaba en reparación). Torresola falleció en la batalla y Collazo fue herido, apresado y condenado a la silla eléctrica. Esa sentencia luego le fue conmutada por cárcel.

Como resultado de estas acciones libertarias, Albizu vuelve a ser encarcelado. No es hasta el 1953 que regresa de nuevo a la patria al ser indultado. Llegó con pruebas en su cuerpo de las torturas radioactivas que sufriera. Sus piernas estaban quemadas y con llagas… hinchadas. El prócer sufrió en prisión el atropello yanqui, pero no se amilanó. El 1º de marzo de 1954 , cuatro héroes puertorriqueños: Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero entraron al Congreso de Estados Unidos y gritando ¡Viva Puerto Rico Libre! dispararon contra los representantes del gobierno interventor.

El efecto en la colonia yanqui fue inmediato. Se instituye la ley marcial y se arresta a cientos de independentistas.

Frente a la casa de Albizu, el tiroteo fue intenso contra los nacionalistas en Puerto Rico que defendían a don Pedro en su convalecencia; el prócer fue arrestado por órdenes del gobierno de Estados Unidos.

Justificando el ataque al Congreso en Washington dijo:

“Nuestra patria ha venido sufriendo la intervención militar de Estados Unidos hace más de medio siglo. La intervención militar es la guerra en todos sus aspectos: económico, político, cultural, etc., porque las intervenciones militares se llevan a cabo con un solo fin que es destruir la nacionalidad ocupada y convertirla en colonia del imperio, explotable en todas sus formas...

“Nuestra fe en el derecho nos dio una infinita paciencia para resistir los desmanes del poder ocupante norteamericano. Esa paciencia nuestra ha confundido a los dirigentes de Estados Unidos que nos catalogaron entre los pueblos pasivos de la tierra y los llevó hasta la insolencia de que, siendo víctimas de su imperio, pretenden reclutar a nuestros hijos por la fuerza para servir a sus fines imperialistas en el mundo entero...”

Ya en ese momento, Albizu no soportaría más la cárcel. El cuerpo del hombre que enfrentó al imperio y le llevó la guerra a su casa al invasor no podía más. Fueron 25 años de su vida en prisión, años de tortura física. Don Pedro Albizu Campos, “El Maestro”, “el último libertador de América”, pasó a la inmortalidad el 21 de abril de 1965.

"En la cárcel o frente a la muerte renovamos nuestros votos de consagración a la causa de la independencia patria."



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