domingo, 19 de febrero de 2017

El Kursaal Arropará a Mas

Cual Espada de Damocles la furia vengativa ultra españolista se cierne sobre Artur Mas, quien estará de visita en Euskal Herria acompañado por Juan José Ibarretxe. Otros líderes soberanistas vascos han confirmado que acudirán a la cita en el Kursaal.

Les compartimos esta nota al respecto publicada en Eco Diario:


Dirigentes de todos los partidos nacionalistas vascos coincidirán el miércoles en el Kursaal de San Sebastián para escuchar al expresidente de Cataluña Artur Mas y respaldar las aspiraciones independentistas catalanas.

Mas, juzgado la semana pasada por impulsar la consulta soberanista del 9N, ofrecerá una conferencia sobre el proceso catalán acompañado por el exlehendakari Juan José Ibarretxe.

El acto ha sido organizado por el centro de investigación Lehendakari Agirre, que dirige Ibarretxe, y por la plataforma soberanista vasca Gure Esku Dago.

La conferencia, titulada "El derecho a decidir. El proceso de Catalunya", ha levantado una gran expectación en el espectro nacionalista vasco, de manera que todos los partidos estarán presentes, algunos de ellos con sus máximos dirigentes.

Varios miembros del Euskadi Buru Batzar del PNV asistirán a la conferencia, aunque no lo hará su presidente, Andoni Ortuzar, quien, no obstante, se reunirá con Mas al día siguiente en Bilbao.

Ha confirmado su presencia el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano (PNV), quien estará acompañado por parte de su gabinete, mientras que el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, no estará porque se encuentra de viaje en Japón.

Por parte de EH Bildu, el otro gran referente del nacionalismo vasco, su portavoz, Arnaldo Otegi, confirmó el pasado viernes su asistencia para arropar a Mas, un político con el que dijo que mantenía discrepancias en asuntos como la política social y económica, pero al que desea apoyar en el proceso soberanista emprendido en Cataluña.

De hecho, Otegi hizo un llamamiento para activar en Euskadi un itinerario similar al iniciado en Cataluña.

Además de Otegi, Sortu estará representado por miembros de su Consejo Nacional, como su portavoz, Arkaitz Rodríguez, y otros dirigentes como Sonia Jacinto, Peio Otxandiano y Gotzon Elizburu.

Sus socios de EA también acudirán, en concreto su secretario general, Peio Urizar, y la exdiputada de Cultura de Gipuzkoa, Ikerne Badiola.

Los organizadores del acto habían reservado la sala de cámara del Kursaal, que dispone de un aforo de 626 personas, pero han recibido más de 1.200 inscripciones en una semana, por lo que finalmente han trasladado la conferencia al auditorio grande del palacio de congresos, cuya capacidad es de más de 1.800 plazas.





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Egaña | Spotlight Vasco

Le damos seguimiento al asunto del abuso sexual infantil en los espacios dominados por la Iglesia Católica, tema que se ha estado abriendo camino afanosamente entre los distintos estamentos de la sociedad vasca pues al ser un tema tan polémico, los políticos prefieren "gestionarlo" en lo oscurito mientras que los grandes medios de comunicación, afines a un régimen con fuertes lazos históricos de complicidad con El Vaticano en horrendos crímenes, prefieren mantenerlo oculto.

Les invitamos pues a leer este texto de Iñaki Egaña publicado en Naiz:


Iñaki Egaña | Historiador

En 2015 Spotlight ganó el Oscar a la mejor película, y se proyectó entre nosotros el pasado año. Como recordarán, el tema es de los llamados «delicados», aunque, en un mundo guiado por la lógica, no lo debería ser. Un diario, The Boston Globe, revela una red de curas católicos que abusan sexualmente de menores, en Massachusetts. La trama gira en torno a las dificultades del equipo de investigación del periódico para destapar el escándalo que afectó a decenas de sacerdotes. No se trataba de una manzana podrida sino de la cesta casi al completo.

Hace unos días, con notable retraso, vi la película. Y como en su tiempo lo hicieron otros críticos, me quedé horrorizado con una reflexión del periodista encarnado por Michael Keaton, cuando se refiere a la pederastia del clero como una cuestión conocida por todos a la que nunca hemos hincado el diente en la medida que se merece. Lo que, y ahí estaba el espanto de la interpretación, nos hace a todos cómplices, en su caso a los periodistas. Al resto, en mayor o menor medida.

Y lo he enlazado, no podía ser de otra manera, con el caso que «destapó» recientemente el obispo Munilla, el que afectaba a uno de sus súbitos en la diócesis guipuzcoana. Denunciado por abusos sexuales a niños, hoy adultos, el caso del sacerdote donostiarra encierra todos los elementos de una crónica política con uno de los lobbies por excelencia, la iglesia, en entredicho. Mucho poder, para tapar durante años la existencia generalizada de abusos, y hoy para relativizarla, como han hecho Munilla y el lehendakari Urkullu.

El primero, adelantándose a la noticia para gestionarla a su ritmo. Intentando transformar el concepto de verdugo (Iglesia) al de víctima (hemos sido engañados por una manzana podrida). El segundo llevándola al terreno privado de la Iglesia, como si abusos y violaciones fueran una cuestión familiar a la que los ajenos a ella no tuviéramos siquiera derecho a opinar. Aquel que juró su cargo arrodillado y humillado ante Dios es otro de los responsables, con mayúsculas, de ese olvido universal a unas víctimas sin reconocer.

Responsable al igual que el resto de actores que entran en el escenario, en especial todos los que desean que no se altere el orden general de las cosas. Me refiero a los medios del sistema, por la cercanía los ligados a Vocento en este caso. A la judicatura, fiscalía, policía… los que marcan las pautas de lo correcto y de lo incorrecto. Una red poderosa en la que hemos caído, casi sin percibirlo, el resto de ciudadanos.

La perversión sexual del clero, y aquí no caben modernidades ni ideologías relacionadas con los tiempos que corren, es un crimen horrendo enquistado y alargado en el tiempo, sin justificación alguna. Entre los elementos políticos que citaba, el ejercicio del poder absoluto y omnipresente ha sido el principal a la hora de ejercer el silencio. Un silencio que se ha correspondido con la inviolabilidad de todos sus miembros.

Los expertos nos dicen, según he leído en los últimos meses, que el 6% de los religiosos de EEUU está implicado en casos de abusos sexuales a menores. Hace un par de semanas, la noticia nos trasladaba a Australia donde el 7% de los sacerdotes católicos fueron acusados de abusos sexuales a niños, entre 1950 y 2010. Cifra oficial, filtrada por la Real Comisión de Respuestas Institucionales para los Abusos Sexuales a Niños. Entre 1980 y 2010, 4.500 personas denunciaron los abusos.

Resulta curioso que entre nosotros, el tema haya pasado de soslayo. Nos hemos fijado en las inmatriculaciones de la Iglesia, una actividad propia de elementos mafiosos. También en el papel de algunas monjas en el supuesto secuestro y venta de niños durante el franquismo. El tema de los bebés robados. Los más incisivos descubrieron la responsabilidad de algunos curas fachas en la señalización de los rojos de la República que luego serían ejecutados. Cuestiones importantes, sin duda. Pero irrelevantes, perdónenme la palabra, frente a la grande, la de los abusos sexuales a menores.

Si los números del Primer Mundo nos indican que entre el 5% y el 7% de los sacerdotes católicos han sido pederastas, las cifras de las que estaríamos hablando en Euskal Herria serían escandalosas. ¿O es que, por el contrario, la singularidad vasca evitó que nuestros religiosos fueran también especiales dentro del universo religioso? No hay elemento alguno que nos permita pensar que los curas vascos fueran castos con los niños. Mi experiencia particular, adelanto que nada científica por supuesto, me hace intuir lo contrario.

¿A qué me refiero? Desgraciadamente, y lo remarco con una mayor fricción al teclear las letras del ordenador, quienes hemos estudiado en centros religiosos, hemos conocido decenas de casos de abusos a nuestro alrededor. Estas semanas he referido el tema a viejos colegas y todos se reafirman en sus recuerdos. Quienes ahora tenemos entre 50 y 70 años, antes y después no tengo datos, sabemos de la generalización de los abusos. No hay orden religiosa que quede fuera de la denuncia. Todos sabemos de casos concretos, de religiosos pederastas que se transmitían de curso en curso. Y no sólo en Donostia, en Gipuzkoa. También en Araba, en Bizkaia, en Nafarroa, en Ipar Euskal Herria.

El recuerdo de estos abusos es traumático. Vuelvo a repetir que se trata de la experiencia de los testimonios que he recabado en las últimas semanas, de los que han pasado más de 40 años en la mayoría de los casos. Tan traumático o más que el de un torturado. Más traumáticos en general que las secuelas que han dejado en los represaliados políticos.

Como en otros lugares, los entonces niños guardaron silencio, acongojados por la referencia de quien abusaba sexualmente, delegado de Dios, medidor del bien y el mal, examinador a fin de cuentas de sus aptitudes académicas. El entorno lo sabía, lo sabíamos. Cuando cambiábamos de curso ya intuíamos incluso, por su físico, por su naturaleza, quiénes iban a ser los alumnos susceptibles de sufrir agresiones sexuales. El terror encubierto.

Algunos de aquellos niños vejados lo contaron en casa. Y la victimización se multiplicó. Era tanto el poder de la iglesia que nuestras madres, en general, se negaban a aceptar lo evidente. Como defensa ante una atrocidad, y también como resguardo para ese paraíso inexistente que nos prometían. Los enviados de Dios, sus delegados en la tierra, eran intocables. Porque ellos tenían las llaves de la eternidad.

Hoy la ordenación de un sacerdote o de un religioso es noticia. De cada tres sacerdotes vascos, dos están jubilados. Pero hasta 1970, los seminarios estaban repletos. Aún en 1983, Navarra contaba con 809 sacerdotes y 500 religiosos. En 1936, la hoy Comunidad Autónoma Vasca tenía 2.145 sacerdotes, 1.500 religiosos y 5.000 monjas. Durante el franquismo, la época que nos ocupa, citar a un 5, 6 o 7% de religiosos vascos susceptibles de cometer abusos sexuales nos llevaría a más del millar. Más de 1.000.

Es necesario y no quiero ser pretencioso añadiendo «urgente», que como en cualquier lugar con convicciones democráticas, se aborde una investigación profunda sobre los abusos sexuales del clero vasco hacia dos o tres generaciones de niños. Que se abran los archivos eclesiásticos (por cierto cerrados a cal y canto cuando hemos pedido permiso para investigar los crímenes de la guerra civil) y sepamos cuántos clérigos fueron castigados, si los hubo, o trasladados por pederastas.

Queremos saber, oficialmente, la verdad sobre un escándalo de, al menos, la misma magnitud que el de las torturas, las ejecuciones extrajudiciales, la impunidad policial, las agresiones de género o la falta de libertades civiles. Hay miles de víctimas esperando verdad, justicia y reparación. Para que tengamos la convicción de que se cumpla la cuarta demanda, la de la No Repetición.






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La Ruta Señalada por Pla

Les compartimos la editorial publicada por Naiz con respecto a la entrevista concedida por David Pla a Gara:


Tras leer la entrevista a David Pla que hoy publica GARA, cualquier mandatario inteligente y sensato querría saber más, querría conocer de manera más directa qué es lo que piensa y propone este interlocutor de ETA, una de las personas que guió unida a la organización revolucionaria vasca al cambio de estrategia y al cese definitivo de su actividad armada.

Querría saber, por ejemplo, cómo piensa ETA que se podría acelerar el desarme, algo que cualquier ciudadano valoraría sin duda como positivo. Aunque solo fuese por curiosidad, le tentaría la oportunidad de confrontar con alguien que desde la cárcel, en tono sereno, solemne y sin fingimientos, en un lenguaje acorde con su responsabilidad, expone tan claramente cómo han funcionado las estrategias de unos y otros en este periodo, que adelanta qué se podría hacer para alcanzar escenarios de soluciones y sostiene la firme voluntad de su organización de llevar sus compromisos a buen puerto. Solo el orgullo o el ventajismo podrían inhibir ese deseo político natural de buscar un diálogo que avanzase en las soluciones y superase algunas de las dificultades de esta nueva fase histórica que afronta Euskal Herria.

Sería políticamente naif pensar que esto va a ocurrir sin más, que este mensaje constructivo tendrá una respuesta a la altura, que la mediocridad y la mala fe mostradas hasta ahora se tornará súbitamente en talento y que los estados español y francés o las autoridades vascas adoptarán un enfoque constructivo para resolver de manera justa las consecuencias del conflicto armado.

En todo caso no está de más preguntarse por la necedad política cuando sobre la mesa existen alternativas a actuar cerrilmente, opciones que supondrían beneficios objetivos para todas las partes, y especialmente para la sociedad vasca.

Estrategias para perdedores

El efecto más perverso de la concepción de «vencedores y vencidos» es que quienes la sostienen terminan por preferir perder a que el otro gane. Por no aceptar una estrategia «win-win» se favorece una «lose-lose», una en la que todo el mundo pierde.

Frente a la máxima del Estado que reza «pierdan toda esperanza», una de las conclusiones que cualquiera puede sacar de esta entrevista y de la historia de ETA es que no existe opción de que esto termine en rendición. Incluso desde las antípodas ideológicas se puede reconocer la perseverancia. La lucha armada fue posible durante tanto tiempo por el grado de apoyo social que tuvo, ese apoyo es el que ha capitalizado el cambio de estrategia y nadie en esa comunidad, ni sus dirigentes ni la base social, va a aceptar un esquema de rendición. Su tradición política tiene gran capacidad de cambio, pero ninguna de abandono.

Recrear la estrategia, no el pasado

Tal y como señala Pla, gran parte de la estrategia del Estado consiste en «recrear artificialmente el ciclo de la lucha armada» con el objetivo de «frenar la potencialidad que para propiciar cambios políticos y sociales tiene, en la lucha de liberación, el camino emprendido con el cambio de ciclo». La trampa esconde el antídoto: no reproducir esos esquemas del pasado y ahondar en las potencialidades emancipadoras de la estrategia.

Evidentemente, no es fácil encontrar las palancas que activen esas dinámicas políticas, que resulten multiplicadoras de compromisos y acelerantes de los tiempos, que construyan nuevas épicas y pongan del lado del pueblo la pendiente moral del debate público; que inventen nuevas fórmulas o como mínimo pongan en valor los logros parciales o estructurales en el camino por la justicia y la independencia de Euskal Herria.

En esta nueva fase histórica una parte importante del protagonismo político le corresponde a la sociedad civil. En asuntos como el desarme, los presos o las víctimas –también en temas como los refugiados o la violencia contra las mujeres–, se ha mostrado capaz de romper inercias, esquivar excusas y liderar iniciativas que concitan gran acuerdo social. En la medida en que escapa a su control, algunos dirigentes se resisten a acompañar ese liderazgo social. Buscan congelar el país, sin contemplar que se arriesgan a romper la cadena del frío y a que al descongelarse sea demasiado tarde para algunas cosas. Ante esa irresponsabilidad necia, frente a la dependencia, el impulso comunitario vasco debe encontrar vías para mejorar y emanciparse.





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Pla | «Desarmarse lo Antes Posible»

Si hay algo que no tiene el régimen español es palabra, estatura ética, credibilidad.

Durante lustros los borbónico-franquistas se dedicaron a victimizarse ante la comunidad internacional desplegando una intensa campaña de intoxicación mediática en contra del derecho del pueblo vasco a su autodeterminación. Lo hacían tanto al interior como hacia el exterior. Por desgracia y ante el avance de las posturas reformistas de la social-democracia, fueron muchos los que desde la izquierda cayeron en la trampa y terminaron por convertirse en valedores de las mentiras vertidas por los ultra-españolistas.

Exigían el fin inmediato de la violencia, de la otra violencia, porque en ningún momento pusieron coto a su violencia, alegando claro que la suya era constitucional y democrática.

Hace cinco años el escenario cambió pero ellos siguieron en lo mismo a sabiendas de que la comunidad internacional es un ente fácilmente manipulable. Contando con la complicidad de París, Madrid se ha dedicado a obstaculizar el desarme

Faltaron a su palabra en lo relativo al tan exigido cese a la violencia.


Les invitamos a leer esta nueva entrevista a David Pla publicada en Gara:


Designado por ETA como interlocutor para la resolución del conflicto, David Pla ratifica que aquellos que se han comprometido en el desarme «tienen la palabra» de esta organización para poder efectuarlo en el plazo de tiempo más breve posible. En una entrevista concedida a GARA desde prisión, destaca el papel de la sociedad civil, y emplaza a los agentes vascos, con mención específica para las instituciones, y también a los internacionales para ayudar en esa tarea. Además, David Pla anuncia para primavera el inicio de un proceso de reflexión por parte del conjunto de la militancia de ETA.

Lo ocurrido en Luhuso ha destapado una nueva situación, según parece: el inicio del desarme. ¿Cómo se debe interpretar?

Antes de nada hay que decir que ha sido la forma excepcional de responder a una situación excepcional. Hace cinco años nadie podía imaginar que llegaríamos al desarme en semejantes condiciones. Pero los estados han actuado en contra de la solución del conflicto en todos los ámbitos, también en el desarme, que se supone debiera ser de su interés.

Han querido convertir la cuestión de las armas en problema para ETA. Descartada la opción de la negociación, nos querían incapacitar para cambiar totalmente de fase política y, mientras tanto, mediante operaciones policiales y el discurso de siempre, han querido recrear artificialmente el ciclo de la lucha armada, para frenar la potencialidad que para propiciar cambios políticos y sociales tiene, en la lucha de liberación, el camino emprendido con el cambio de ciclo.

¿Cómo valora la aportación de la sociedad civil?

Ha sido determinante, pues ha encontrado el modo de hacer frente al bloqueo. Prácticamente nadie se ha atrevido a cuestionar su generosa aportación, y eso no es muy común, ya que, en los últimos años, cuando ha llegado la hora de dar pasos, algunos se han escondido tras las frases «no es suficiente» o «esperamos otra cosa».

Más allá del desarme, se podría deducir que la sociedad civil se hace cargo de la agenda de soluciones, lo que posibilita construir un nuevo esquema para la resolución. Un esquema de hondo calado, al estar soportado en el protagonismo y el ímpetu de la sociedad.

La actuación del Gobierno español no deja margen para la sorpresa. Se ha difundido que París podría tener otro talante, pero al final los hechos ahí están. Después de Luhuso, ¿pueden esperarse cambios?

Hace años que se especula sobre una hipotética voluntad de Francia pero, tal y como usted dice, los resultados están ahí, en política penitenciaria, en represión... Lo ocurrido en Luhuso, además, trae consigo un salto, puesto que han golpeado una iniciativa que podría ser del interés de Francia.

Lo que está claro es que no podemos permanecer a la espera. Que París cambie su política, y es fundamental que la cambie, será consecuencia de lo que hagamos las fuerzas que estamos por la resolución del conflicto. Hay que profundizar en ello.

La reacción del Gobierno Urkullu ha sido contradictoria. Un detalle llama la atención, cuando dice que ETA no quiso estudiar debidamente su propuesta. ¿Cómo cabe interpretar la desconfianza entre ese Gobierno y ETA?

No es fácil entender lo que está pasando, y resulta incluso frustrante. Nosotros hemos intentado una y otra vez crear ámbitos de colaboración y hemos compartido con ellos nuestras iniciativas. Porque sinceramente creemos que avanzar en la resolución del conflicto y construir la paz es un desafío de Euskal Herria y que deberíamos actuar como pueblo, las instituciones, los diversos agentes y la ciudadanía, todos en la misma dirección. Pero Urkullu no está, no ha estado, en esa.

Luego está lo que corresponde a la citada propuesta. No es cierto que ETA no la haya estudiado; la valoró y le dio respuesta pública. Y lo hizo pese a que su lenguaje y sus malos modos no daban demasiadas ganas. El problema es que la propuesta nació muerta. Porque no era una propuesta para llegar a acuerdos y salir del bloqueo, sino un instrumento inventado por el PNV para sacar ventaja política de la situación de bloqueo impuesta por los estados, con el objetivo de desgastar la posición de ETA y la izquierda abertzale. Porque el Gobierno Vasco creía que en el ámbito del desarme no se producirían pasos relevantes, por las dificultades derivadas de la actitud de los estados. Y su plan lo que buscaba era representar que la culpa era de ETA. Así pensaban que podrían presentar a ETA como causante del bloqueo, mientras ellos aparecerían como agentes activos. Eso sí, sin hacer ni decir ni pío ante los ataques de los estados.

¿Pero qué ha pasado? Que la iniciativa de Luhuso ha desbaratado sus intenciones, porque ha demostrado claramente que ETA tiene voluntad de desarmarse y que los problemas que citaba ETA para ello son reales. Y porque, por otra parte, ha demostrado que quien tiene voluntad sincera para ayudar tiene cómo hacerlo. Por eso ha sido extemporánea la reacción del Gobierno Vasco. En lugar de poner la atención en el momento histórico y en el ataque de los estados, lo ha hecho en su propuesta, presentando, además, la actitud de ETA como un desprecio. Increíble, cierto, pero ese ha sido hasta la fecha el comportamiento de Urkullu.

¿El Gobierno Urkullu se ha dirigido a ETA o a los interlocutores que se encuentran en prisión?

No. En ocasiones, desde 2012, hemos tenido noticias de sus opiniones y algún mensaje sí ha llegado. Pero siempre de forma indirecta, mediante terceros y similares. Además, hemos llegado a la conclusión de que, en esos casos, buscaba más incidir en esos terceros agentes que abrir un diálogo constructivo con ETA. Por lo demás, ha preferido obstinarse en interpelar mediante los medios de comunicación, más interesado en ganar posición que en avanzar en la resolución de las consecuencias del conflicto. En cambio, las cartas cruzadas entre la sociedad civil y ETA han demostrado, sin tanta ostentación, que se pueden dar pasos si existen ganas y voluntad para ello.

Por eso, quiero invitarles desde aquí a que vengan. Aunque la relación hasta ahora haya sido conflictiva, intentemos poner un nuevo punto de partida. Sería bueno para Euskal Herria y ETA está dispuesta a intentarlo. Y si no quieren entablar relación directa con ETA, si no quieren estar con esta interlocución, que lo hagan con el resto de agentes que ya están actuando en favor de la paz para construir el liderazgo compartido que necesita ese objetivo.

¿Tan difícil es un trabajo en común de todos los agentes?

No debiera serlo, y en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa están demostrando que es posible. Y así ha sido porque ha habido por parte de todos voluntad política por anteponer el interés común de la resolución y la paz. Yo no sé si eso será suficiente para mover las posiciones del Estado, pero nos hemos fortalecido como comunidad y pueblo, y somos más sanos en nuestros valores políticos y humanos. Y eso dejará huella para construir el futuro juntos.

¿Por qué eso mismo no ha sido posible en el resto de territorios?

Algunos utilizan el pasado como coartada. Dicen que el diálogo y los acuerdos son más difíciles debido a que las características de la confrontación han sido más duras. Pero también se podría argumentar lo contrario, si es que se pueden establecer en la vivencia de un pueblo esas fronteras físicas. Si la confrontación ha sido más dura, para todos, tendríamos que tener mayor valor para superar sus consecuencias.

Yo, en cambio, creo que la clave para entender lo que está sucediendo está relacionada con el futuro. La mayoría de fuerzas políticas han abordado la nueva era con el esquema viejo del Pacto de Ajuria Enea, desde su variante más sombría, además. Desde aquella división de la sociedad impuesta por el relato de «demócratas y violentos», desde aquella política de exclusión. Y lo han hecho así porque quieren levantar un muro frente al independentismo de izquierda, para que su proyecto no pueda avanzar. Porque han llegado a la conclusión de que, con el cambio de estrategia, las oportunidades para ese proyecto político se han multiplicado.

Y el nuevo muro es el bloqueo en la resolución. O, dicho de otro modo, el esquema de «vencedores y vencidos». Algunas veces, rechazan directamente el diálogo y el acuerdo y, otra veces, los hacen inviables, mediante condiciones que la izquierda abertzale no puede asumir. De este modo pretenden ahogar la apuesta política de la izquierda abertzale, dejándola anclada en el pasado y sin poder hacer frente a los nuevos retos.

Así las cosas, la colaboración entre todos resulta complicada. La cuestión está en que la sociedad vasca no comulga tan fácil con semejantes cosas y ello puede condicionar la posición de los partidos.

¿Qué desarrollo puede tener la cuestión del desarme?

El punto de partida ya está situado. La sociedad civil y ETA han acordado que queda en manos de los primeros la responsabilidad del desarme, en cierta forma en la orientación que, tras certificar el bloqueo de los estados, estaba dibujando el Foro Social. Para realizar esa tarea, sin embargo, la sociedad civil necesitará apoyo, tanto de los agentes internacionales como de los agentes vascos, y en concreto de las instituciones y los representantes institucionales. Si los estados variasen de posición, ese proceso sería más sencillo y seguro. Por desgracia, no podemos esperar que eso ocurra.

Lo único seguro es la decisión firme de ETA de desarmarse en el plazo de tiempo más breve posible. Aquellos que ya se han comprometido para lograr ese objetivo tienen su palabra.

Ya ha respondido en lo que atañe al Gobierno de Gasteiz, ¿pero algún otro agente ha acudido a prisión para tratar sobre la solución a las consecuencias de conflicto?

Estamos en contacto con el Foro Social y estamos intentando poder mantener un encuentro cara a cara. Solicitaron permiso para una visita y precisaron con claridad quiénes eran y para qué querían esa visita. Pero, al parecer, el Estado francés no ve con buenos ojos ese encuentro, pues el juez nos ha comunicado recientemente que, de momento, no la concederá. En todo caso, seguiremos trabajando conjuntamente, aunque para ello haya que utilizar otras vías.

Aun así, ETA es consciente de que las relaciones directas con los interlocutores que se encuentran en prisión tienen su complicación. Por eso, su dinámica de relación no se limita a ese ámbito, como se ha podido ver en las comunicaciones publicadas en relación a la iniciativa de Luhuso.

Lo ocurrido en Luhuso ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la solución de las consecuencias del conflicto. Entre ellas se encuentra la de los presos. En la entrevista de finales de 2015 nos respondió que llevaba muy poco tiempo en prisión. Durante este año, ¿qué es lo que ha visto?

En general, que los estados mantienen el discurso y la línea de hace quince años. Mis vivencias no tienen nada de especial, pero se me ha hecho curioso, por ejemplo, que los argumentos que utilizan para prolongar la prisión provisional o para explicar por qué se nos deben imponer medidas excepcionales de control parecen escritos hace dos décadas. Los estados continúan con su lógica de guerra, como si nada hubiese cambiado.

Eso sí, han adecuado la estrategia a la nueva situación. En su día, el objetivo primordial era lograr el arrepentimiento de los presos políticos vascos. Impulsaban todo aquello que propiciara la ruptura del Colectivo, intentando representar desvinculación respecto a la lucha, para perjudicar al movimiento de liberación. Con ese objetivo endurecieron las condiciones carcelarias y pusieron en marcha la dispersión, para que individualmente el chantaje fuese más eficaz. Después, además, le agregaron la política de «pérdida de esperanza» y, agudizando la legislación de excepción y utilizando las decisiones de los jueces, llevaron al extremo el periodo de encarcelamiento.

No diría que han abandonado la política de arrepentimiento, pero creo que ahora prima otro criterio: que no se mueva nada, si no es para atrás. Combaten hasta el más mínimo avance, incluso los meramente humanitarios. ¿Por qué? Fundamentalmente porque, en la nueva situación, quieren utilizarnos como rehenes políticos, al objeto de condicionar el desarrollo de nuestro proyecto político y el futuro de Euskal Herria. Son conscientes, además, de que la sociedad vasca se identifica con una lógica de solución, por lo que cada paso que se diera se interpretaría como precedente para el siguiente, hasta completar toda la secuencia de la resolución. Por otra parte, quieren provocar desesperanza con el objetivo de alimentar dudas en el seno de la izquierda abertzale y, en la medida de lo posible, provocar división.

Así, se han parapetado tras el andamiaje jurídico de excepción construido en la fase anterior. Y, además de no progresar, dificultan enormemente la mínima solución a cada situación concreta. El ejemplo más evidente, y doloroso, es la crueldad de la que hacen gala con nuestros compañeros enfermos.

¿De qué forma valora el debate de EPPK y la propuesta que se ha realizado para el mismo?

Es un debate importante y, entre otras cosas, creo que pretende hacerle frente a la situación descrita. En la fase anterior la resistencia ha caracterizado al Colectivo. Si el enemigo pretendía hacer chantaje a los presos para perjudicar a la lucha de liberación, el Colectivo, por encima de todos los ataques, fijó como objetivo resistir firmemente. Por ejemplo, estableció sus normas internas en función de esa realidad. El Colectivo tuvo que hacer frente a situaciones muy duras, pero ganó la batalla política puesto que la política de arrepentimiento ha cosechado muy pocos logros. En todo caso, se podría decir que todo ello estaba ligado a la lógica de confrontación armada.

Tras la decisión de ETA de hace cinco años, en el «frente de cárceles» el reto principal es la vuelta a casa de los presos y presas. Todos pensábamos que tarde o temprano se impondría la lógica de la resolución y que la situación de los prisioneros y las prisioneras tendría otro desarrollo. Pero el Estado se ha enrocado para mantener el proceso de liberación encadenado a ese bloqueo. Ahora la izquierda abertzale, y también el Colectivo, deben responder a esa nueva situación. Y es lógico pensar que, de la misma forma que en su día se respondió al chantaje desde la resistencia, toca ahora responder al bloqueo propiciando nuevos movimientos y abriendo nuevas posibilidades. Siempre junto con el pueblo.

Ese es, de alguna forma, el camino abierto hace tres años con aquella declaración del Colectivo, y este debate viene a profundizar en ello, con valentía y determinación.

La dinámica por los presos se ha fortalecido en la calle, pero la llave de las celdas está en manos de los estados. ¿Cómo se puede salir de esa situación?

Esa es la dificultad añadida que tiene el ámbito de los presos, que para resolverlo hay que mover a los estados y no hay resquicio para evitarlo. La pregunta es cómo se hace eso. Y hay que decir con honestidad que no existen fórmulas mágicas. Lo que está claro es que debemos dar la batalla como pueblo y que, para ello, hay que acumular y movilizar todas las fuerzas posibles. Tanto aquellas que comulgan con la trayectoria y proyecto político de la izquierda abertzale como aquellas otras que tienen procedencias y proyectos políticos distintos. Tanto aquellas que hacen suyo el objetivo de la vuelta a casa de todos los presos como aquellas otras que se quedan aún en pasos intermedios.

Además, la movilización popular no debe mover solo a los estados, sino también a los representantes políticos e institucionales vascos. Aunque dicen estar en contra de la política penitenciaria vigente, el compromiso mostrado hasta ahora ha sido ciertamente discreto en muchos casos. Con un amplio consenso, la confrontación respecto a la actuación de los estados sería más eficaz.

Y junto con ello, se debe seguir desgastando la posición de los estados en todos los terrenos. Crear contradicciones, también en ese ámbito jurídico que tienen tan amarrado.

La izquierda abertzale está llevando a cabo un proceso de reflexión, con el proceso Abian en un principio y con los congresos de las organizaciones ahora. ¿Qué importancia tiene?

Muy alta. Como dijimos hace un año, la izquierda abertzale se encontraba inmersa en una crisis política profunda. Tras abrir el nuevo ciclo político, mediante la resolución “Zutik Euskal Herria”, primero, y la decisión de ETA, después, no estábamos acertando en aprovechar las oportunidades abiertas por todo aquello, lo que obligaba a analizar el devenir de los últimos años y repensar el esquema político. El proceso Abian posibilitó hacerlo.

Se podría decir que los procesos específicos de cada organización tienen como objeto adecuar los instrumentos para este nuevo esfuerzo al objeto de dar otro impulso a la estrategia de la izquierda abertzale. Están siendo ejercicios realmente importantes, como demuestra el hecho de que se hable de refundación de la izquierda abertzale. De ahí en adelante, tendría que llegar el tercer paso; esto es, el desarrollo del conjunto de la línea renovada, con la iniciativa independentista como eje.

¿También ETA va a realizar su propio ejercicio de reflexión?

Sí. Se prevé un proceso de reflexión entre toda la militancia de ETA a partir de primavera.

La izquierda abertzale, y también ETA, han dicho más de una vez que el eje central debiera ser el proceso como pueblo, el proceso independentista... ¿Ve avances en ese terreno? O, dicho de otra manera, ¿si no se avanza en ello, no quedaría cojo todo sobre lo que hemos hablado (solución a las consecuencias, refundación de la izquierda abertzale...)?

La propia izquierda abertzale quedaría renqueante ya que, sin avanzar en su principal quehacer, estaría totalmente perdida. Porque la izquierda abertzale no es una fuerza política convencional, que de alguna forma puede vivir en la inercia de la mera gestión de la política diaria. Nacimos para ganar, para desterrar toda opresión, y con esa ambición y tensión hay que encarar el futuro.

Hace ya dos o tres años, nos lo recordaban diferentes compañeros que estaban presos. Que no nos quedáramos bloqueados en la resolución del conflicto, en el intento de abrir un nuevo tiempo de negociación o en la lucha por liberar a los presos. Que lo importante era seguir en el proceso de liberación y que todo lo demás se debía colocar en función de ello.

La izquierda abertzale acaba de concluir que, en esta fase política, el proceso de liberación avanzará mediante un proceso independentista popular y ahí deben situarse todas las fuerzas.






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sábado, 18 de febrero de 2017

Insensatez Medioambiental por Duplicado

Euskal Herria es un país pequeño geográficamente incluso para los estándares europeos. Lo que se describe en el reportaje de Gara que les presentamos a continuación ni siquiera se circunscribe a la totalidad del territorio sino a una de sus partes, la Comunidad Autónoma Vasca que de las siete herrialdes solo incluye a Gipuzkoa, Araba y Bizkaia. Este ente político es gobernado por un partido político que se rige por los sacrosantos preceptos del neoliberalismo y quizas ahí se encuentre la respuesta a la pregunta que es título del texto en cuestión.

Lean ustedes:


Incluso miembros del PNV como Iñaki Anasagasti, «Amatiño» o Iosu Madariaga se han planteado públicamente por qué la basura de Gipuzkoa no se lleva a la incineradora de Bizkaia. El volumen actual no lo permitiría, pero el futuro sí. Y entonces, ¿para qué Zubieta?

Ramón Sola

La cuestión no forma parte del argumentario habitual de los detractores del proyecto de Zubieta, dado que el rechazo a la incineración se impone como cuestión de principios, pero la duda queda flotando ahí, cada día. ¿Por qué los 25 camiones repletos de residuos no reciclables de Gipuzkoa que recorren 200 kilómetros hasta el vertedero cántabro de Meruelo no hacen la mitad del recorrido y descargan en Zabalgarbi, la incineradora que se encuentra en pleno camino, en la salida de la A8 hacia Balmaseda a la altura de Bilbo?

El asunto se vuelve más sorprendente cuando tanto las administraciones responsables de Zabalgarbi (Diputación de Bizkaia y Gobierno de Lakua) como la impulsora del proyecto de Zubieta (Diputación de Gipuzkoa) son del mismo signo político. Y más enigmático aún cuando referencias conocidas del PNV con autoridad manifiesta sobre la cuestión del tratamiento de residuos se han hecho esa pregunta en voz alta.

Por ejemplo, en 2013 el entonces diputado de Medio Ambiente de Bizkaia y hoy viceconsejero del ramo en Lakua, Iosu Madariaga, señaló que «quizás sea suficiente una sola incineradora en toda Euskadi». Cabe matizar que para entonces ya se había descartado la opción de abrir una segunda línea en Zabalgarbi duplicando su capacidad, de modo que la sugerencia de Madariaga se asentaba sobre la realidad actual y no sobre la eventual ampliación que se sopesó durante años y finalmente se descartó.

Hace ahora un año era Iñaki Anasagasti –muy bien conocedor de la planta de Zabalgarbi que impulsó en los años 90 su esposa, María Esther Solabarrieta, como diputada de Medio Ambiente de Bizkaia– quien se preguntaba en Radio Euskadi por qué las basuras de Gipuzkoa no van a Zabalgarbi. Y en julio, en su blog, Anasagasti expresaba su malestar con José Ignacio Asensio, el diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa que acaba de firmar la adjudicación de Zubieta, por obviar a Zabalgarbi: «Teniendo esto a cien kilómetros, estos señores se van a Alemania y Austria [a visitar incineradoras]. Seguimos siendo un país de banderizos».

Otra voz libre del PNV muy conocida es la del periodista Luis Alberto Aranberri, Amatiño. En marzo del pasado año lanzaba al aire algunas preguntas incómodas: «¿Tiene sentido en la filosofía foral pagar seis millones de euros y el IVA a Cantabria? Cuando los camiones deben pasar literalmente bajo Zabalgarbi, ¿a nadie se le ha ocurrido dejar allí los residuos? Si Bizkaia y Gipuzkoa fueran del mismo territorio, ¿haría Gipuzkoa otra incineradora en Zubieta? Si todos fuéramos un tanto normales, ¿no sería suficiente una incineradora para una población de menos de dos millones?». Y como conclusión, «¿acaso hemos enloquecido todos?».

La realidad es que la opción Zabalgarbi no se ha planteado por los actuales gobernantes de Gipuzkoa ni siquiera como parche para reducir la costosa factura –económica y ecológica– del traslado a Meruelo de unas 150.000 toneladas de residuos en total durante el año anterior y este en curso, hasta el 31 de diciembre. ¿Cuál es el motivo?

¿Hay sitio? ¿Y rentabilidad?

Gorka Bueno –profesor de Ingeniería de la UPV, miembro de Ekologistak Martxan y autor de estudios sobre Zabalgarbi– explica a GARA que en la actualidad la incineradora vizcaina no tendría capacidad para absorber todo ese volumen; si acaso, una pequeña parte. Está quemando unas 240.000 toneladas al año, muy cerca de su límite, «y es sabido que en 2014 y 2015 parte de los residuos han acabado en el vertedero al no poder tratarse allí». No parece el peor momento de una planta que en los últimos años ha sido noticia por la falta de eficiencia (que le ha obligado a depender de ayudas especiales de hasta 19 millones de euros en 2012) o la contaminación (ha sido señalada como la quinta instalación en emisiones de gases de efecto invernadero de la CAV tras Petronor, la cementera de Rezola...)

Efectivamente, en este momento concreto Zabalgarbi no parece ser una solución para el problema guipuzcoano. Pero entonces, ¿por qué el diputado Asensio renuncia a escudarse un argumento tan contundente? Entrevistado el mes pasado por ‘‘Noticias de Gipuzkoa’’, cuando se le preguntaba por qué no se llevaba la basura a Bizkaia, salía por la tangente: «Tenemos el volumen de residuos que necesitamos para el tratamiento y además el volumen es lo suficientemente importante para que gestionemos nuestro recurso». Esgrimía además que Zubieta generará «80 puestos de trabajo directos y casi 110 indirectos», una cifra sin duda irrisoria ante los cerca de 1.000 millones de euros que acabará costando esta instalación a las arcas guipuzcoanas: cada empleo sale a cinco millones.

La explicación a este sospechoso vacío en el discurso de la Diputación de PNV-PSE es la consciencia general de que el paso del tiempo hará excesiva la existencia de dos incineradoras en cien kilómetros de distancia. Primero, por los avances previsibles –y exigidos por Europa– en recogida selectiva y reciclaje: el propio Asensio dice haber mejorado la tasa nada menos que seis puntos, del 44% al 50%, en un año. Y segundo, por la probabilidad de nuevas tecnologías y procesos que reduzcan el volumen de residuo no reciclable sin necesidad de incinerar.

Aquí llegamos a otra pregunta final clave, y a una respuesta más surrealista todavía. Ni en Bizkaia ni en Gipuzkoa hay proyección clara y fiable sobre el volumen de residuo futuro. Asensio sostiene que cada año seguirá habiendo que tratar 160.000 toneladas, porque el crecimiento del reciclaje se compensará negativamente con el aumento del consumo o el envejecimiento de la población, pero la cifra parece inflada interesadamente si se recuerda el fuerte descenso (en 2008 se preveía que se necesitarían quemar 260.000). Y en cuanto a Bizkaia, Bueno recuerda que el anterior plan (PIGRUB) se fijó para un periodo entre 2008 y 2016, «y después no hay plan, algo que es muy grave». Con todo, los penosos índices de recogida selectiva en Bizkaia, sobre todo Bilbo, muestran enorme margen de mejora, y hacen prever que Zabalgarbi se quede grande.

Claro que también puede pasar justo lo contrario. Si Bizkaia y Gipuzkoa cuentan con costosas incineradoras tras sendas batallas políticas encarnizadas, ¿para qué reciclar?

Zabalgarbi, en datos

Inicio

Zabalgarbi S.A. se constituyó en 1993, si bien la planta no comenzó a operar a pleno rendimiento hasta 2005.

Coste

190 millones de euros. En el accionariado participan Gobierno de Lakua, Diputación de Bizkaia y Mancomunidad de Municipios de Ezkerraldea, además de Kutxabank y empresas como Sener y FCC.

Rentabilidad

Los constantes déficits han sido solventados con primas de régimen especial. Por dar un dato ilustrativo, en 2013 no produjo electricidad durante 132 días al año.

Otros problemas

Ekologistak Martxan ha denunciado que la incineración en Zabalgarbi da lugar a un flujo de escorias de casi 45.000 toneladas al año, que no son recicladas sino que acaban en un vertedero de residuos no peligrosos. Es la quinta mayor emisora de gases de efecto invernadero de la CAV.

Zubieta, en datos

Inicio

El proyecto ha sido retomado a la carrera por la Diputación de Markel Olano, después de que la de Bildu lo descartara hace cuatro años. La adjudicación se ha materializado ya pese a haber todavía recursos abiertos en los tribunales, con la intención de iniciar los trabajos en un mes y el objetivo expreso de acabarlos antes de que concluya la legislatura.

Coste

La construcción en sí del llamado oficialmente «complejo medioambiental» tiene un presupuesto de 212 millones de euros, pero la fórmula escogida (la adjudicataria adelanta la cantidad y la Diputación va abonando la obra y la gestión durante 32,5 años) elevará la factura finalmente a entre 800 y 1.200 euros según distintas fuentes.

Capacidad

La planta TMB podrá tratar unas 155.000 toneladas anuales, y a la incineradora irían unas 130.000 (Zabalgarbi puede quemar más de 250.000).

Asensio dice que la suya será mejor: «Sin discusión»

La entrevista del responsable de Medio Ambiente de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio, a «Noticias de Gipuzkoa» es fiel reflejo del provincianismo con que se afronta también esta cuestión. Mientras obvia la posibilidad de una colaboración fructífera con Bizkaia, la preocupación del diputado se centra precisamente en establecer una especie de competición. Así, vaticina que la incineradora de Zubieta será mejor que la de Artigas «sin discusión»: «La desventaja es que vamos doce años detrás de ellos y la ventaja es que tenemos una tecnología mucho más avanzada». En la misma línea, recalca que la planta no se intentará optimizar con otros clientes, sino que servirá únicamente a GHK: «La planta está pensada solo para Gipuzkoa. Aquí se genera una economía, una industria. Generamos riqueza desde nuestras basuras». La realidad es que la privatización escogida para levantar la incineradora sin superar el tope de déficit empobrecerá considerablemente a las arcas guipuzcoanas, abocadas a pagar a la adjudicataria unos 30 millones cada año hasta casi 2050.






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El Kiva en Urretxu

El problema del acoso escolar, fenómeno diferente al bullying estaounidense todavía más pernicioso por tratarse de una soterrada política de estado, se incrementó en la estela de la globalización y la generalización en el uso de las redes sociales.

Había que hacer algo al respecto.

Diferentes iniciativas surgieron y en este reportaje publicado por Deia nos hablan de la experiencia que ha significado implementar el método finlandés conocido como Kiva:


Ni acosador, ni cómplice, ni testigo mudo. Los estudiantes y la comunidad escolar de la ikastola Urretxu-Zumarraga llevan un mes aplicando Kiva, el famoso plan ‘antibullying’ importado a Euskadi desde Finlandia

Jorge Napal

Es la hora del recreo, los alumnos le pegan patadas a un balón de cuero en una algarabía que, a estas horas de la mañana, se repite en tantos centros. Pero hay algo en la ikastola que la hace singular. El profesor porta un chaleco amarillo. Los escolares siguen a lo suyo, entre chascarrillos y juegos, pero en todo momento tienen la referencia visual de ese distintivo que porta el profesor Mikel Fernández. Es una llamada de atención para que nadie olvide que en este centro, hacia el bullying, hay tolerancia cero.

Las referencias al plan de choque implantado en la ikastola Urretxu-Zumarraga son constantes. En los pasillos hay decenas de mensajes, siempre en positivo, que tratan de prevenir todo tipo de comportamiento conflictivo. Cuando terminen las clases matinales los escolares irán al comedor o cogerán el autobús. En todos estos escenarios encontrarán también a algún responsable que, con su vestimenta, les recordará que se puede jugar con todo menos con el acoso escolar.

8.000 alumnos guipuzcoanos

Ha transcurrido un mes desde que se estrenó en 52 ikastolas de Euskadi y Nafarroa el proyecto Kiva, que busca la implicación de toda la comunidad educativa. Jamás se había diseñado un plan similar. Son más de 15.000 menores, los escolares que están recibiendo estos días formación específica para que se miren a sí mismos y lleguen a saber el papel que pueden llegar a jugar en el acoso escolar. Quizá sean víctimas, verdugos o puede que testigos mudos.

Este periódico ha querido conocer de cerca cómo se plasma este novedoso proyecto importado de Finlandia que aborda el problema en toda su dimensión. Para ello se ha desplazado al centro escolar de Urretxu-Zumarraga, una de las ikastolas señeras de la comarca, con 1.100 alumnos matriculados. “Siempre habíamos desarrollado una labor de prevención, pero vimos que este programa estaba muy sistematizado, con un asesoramiento constante, y nos convenció”. A Marijose Etxaniz, directora pedagógica de Primaria, le acompañan las profesoras Elisabeth Altolagirre y Elisabeth Caballero, responsables del equipo diseñado en el centro contra el acoso escolar.

Cada ikastola ha designado a tres docentes que son referentes para prevenir cualquier caso de acoso. Ellas han sido las encargadas de formar a todo el claustro de profesores y a todos los agentes de la comunidad escolar, desde el comedor al transporte pasando por la administración. “Las reuniones han sido más detalladas en Primaria, que es donde se ha comenzado a aplicar el programa. Es un refuerzo muy valioso, y los chavales están respondiendo”, explica Caballero, coordinadora del equipo Kiva.

Prevención

Abordarán los conflictos, pero de lo que se trata es de evitarlos y por eso han implicado a todos los alumnos en un trabajo preventivo. Durante el mes de mayo se realizó una encuesta a los escolares para conocer de primera mano cómo sienten y viven el bullying. A fin de curso se les enviará vía on line otro cuestionario. Es algo que repetirán durante cuatro años, para ver la evolución.

Todos los resultados son derivados al equipo de finlandeses que ejercen una tutela constante. “Lo bueno de ese control continuo es que nos ayuda a no perdernos en el camino, porque muchas veces pueden surgir dudas al intentar discernir qué es o no bullying”, admite la coordinadora. En lugares estratégicos de los pasillos han sido colocados carteles que interpelan a los escolares a su paso, en los que se habla de emociones, empatía y respeto ante la diversidad. El profesorado está muy implicado, algo que se palpa en las conversaciones que tienen lugar mientras este periódico realiza el recorrido por el centro. “Fue el 20 de enero cuando estrenamos el programa con una celebración en la que se cantaron bertsos. A partir de ahí nos dijimos que íbamos a ser una ikastola Kiva que no acepta el acoso escolar”, subraya Altolagirre, del Departamento de Orientación y responsable de Primaria.

Tocamos a la puerta de una de las aulas y los alumnos interrumpen sus clases por un momento para mostrar sus cuadernos kiva, un material escolar específicamente diseñado para que visualicen su situación en el seno del grupo y las claves para fomentar el respeto, la empatía y la comunicación.

A cada alumno se le hace ver el papel que juega. Si es de los que toman parte en los conflictos que puedan surgir o de los que dan la espalda. El objetivo del plan es que asuman la responsabilidad que pueden llegar a tener para revertir esa situación y echar una mano a la persona que está sufriendo. Reconoce Caballero que muchas madres como ella han inculcado tradicionalmente a sus hijas una educación por la que siempre había que poner tierra de por medio ante cualquier conflicto. “Siempre les hemos dicho que si veían algo raro salieran corriendo. Pero el programa Kiva te dice todo lo contrario, que te impliques”.

Marijose Etxaniz explica que la principal virtud de este proyecto es que “no es punitivo, sino que se da la oportunidad de cambiar. El castigo no educa. Lo que se consigue con el programa es que si hay víctimas, agresores o testigos de lo ocurrido, se den cuenta de que se puede cambiar. Todos tienen la posibilidad de revertir ese comportamiento”. Cuando toca gestionar un conflicto de este tipo, los responsables también llevan en todo momento el chaleco puesto. Víctima y agresor conocen la trastienda de lo ocurrido, pero esa vestimenta les hace ver que por parte del centro en todo momento la tolerancia hacia el acoso va a ser cero.

El recorrido por esta ikastola guipuzcoana muestra paredes decoradas con pequeños muñecos que llevan el nombre de cada escolar. Sus manos se entrelazan, apelando a la unidad. “Tratamos a todas las personas con respecto”, es la primera norma escrita por ahora del decálogo que acabarán elaborando a final de curso y que tendrá que ser firmado como un contrato por alumnos y profesores. 






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Nafarroa Reconoce a Víctimas del Españolismo

El asunto no le ha agradado a los que consideran que Madrid tiene todo el derecho a utilizar la fuerza bruta en contra de quienes quinientos años después aún trabajan en la recuperación de la soberanía de Nabarra.

Teniendo como marco de referencia el montaje policial llevado a cabo en Altsasu, el gobierno del cambio en Nafarroa ha decidido visibilizar a las víctimas de las fuerzas de ocupación del régimen español.

Les invitamos a leer esta nota publicada en EiTB:


Los representantes de UPN y PPN han anunciado que no participarán en el acto impulsado por el Gobierno de Navarra.

La presidenta de Navarra, Uxue Barkos, preside hoy el acto de reparación de las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos, un acto impulsado por el Gobierno Foral que lo considera "legal, necesario y oportuno".

De esta forma se pronunció el viernes en declaraciones a los periodistas la portavoz del Gobierno navarro, María Solana, quien reconoció que este acto de reparación que va a tener lugar en Pamplona, que "no es un homenaje", ha generado malestar en determinados sectores.

En este sentido indicó que es "notorio y público" que hay a quien no le gusta y de hecho "ha habido muchos sectores que han mostrado su rechazo, han dado los motivos que consideran oportunos para asistir o no asistir e incluso denunciar este acto".

Entre quienes han anunciado que no van a asistir figuran los representantes de UPN y PPN. Por su parte, el Sindicato Profesional de Policía (SPP) y la Asociación Dignidad y Justicia (DyJ) pidieron su prohibición al considerarlo constitutivo de un delito de enaltecimiento del terrorismo, lo que ha sido rechazado por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno.

Sí asistirá la presidenta Uxue Barkos, quien intervendrá en el mismo, ya que, según ha remarcado Solana, se trata de un acto institucional, organizado por el Gobierno de Navarra y no por un sector, colectivo o asociación determinada.

Solana remarcó que el Gobierno de Navarra "en todo momento se ha ceñido a que es un acto que tiene encaje en la ley", una ley que tiene la obligación de desarrollar y por cuyo cumplimiento debe velar.





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viernes, 17 de febrero de 2017

Sexismo Misógino en Iruñea

Hay tanto por hacer en lo que respecta a la lucha feminista por la emancipación de las mujeres y las niñas con respecto a la explotación que de sus cuerpos hace el sistema.

En la nota que les compartimos a continuación, misma que ha sido publicada en Navarra.con, tal vez resalte el hecho de que casi doscientas jóvenes hayan sido filmadas sin su consentimiento, lo cual en sí ya es grave sin tomar en cuenta su estado de desnudez.

Pero eso no es lo que realmente nos debiera llamar la atención, lo que debier hacerlo es que en pleno siglo XXI todavía existan agencias de modelos, punto, tan simple como eso.

Dichas agencias son captadoras y proveedoras de cuerpos femeninos para el consumo comercial masculino. O sea, las mujeres jóvenes que cumplen con los estándares estéticos dictaminados por las industrias del entretenimiento y de la moda continúan siendo cosificadas, reducidas a meros objetos para ser comercializados en apego a las leyes de la oferta y la demanda.

Que además haya quienes busquen expandir los nichos mercadológicos haciendo trampa para vender imágenes más rentables no hace mas que proveer con un sólido argumento para exigir que nuestra sociedad transite hacia la verdadera equidad, lo cual ciertamente requiere que las mujeres no sean comercializadas en base a su estética, para ningún fin.

Dicho lo anterior, les dejamos con la nota:

Llaman a declarar al responsable de una agencia de modelos de Pamplona por grabar desnudas a 182 chicas
La juez investiga al director de la agencia por un presunto delito de utilización de menores con fines pornográficos.

Hace dos años, una menor de 16 años denunció en el cuerpo de la Policía Foral haber sido grabada desnuda por el director de una agencia de modelos de Pamplona a la que acudió para formarse. La joven también dijo haber sufrido abusos.

La trama de esta investigación, que arrastró sucesivas denuncias desde ese momento, ha terminado por investigar en los juzgados al responsable de esta empresa, sita en el barrio pamplonés de la Milagrosa. En total hay 182 denuncias relacionadas con el caso. Algunas de las víctimas son menores de edad.

Como tal, la titular del Juzgado de Instrucción nº5 de Pamplona ha citado al hombre a declarar en las salas de la Audiencia de Navarra para el próximo 30 de marzo. Lo hará como investigado por un presunto delito de utilización de menores con fines pornográficos, descubrimiento de secretos y corrupción de menores.

Al parecer, y según revelaron las propias víctimas, las jóvenes desconocían que el director les grababa, pero las imágenes en cuestión hablan de que mientras las chicas se cambiaban en el vestuario durante las sesiones, una cámara sin apagar recogía el cambio de vestimenta de las denunciantes, en el que se llegaban a quedar desnudas.

Así lo revela la investigación según informa la versión impresa de Diario de Navarra, que advierte que ninguno de estos archivos fueron difundidos ni intercambiados a través de la red. La Policía Foral, quien tomó posesión de los ordenadores de la agencia, tampoco ha visto indicios de haberse difundido ningún vídeo de carácter sexual.

Por su parte, el ahora investigado, dijo hace un año a las familias de las modelos que demostraría su inocencia. 






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Los Hijos de las FARC

Recién compartíamos un par de publicaciones en los que se toma como ejemplo el avanzado -aunque triste y brutalmente obstaculizado- proceso de paz en Colombia en lo que respecta al proceso de desarme por un lado y el proceso de justicia y reparación por el otro.

Ahora ponemos a su disposición este imprescindible reportaje publicado en Gara:


Ivone Rivera León, hija de guerrilleros, se unió a las FARC-EP con 15 años. «Solo tenía dos opciones: o dejarme matar o luchar», afirma. Formó parte de la delegación de paz en La Habana. Su anhelo, saber qué ocurrió con su madre desaparecida y estudiar periodismo.

Ainara Lertxundi

Hija de guerrilleros, Ivone Rivera León ha experimentado desde pequeña el rigor del conflicto armado. Sus primeros pasos los dio de la mano de los compañeros de armas de sus padres, quienes rompieron su relación siendo ella muy niña. La vida de esta joven siempre ha estado vinculada a la guerrilla, en la que ingresó con 15 años, siendo menor de edad. En febrero de 2016, recibió a GARA en el hotel Palco de La Habana. Era su primera entrevista a un medio. El nerviosismo inicial dio paso a una conversación distendida y, por momentos, difícil por la crudeza del relato.

«Tras separarse, mis padres estaban en campamentos diferentes. Me encantaba ir a visitarlos en mis vacaciones, si la situación de seguridad lo permitía. A veces iba al campamento de mi madre y otras al de mi padre. Los demás guerrilleros jugaban conmigo, como si fuera su juguete. Les ayudaba a pelar cebollas, a la hora del baño me llevaba mis barbies y ellos me las escondían para hacerme rabiar, las tiraban por ahí, me las dejaban en los palos… Me gustaba estar en el aula con los guerrilleros, escuchando las charlas, jugando con ellos… Era la adoración de los guerrilleros. Mis padres me explicaban el porqué de su lucha. Recibía sus cartas cuando no podían ir a verme...», recuerda.

Ante la imposibilidad de vivir con ellos, se crió con una familia ajena, que tampoco se libró del zarpazo paramilitar. «Los paramilitares mataron a la esposa de uno de mis hermanos de crianza, a quienes quiero mucho. Ambos iban en coche a Granada cuando se les atravesaron dos motos y otro vehículo. Tras obligarles a bajar del coche, les dijeron que tenían que acompañarles. Obligaron a mi hermano a conducir hasta una finca. Allí le dijeron que se podía ir porque a quien buscaban era a su esposa, aunque sabían que él tenía un hermano en la guerrilla. Decían que ella era miliciana. Oyó como uno de los paramilitares informaba por radio de que ‘ya tenían el encargo’. A ella la metieron para el monte. Mi hermano trabajaba en el hospital de San Juanito, en Vistahermosa. Inmediatamente se puso en contacto con la Cruz Roja, con la Defensoría del Pueblo. Días después, el cuerpo apareció en la orilla de un río con la tripa abierta llena de piedras».

El padre preso, la madre huida

El padre de Ivone fue detenido y encarcelado durante siete años en Villavicencio. En ese intervalo recibió dos cartas suyas. Para ese entonces, ella estaba en la guerrilla. Lo único que sabe de él es que salió de prisión y colabora con asociaciones campesinas.

Los ojos se le humedecen al hablar de su madre y de su hermano, nacido de otra relación y al que no conoció. Lo único que sabe de ambos es que salieron huyendo. «Ella había sido licenciada para recibir tratamiento médico. Estaba escondida con mi hermano en la casa de un odontólogo que trabajaba para la guerrilla, era miliciano. Tanto el Ejército como los paramilitares lo interceptaron. Una noche fueron a la casa y como mi mamá no estaba, se lo llevaron a él. Su cadáver apareció poco después con evidentes signos de tortura. Cuando mi mamá fue a esa casa, la esposa del odontólogo le avisó de que unos hombres se lo habían llevado y que habían preguntado por ella. Sin tiempo para despedirse de nadie, salió huyendo». Su rastro se pierde en ese instante.

Afirma que ser hija de guerrilleros es un motivo de orgullo porque «mis padres han estado luchando por cambiar las cosas en beneficio del pueblo. Eso es muy bonito».

Ella ingresó en las FARC-EP siendo menor de edad, un tema controvertido y una de las acusaciones recurrentes contra la guerrilla. «¿Qué alternativa tenía? ¿Esperar a que me mataran los paracos? Ellos sabían que era hija de guerrilleros y a los hijos de los guerrilleros no los cogen para darles estudios, sino para matarlos o torturarlos. Son inhumanos. Una tiene que hacer algo para defenderse. A mis 15 años, solo tenía dos opciones; o dejarme matar o luchar como mis padres».

En octubre de 2015, se incorporó a la delegación de paz en La Habana. Cuando le comunicaron que debía prepararse para viajar, estaba en un curso de sistemas en el Yarí, en la sabana colombiana, adonde se habían trasladado desde la zona de Guayabero debido a la presencia militar.

De la sabana colombiana a La Habana

«Nos ordenaron que cogiéramos algo de ropa y entregáramos los fusiles porque nos íbamos, pero sin decirnos a dónde. Ante nuestra cara de su susto y desconcierto, Sergio nos reveló que íbamos a Cuba. Al principio pensamos que estaba bromeando, que no era cierto», explica sonriente.

«Ninguno habíamos montado jamás en avión o en helicóptero. Tenía miedo de que ese aparato se cayera. Recuerdo que cuando el helicóptero empezó a despegar y a dar saltos en el aire todos nos miramos con cara de miedo. Ya, en el aeropuerto, nos subimos al avión que nos trajo a La Habana con el mismo susto en el cuerpo», prosigue.

Las primeras noches no pudo conciliar el sueño. Se despertaba con frecuencia. Con la mente aún en los campamentos, cualquier sonido nuevo e inesperado lo relacionaba con operativos militares.

Se sumó al equipo de la agencia de noticias Nueva Colombia y al informativo insurgente que cada domingo emitía desde la capital cubana. Aprendió el manejo de cámaras y las técnicas de fotografía. Regresó a Colombia para participar e informar de la X Conferencia Nacional Guerrillera, celebrada en los Llanos del Yarí en setiembre de 2016.

Micrófono en mano y con el chaleco color marrón distintivo de NC Noticias, informa de lo que acontece en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización.

En lo personal, una vez finalizado el proceso de dejación de armas, le gustaría seguir trabajando con las comunidades, enseñándoles todo lo aprendido en La Habana, porque «las FARC son una universidad, donde se aprende de todo». Quisiera también estudiar periodismo y dar a conocer lo que ocurre en el país «sin manipulaciones».

A los jóvenes de su edad que no han vivido la guerra les diría que «Colombia necesita cambios para que los niños puedan tener un mejor futuro. Y que la nuestra es una lucha justa, que queremos la paz».

El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera establece la creación de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, así como una Unidad Especial de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto. Mecanismos que Rivera León espera arrojen luz acerca del destino que corrieron su madre y su hermano hace una década.

Menores en la guerrilla, una realidad retratada por sus protagonistas

El 10 de febrero de 2016, la negociadora Victoria Sandino anunció desde La Habana la decisión de las FARC-EP de poner fin al reclutamiento de menores de 18 años poniendo énfasis en que la llegada a los campamentos de estos jóvenes se produjo por «motivos de necesidad y desprotección social por parte del Estado». «La mayoría son habitantes de zonas rurales y urbanas marginadas y desprovistas de las mínimas garantías sociales. En estos casos, nos hemos visto en la obligación de cumplir una función de protección y refugio a estos menores víctimas del conflicto social y armado. Además de ser gravemente afectados por el conflicto armado, igualmente lo son por la falta de educación, salud y trabajo, o por la imposibilidad del disfrute de los tiempos de ocio para la creatividad», subrayó.

Camila Cienfuegos, quien también formó parte de la delegación de paz, se incorporó a las FARC-EP a los 14 años.

«Para poder entender bien este complejo asunto –el de los menores en la guerrilla–, se necesita conocer muy bien y entender la realidad de Colombia, ya que esa realidad influye mucho en la toma de decisiones y en el caso de los menores influye mucho el medio social de crianza», señaló en respuesta a un cuestionario remitido por GARA en marzo de 2014.

«En el mundo rural, la miseria lanza a miles de niños y niñas al mundo laboral desde temprana edad, sin que de esta injusticia se hable mucho en los medios de comunicación masivos. Algunos menores se vinculan a las guerrillas como forma de salvaguardar la vida, otros lo hacen con la convicción de que es el único lugar donde son respetados y valorados, donde pueden adquirir educación, dignidad y formación política. Otros llegan a filas porque pertenecen a familias revolucionarias, víctimas de amenazas, de desplazamiento, que no tienen otro lugar para crecer que no sea en la organización armada», subrayó. Hizo también hincapié en que «la edad cronológica no es directamente proporcional a la madurez y capacidad intelectual para tomar decisiones».

«En mi caso, aunque era joven, tomé la decisión de ingresar a las FARC-EP ante tantas injusticias de las que fui testigo por las difíciles condiciones sociales y económicas de nuestro país. Viví de cerca el contexto del asesinato y desaparición de los integrantes del Partido Comunista y la Unión Patriótica. Todo eso me llevó a reflexionar: la lucha armada es un derecho de los pueblos oprimidos».

El 8 de febrero, el Consejo Nacional de Reincorporación (CNR) acordó que los menores de 18 años que salgan de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización serán trasladados por el Comité Internacional de la Cruz Roja a lugares transitorios de acogida, donde se les realizará una revisión y serán recibidos por Unicef, con el apoyo del OIM, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el CNR. Entrarán en un programa específico que busca su reparación, reincorporación e inclusión.

El pasado año, salieron 13 menores de los campamentos. Sobre su situación, el comandante en jefe de las FARC, Timoleón Jiménez, denunció que al menos dos de ellos, pertenecientes al Frente 34, estaban en «situación de abandono». «Natalia y Loreisi manifiestan incumplimiento (…) Al Frente 34 le tocó conseguir quien las matriculara en el colegio y les diera uniformes», criticó en Twitter.

En declaraciones a Blu Radio, la Alta Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, Paula Gaviria, alegó que «ellos –las FARC– tenían información vieja, dispersa, incompleta, a pesar de que el proceso cuenta con unas veedurías, tal vez no estábamos en la misma página todos. Me reuní con ellos, hemos venido conversando, les expliqué que siete ya estaban estudiando y seis están en proceso de comenzar a estudiar. Estamos mirando qué profesión quiere desempeñar cada uno; en fin, hay una respuesta positiva del Estado», aseguró.






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La Tortura en el Marco Vasco Actual

Con respecto al tema que nos ocupa, la sistemática práctica de la tortura que ha implementado el régimen español en contra del pueblo vasco durante décadas, les compartimos este texto dado a conocer en la página del colectivo internacionalista Pakito Arriaran en el cuál se propone construir el futuro a partir de las lecciones que ha dejado esta y la pléyade de otras prácticas vejatorias desarrolladas durante décadas por parte de Madrid:


En términos político-militares, la tortura ha sido quizás el elemento más característico de la lucha contra la insurgencia vasca por parte del Estado español. Con todas sus particularidades, la persecución política, la guerra sucia, la excepcionalidad jurídica, la vulneración de derechos civiles o la represión más clásica son comunes a todos los conflictos políticos, especialmente si tienen una dimensión armada. También lo es la tortura, no cabe dudas, pero la manera en la que ha sido utilizada, amparada y desarrollada en el Estado español contra los y las vascas es especial.

Ha sido salvaje, como siempre es la tortura, pero con el tiempo se ha ido además sofisticando sin por ello rebajar su crueldad. Así lo atestiguan aquellos que la han padecido en épocas tan diferentes como el final del franquismo y los comienzos del siglo XXI. Los datos muestran que se ha aplicado de un modo estructural, sistemático, contra una parte muy importante de las personas arrestadas bajo la denominada «ley antiterrorista» y sus derivados jurídicos. La Fundación Euskal Memoria ha constatado ya 5.657 casos, lo que supone que desde marzo han sido relatados 635 nuevos episodios de terror a manos de la Policía, más de dos cada día. Queda pendiente el informe definitivo de Lakua.

Diferentes organismos por los derechos humanos han denunciado que en el Estado español el maltrato es un mal endémico entre todas las policías y que históricamente se ha aplicado sobre todo a las capas sociales más desfavorecidas, a emigrantes y a gitanos. Sin embargo, aquí ha sido utilizada como arma política y ha tenido un «sesgo étnico» evidente. Es decir, se ha aplicado de manera significativa y diferenciada a una población concreta, la ciudadanía vasca.

Como todo en este conflicto, las cosas son más complejas, incluso paradójicas, de lo que algunos desearían. Al contemplar un periodo de al menos cinco décadas, entre los torturados hay todo tipo de personas, que fueron detenidas y maltratadas en contextos muy diferentes, y que tuvieron evoluciones personales particulares. No faltan quienes pasaron de haber sido maltratados a justificar ese maltrato a otros.

Y es que la tortura ha tenido bastante comprensión por parte de la sociedad española, imbuida durante décadas del espíritu antiterrorista. En el caso vasco, la creciente apatía y el hartazgo social respecto al devenir del conflicto, sobre todo en su última fase, provocó que una parte importante de la sociedad, la menos directamente afectada, mirase para otro lado. Lo que nadie se atreve en Euskal Herria es a negar esta trágica realidad.

Sin lugar a dudas, la tortura ha contado con la colaboración de todos los estamentos del Estado, desde los medios de comunicación hasta la judicatura, razón por la que ha sido totalmente impune.

Por todo ello es muy importante la labor de análisis y denuncia que se está desarrollando en relación a la tortura en Euskal Herria. Consecuencia de ese trabajo es también que se logre sentar en el banquillo a cuatro guardias civiles por las torturas a Sandra Barrenetxea. Tal y como reivindicaron ayer, tienen derecho a conocer la verdad, a la justicia, a la reparación y a obtener garantías de que en adelante nadie sufrirá lo que ellos.

Construir un marco de justicia más fructífero

Hasta aquí el relato de lo sucedido, su contexto y el discurso canónico al respecto. Pero en esta nueva fase política los elementos del pasado deben encontrar cauces para proyectarse a futuro en parámetros diferentes. La tortura ofrece un terreno propicio para experimentar con la justicia transicional, esa que aprovechando su impunidad el Estado español se niega a contemplar con los vascos, pero que avala en el caso colombiano.

En general, aunque tengan derecho objetivo a ello, por encima del castigo a sus torturadores concretos estas víctimas buscan el reconocimiento público de lo que les sucedió, la depuración de responsabilidades y una reparación institucionalizada que pone lo simbólico y moral por encima de lo material. Siempre que lo decidan las víctimas, esa vía es factible para las instituciones vascas tanto política como legalmente. No solo las instituciones, la sociedad civil puede jugar un papel interesante. Frente al espíritu de venganza que ha guiado a los torturadores españoles, en este terreno la sociedad vasca puede construir un marco de justicia propio que desnude al negacionismo, que aborte la impunidad, que sirva de ejemplo y nos mejore como sociedad.






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