jueves, 25 de mayo de 2017

Acerca de la Economía Feminista

Les compartimos este interesante reportaje publicado por Naiz:


Históricamente, en la relación Norte-Sur ha sido el Norte quien ha diseñado los proyectos de desarrollo o de cooperación, dejando al Sur el papel de receptor o ejecutor. En esta ocasión las tornas se han cambiado, pues han sido las mujeres mesoamericanas las que han pensado y puesto en marcha en sus países las Escuelas de Economía Feminista, que ahora han empezado a hacer su recorrido en Euskal Herria.

Gotzon Aranburu

Las Escuelas de Economía Feminista (EEF) son fruto del trabajo realizado a partir de 2008 por la Red de Mujeres Mesoamericanas en Resistencia por una Vida Digna en Costa Rica, Chiapas, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá. Basadas en experiencias de Educación Popular y Pedagogía Feminista, las mujeres mesoamericanas elaboraron un programa compuesto de cinco módulos, cuyo objetivo es aprender a politizar sus situaciones vitales, descubriendo el funcionamiento del sistema patriarcal y el neoliberal, con el impacto que ambos suponen en sus vidas.

Los primeros tres módulos introducen los principales conceptos, que luego se profundizan. Se trata de ‘El patriarcado, división sexual del trabajo y economía feminista’, ‘El neoliberalismo en la vida de las mujeres’ e ‘Iniciativas económicas de las mujeres’. Los dos últimos módulos, de carácter más práctico, son ‘Experiencias económicas de resistencia desde las mujeres’ y ‘Propuestas sistémicas de resistencia anticapitalista, antineoliberal, antipatriarcal y decolonial’.

Una de las promotoras de la iniciativa mesoamericana es la hondureña Ana María Ferrera, que ha viajado a Euskal Herria de la mano de Mundubat –ONG vasca que desde 1988 coopera con asociaciones y comunidades del Sur en proyectos de desarrollo y transformación social– para participar en el tercer Encuentro de Economía Feminista, que se ha desarrollado en Eskoriatza. Las dos anteriores ediciones tuvieron lugar en Ozaeta en 2015 y en Zornotza el año pasado.

«En pocas palabras, Economía Feminista es economía para la vida y no para el mercado. Con las escuelas buscamos cambiar nuestras prácticas de vida, de consumo. Analizamos el papel fundamental de la mujer en la sustentabilidad de la economía mundial: si algún día las mujeres dejamos de hacer trabajo doméstico, productivo y reproductivo, la economía se viene abajo» señala Ana María.

La fuerza del patriarcado, el sometimiento de las mujeres, la división sexual del trabajo, son factores muy presentes en la vida de las mesoamericanas. Y el sistema neoliberal es el caldo de cultivo ideal para que esta situación se prolongue. De ahí que las EEF incidan con fuerza en la labor de concienciación, de politización de las mujeres, para luego pasar a trabajar experiencias de autocuidado, consumo responsable, empoderamiento económico… En palabras de Ana María, la formación recibida conlleva «cambios transformadores en la vida cotidiana de las mujeres, sea en el hogar, en el municipio, o en las comunidades. Partiendo del ámbito familiar, las mujeres están yendo más allá y asumiendo un papel de vanguardia en defensa del medio ambiente, de la tierra, cuestiones muy en boga en Centroamérica».

Más de 250 mujeres

Hasta el momento más de 250 mujeres mesoamericanas han completado el curso completo de las EEF, en diez escuelas territoriales que se han desarrollado desde 2012. No es fácil para muchas de ellas; si ya su vida cotidiana es muy sacrificada, con una dedicación casi total –y asumida en exclusiva– al cuidado de la familia, con jornadas que muchas veces se inician a las cuatro de la madrugada, el hecho de tener que desplazarse hasta la EEF y cumplir el horario de los cursos supone un esfuerzo más, añadido. Y no hay que olvidar que la toma de conciencia y la politización que se produce en estas mujeres las pone muchas veces en peligro en unas sociedades en las que actualmente «se vive una situación de enorme violencia, con feminicidios que quedan sistemáticamente impunes, y con un retroceso terrible en materia de derechos humanos y reproductivos. En las EFF nos toca hacer también de sicólogas, pues nos topamos frecuentemente con casos de acoso sexual, incesto…», señala Ana María.

En el aspecto puramente económico, de empoderamiento a escala personal o familiar, las EEF están permitiendo que las mujeres dar pasos, modestos en términos absolutos pero de gran importancia relativa, en cuestiones de alimentación, por ejemplo. Aunque resulte llamativo y difícil de comprender dado el clima y la fecundidad de la tierra en Centroamérica, lo cierto es que estos países padecen una gran dependencia alimentaria de las multinacionales. Hay que comprar lo que estas grandes cadenas decidan y al precio que establezcan. Pues bien, las EFF han dado a las mujeres las enseñanzas necesarias para preparar pequeños huertos familiares, donde recolectan todo tipo de verduras, o molinos domésticos, lo que les proporciona un cierto grado de soberanía alimentaria y ayuda a reducir el consumo de alimentos altamente procesados e insanos con que las grandes cadenas inundan el mercado.

Seis escuelas en Euskal Herria

Como hemos apuntado, las Escuelas de Economía Feminista han saltado hasta este lado del Atlántico. Las primeras EEF de Euskal Herria se crearon en 2015, a partir de la metodología desarrollada en Centroamérica, pero adaptada al contexto vasco, pues «el patriarcado y el neoliberalismo nos afectan a todas, pero de manera diferente», señala Sarai Martín, de Mundubat. En este momento funcionan cuatro escuelas en Bizkaia, dos en Araba y otras dos en Gipuzkoa, con cursos de un año de duración en los que se imparten los cinco módulos citados.

Es importante aclarar que no estamos hablando de cursos académicos convencionales, sino de sesiones de trabajo en equipo, de intercambio de experiencias, intercaladas con prácticas lúdicas. En los grupos vascos se da una presencia considerable de mujeres inmigrantes, que junto a las nativas conocen experiencias alternativas y de resistencia, caso, por ejemplo, del Huerto Urbano del Barrio de San Francisco (Bilbo), el Banco de Tiempo Feminista Ematruke (Donostia), la Cooperativa de Consumo Kidekoop (Bilbao) o el grupo de mujeres baserritarras Etxalde, que han intervenido en las EEF.

Lo aprendido y lo vivido en la escuela tiene posteriormente un efecto multiplicador, pues las mujeres-alumnas expanden esos conocimientos adquiridos en otros ámbitos de intervención, como indica la zarauztarra Ana Rosa al hacer su valoración de la EFF: «Es un subidón cuando te encuentras con compañeras de la escuelita en algún curso, en foros sobre soberanía alimentaria, bien vivir, ecofeminismo… Nadie dijo que los procesos de empoderamiento individual y colectivo fueran fáciles ni cómodos, pero creo que las compañeras de la escuelita feminista ya no somos las mismas mujeres que nos vimos por primera vez en la primavera de 2015».






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Indefensión Aprendida y Viralizada

¿Por qué se hacen cada día más necesarios blogs como el nuestro?

Lean este excelente artículo dado a conocer en La Marea y entenderán:


“No es de recibo que un medio serio tenga secciones dedicadas a comentar las algaradas en las redes que a su vez comentan la propia actualidad mediática. Una espiral donde las ideas reaccionarias, especialmente audaces en su espíritu troll, hacen su agosto comunicativo.”

Daniel Bernabé

Todo está mal y no entiendo nada. Eso le solté el otro día a un amigo como resumen humorístico trágico de mi ánimo. Él reía viendo mi desesperación, entre otras cosas porque me entendía perfectamente: pertenecemos a la misma generación, tenemos oficios parecidos, vivimos en precario desde hace demasiado y compartimos referentes culturales y políticos. La situación es anecdótica pero expresa bien por qué dos personas conectan sin necesidad de recurrir a demasiadas explicaciones. Ese todo está mal y no entiendo nada, a pesar de ser una frase que aporta muy poca información por lo ámplio de su objetivo y lo exagerado de su semántica, hablaba de lo que nos disgusta y aterra y que no entraré a nombrarles por no acabar mañana y porque deduzco compartimos nudo diario en el estómago. Para acabar mi actuación airada le dije que odiaba los gifs y los memes, especialmente ese donde un gato con cuerpo de tostada vuela por un espacio indefinido dejando como rastro un arcoiris. Qué sentido tiene, a qué refiere, con qué conecta, qué quiere exactamente decir. Todo, además, me pone muy nervioso.

Bien, y si entre ese gato y la aceptación de la extrema derecha entre los jóvenes hubiera alguna relación. O más concretamente, y si la cultura de internet tuviera algo que ver con el auge de los ultras. La pregunta, así planteada, suena a aquellos informes del senado de los Estados Unidos que, en los años 50, culpaban de la violencia juvenil a los cómics y de los embarazos adolescentes al rocanrol, es decir, a excusa de clase dirigente senecta que busca un chivo expiatorio para liberarse de sus responsabilidades. Cambiemos su forma: ¿ha sabido aprovechar la extrema derecha la cultura de internet en su beneficio? Sin duda, ha sabido más que desarrollar una estrategia política maestra, entender que determinados cambios, casi casualidades, les eran favorables. Dejen volar al gato, que supongo despierta su simpatía, pero quédense con los motivos por los que me ponía nervioso: su significado ambiguo, su falta obvia de referentes.

Rara es la semana, casi el día, en la que no nos topemos en las redes sociales, en algún servicio de vídeos o foro masificado con una defensa de contenidos abiertamente reaccionarios cuando no directamente ultraderechistas. Lo escabroso llega cuando quien hace estas manifestaciones no es un individuo metido en alguna secta nazi, con toda su parafernalia de runas, cruces gamadas y germanofilia años 30, sino gente común, por lo general jóvenes saliendo de la adolescencia, no especialmente interesados en política y con aficiones de lo más variado y convencional. Si ya el individuo en cuestión tiene cierta relevancia pública, como puede ser el caso de humoristas, youtubers o algún tipo de creadores de contenido la polémica estará servida, con miles de detractores criticándole pero también con otros tantos defendiéndole, en algaradas que suelen acabar recogidas en algún medio con necesidad de visitas, imaginación escasa y una plantilla reducida a la nada.

Parece como si toda una generación hubiera pasado de recitar listas de Pokemon a manejar con soltura el ideario ultra sin solución de continuidad, y eso aterra. Toda esta ola de pensamiento reaccionario en línea no se corresponde a una ideología ordenada, recogida en algunos textos teóricos, con algún tipo de sistema filosófico que la sustente o un partido concreto que la lleve al terreno de lo práctico. Es más bien un vertedero lleno de recortes del s.XX, un cajón de sastre del que se extrae lo más conveniente para paliar los terrores nocturnos del presente y los enormes vacíos que la desaparición de las identidades fuertes llenaban. Con la vaporización en el terreno de lo simbólico de la pertenencia de clase, no de las clases, hoy creemos poder ser cualquier cosa sin posibilidad real de serlo, una escisión dolorosa y frustrante.

¿Qué encontramos en el desguace? Por un lado estaría el gran grupo de los conspirativos, los falseadores y los promotores del pensamiento irracional, algo así como si El pistolero solitario, aquel trío enamorado de Dana Scully, hubiera tomado esteroides al encontrase con Youtube. Si en 2017 muchos jóvenes se interesan por Slenderman, el hombre del saco contemporáneo, los supuestos montajes de la NASA en la llegada a la Luna o las renacidas teorías sobre que el planeta Tierra es plano, podemos hablar de cosas de la edad, o siendo más críticos de toda una generación que a pesar de la hiperconexión o precisamente por ella es incapaz de distinguir lo cierto de lo obviamente falso. Si desconocen cómo buscar una fuente fiable de información, por qué iban a diferenciar entre un documental casero hecho por un neonazi de Texas negando el holocausto y uno realizado por el museo de Auschwitz.

Otro de los grandes agregadores para hombres jóvenes y postadolescentes es el machismo. Desde el presentado como inocuo a través de los vídeos humorísticos hasta los métodos de expertos en seducción, desde las cuentas de tuiteros que dicen defender los derechos de los hombres hasta las que se dedican al acoso y la amenaza constante a feministas, su motivo viene a ser el destapar una supuesta conspiración -de nuevo- para silenciar a los hombres, reducirlos a la nada y robarles su forma de ser, todo esto en la senda de la tradición negacionista obviando las decenas de asesinadas por sus parejas cada año. El caso del Gamergate es significativo, donde tras una supuesta revelación de mala praxis en la prensa dedicada al videojuego no se encuentra más que el ataque a las mujeres relacionadas con el sector y donde caras visibles de la ultraderecha tuvieron un papel destacado. En el odio hacia lo LGTB las cosas funcionan de forma muy parecida, salvo que aquí, además, se juega ya con un odio abierto a lo considerado como anormal.

El último gran grupo sería el de los tradicionalistas digitales, una suerte de defensores de un nacionalismo excluyente basado en lo mítico que cargan de razones infra históricas las pulsiones de racistas y xenófobos. El islamismo es la estrella de este epígrafe, por la obvia preocupación que producen los atentados yihadistas en suelo europeo, pero también porque entronca con un espacio que usa la tradición del medievalismo de postal y la vexilología apolillada, de apariencia épica, para esconder con poco disimulo a la ultraderecha. Como si el Señor de los anillos se hubiera vuelto facha. De nuevo la conspiración, esta vez la de la invasión silenciosa de Europa a través de la inmigración, ayudada por la quinta columna del buenismo izquierdista, sirve a estos ultras para destacarse como los únicos que ponen orden frente a la barbarie. Da igual que ninguno sepa explicar por qué el capitalismo occidental y wahabita se complementan perfectamente, y cómo el problema de la radicalización de los musulmanes europeos tiene que ver más con esto que con una invasión inexistente, el caso es que les funciona a la perfección.

Que la misoginia, el racismo o las conspiraciones son un fenómeno previo a internet y con causas ajenas al mismo no significa que sus mensajes destructores no hayan encontrado un gran aliado en la cultura de internet. Mientras que la izquierda parece necesitar de análisis, contexto y una cierta estructura de pensamiento previa para la construcción de discurso a la ultraderecha le vienen bien lo fraccionado, la ambigüedad de significantes y la velocidad de información que apenas deja tiempo para detenerse en nada. La razón es sencilla, mientras que la izquierda juega siempre de inicio fuera del sentido común dominante a los ultras tan sólo les hace falta exagerarlo. Así es mucho más sencillo que llegue a tu grupo de Whatsapp familiar un meme con una imagen falsa sobre una niña católica molida a palos por unos moros en Albacete -la niña había sufrido un accidente de bicicleta y era nórdica- que explicar en ese mismo grupo el papel de la OTAN en la desestabilización de los países de Oriente Medio.

Por otro lado, los propios códigos estéticos de la cultura de internet hacen sencilla la participación de cualquiera. No es tan sólo la distribución de contenidos, sino que la baja calidad de los mismos provoca que sea mucho más sencillo construir un gif antisemita o machista que escribir un ensayo o rodar una película de contenido reaccionario. La vulgarización internetera, celebrada a menudo como el fin del elitismo de los profesionales de la cultura, ha abierto las puertas a la difusión del odio entre los jóvenes, sobre todo cuando estos abjuran cada vez más de libros, discos y películas en favor de los contenidos de digestión rápida de la red. Además, el sistema de estatus, fácilmente medible en las redes, dota de una legitimidad nueva a los mensajes, no por la trayectoria y fiabilidad intelectual de quien los emite, sino por su número de seguidores. Trágico final para los tecno-utopistas, que esperaban una revolución pacífica y liberal del conocimiento y se han encontrado con la Rana Pepe enseñando a odiar de forma simpática.

Todo este exitoso desguace reaccionario se presenta, además, como una simple diversión transgresora cuando en realidad favorece el proselitismo de lo sistémico. Según un aforismo popularizado en la red, la Ley de Poe, es imposible distinguir en internet un mensaje extremista de su parodia a no ser que vaya acompañado de un emoticono. Esta situación, que refleja un problema de comunicación, es también por donde se cuelan los monstruos. El permanente juego de ironías permite coquetear con ideas reaccionarias sin miedo a mancharse, cuando la realidad es que se está contribuyendo a su normalización y su difusión. Se ha establecido un triste consenso de que todo consiste en una secuencia de expresiones ofensivas que hieren sensibilidades exageradas ancladas en la tiranía de la corrección política. Si bien es cierto, como hemos insistido por aquí, que parte del activismo ha contribuido a esta confusión al verse incapaz de influir en los conflictos y dedicarse a paliar los resultados de los mismos a través del lenguaje, la tiranía de lo políticamente correcto es un mito, ya que nunca ha habido tanta libertad para expresar ideas reaccionarias ni tanto aplauso confundiendo la libertad de expresión con la libertad de agresión.

En este sentido, los defensores del invento de la postcensura no hacen sino dar una nueva vuelta de tuerca a la conveniente mentira. Lo que no es más que una pataleta de columnistas cabreados por perder su sitio prominente en el debate social, es decir, la teorización del desagrado que les produce que la gente les conteste a través de las redes a uno de sus múltiples patinazos reaccionarios, se ha convertido en un nuevo asidero para hacer pasar ideas perfectamente consensuadas en gritos de rebeldía amordazados. Además, de paso, introducen la idea de que no es el estado, sirviendo a las élites, el que censura, sino la propia gente convertida en una turba linchadora. Que se lo pregunten a los músicos y a los tuiteros condenados a multas y cárcel por expresar, esta vez sí, ideas contrarias el estado de las cosas, a ver qué opinan.

La postcensura sigue el camino de la postverdad, que es la versión creada no por los columnistas, sino por los directores y propietarios de los periódicos, para eximirse de responsabilidades en el ascenso de la ultraderecha. En primer lugar porque el adelgazamiento de las plantillas y su precarización ha provocado un descenso en la calidad de las noticias, cuando no una dependencia para obtener visualizaciones desesperadas de esa estupidez llamada arden las redes. No es de recibo que un medio serio tenga secciones dedicadas a comentar las algaradas en las redes que a su vez comentan la propia actualidad mediática. Una espiral donde las ideas reaccionarias, especialmente audaces en su espíritu troll, hacen su agosto comunicativo. Cuando todo se basa en el pirateo de la atención y el impacto emocional, la razón queda muy mal parada.

Es cierto que parece muy mal negocio cambiar el artículo mesurado de un experto por la última bravata reaccionaria que tu primo comparte en Facebook, como también es cierto que los medios llevan años prescindiendo del análisis de fondo para dar paso a bravatas bastante parecidas a las de las redes. De hecho es habitual encontrar cualquier barbaridad firmada con el nombre de afamados columnistas de extremo centro sin que nadie parezca notar la diferencia: es la Ley de Poe, pero es, sobre todo, la replicación en redes de unas formas atrabiliarias y de unos contenidos muy pobres. Del mismo modo que ha sido la exagerada codicia de la globalización neoliberal la que ha dado el pie definitivo al resurgir de la extrema derecha, han sido los grandes medios los que en su carrera alocada por prescindir del periodismo en favor de modelos de negocio espectaculares y afines al poder han dejado la natural necesidad de información en manos de la cultura de internet, algo que no surgió para tan enorme labor.

Esa es la tragedia, que justo cuando más necesitábamos al mejor oficio del mundo ya nadie se lo toma en serio, y sólo se atiende a gatos que vuelan, a ranas ultras y a un fascismo gif que se repite en bucle arrogante e infinito.






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miércoles, 24 de mayo de 2017

A Juicio por Una Mierda

Como hemos venido reportando a últimas fechas, los españoles se sienten orgullosos de sus grandes héroes nacionales y rendirles tributo es algo que realmente les apasiona. Es por ello que cuando uno -en este caso dos- de sus conacionales se sale del guión la reacción es fulminante.

Con respecto al caso de los comediantes José Miguel Monzón y Daniel Mateo, quienes muy apropiadamente se refirieron a la cruz que corona el insultante adefesio arquitectónico denominado Valle de los Caídos como un excremento, según nos cuenta esta nota en El Diario, ya les han sentado en el banquillo.

Hasta ahí la libertad de expresión.

Aquí la tienen:


Los presentadores de 'El Intermedio' fueron denunciados por un delito contra los sentimientos religiosos por la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos tras realizar un chiste en su programa

Daniel Sánchez Caballero

El Gran Wyoming y Dani Mateo, presentadores del programa 'El Intermedio', declararán este miércoles a las 9.30 en el juzgado de instrucción número 4 de Pozuelo de Alarcón por un chiste sobre el Valle de los Caídos. Ambos están acusados de un supuesto delito contra los sentimientos religiosos.

El 10 de mayo de 2016, Dani Mateo, colaborador del programa, decía en antena: "El Valle de los Caídos alberga la cruz cristiana más grande del mundo, con 200.000 toneladas de peso y 150 metros de altura, el triple de lo que mide la torre de Pisa. Y eso es porque Franco quería que esa cruz se viera de lejos, normal, porque quien va a querer ver esa mierda de cerca".

El comentario jocoso les costó a ambos una denuncia de la Asociación en Defensa del Valle de los Caídos (ADVC). En un primer momento, el juzgado de Pozuelo no la admitió. Pero los denunciantes persistieron y elevaron la querella a la Audiencia Provincial, que la admitió a trámite. Uno de los jueces que lo hizo fue Senador por el PP entre 1996 y 1997, según desveló La Sexta Noche.

En una entrevista a este medio cuando se conoció que irían a juicio, el Gran Wyoming hablaba de "interpretación torticera" y afirmaba que "no hay ninguna ofensa a ningún símbolo religioso" porque Dani Mateo hablaba del monumento en sí, no de lo que simboliza.

La noticia de que los presentadores irían a juicio por bromear se hizo pública coincidiendo con todo un rosario de juicios y declaraciones de twitteros, anónimos o famosos, por supuestos delitos de enaltecimiento del terrorismo por, también, hacer chistes sobre Carrero Blanco o la Iglesia. La cara más visible de aquella serie de procesos fue Cassandra, condenada a un año de cárcel.

Según el auto de la Audiencia, al que tuvo acceso la Gaceta, "el uso de expresiones ofensivas o gravemente despectivas supone un ataque contra un grupo de personas". La Audiencia añade también un posible delito de odio, tipificado en el artículo 510 del Código Penal.

El auto pone al Valle de los Caídos por encima del valor arquitectónico cultural: "No se trata de una mera obra arquitectónica como lo sería un objeto cultural sin más (...). La relación con la obra como símbolo religioso sí que otorga la razón jurídica a la parte recurrente para que se admita a trámite la querella", sostiene.






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domingo, 21 de mayo de 2017

Hostigamiento a Tres Generaciones de Vascos

Si hay un estado sobre este planeta que se lleva por mucho el palmarés en lo que respecta a la práctica del colonialismo genocida y el terrorismo de estado es sin lugar a dudas, Inglaterra. Cualquier otra potencia europea palidece frente a las acciones de lesa humanidad llevadas a cabo por la corona inglesa en todos y cada uno de los continentes de nuestro planeta. Solo hay que recordar los millones de seres humanos aniquilados en el norte de América (los actuales Estados Unidos y Canadá), África (Sudáfrica, Kenya y un largo etcétera), Asia (Palestina, China, India y los tres millones que murieron de hambre por instrucciones de Winston Churchill), Oceanía (Australia, Nueva Zelanda) y la propia Europa (Irlanda y Escocia), mencionando tan solo casos emblemáticos pues la lista es todavía más larga.

Así que su reciente colaboración con el genocida estado español materializada en la entrega de Antton Troitiño no nos ha tomado por sorpresa, en lo absoluto.

Dicho lo anterior, les presentamos este reportaje publicado en Gara:


Marrubi Troitiño vivió con su aita solo hasta los tres años. Desde entonces Antton lleva 30 en cárceles españolas, inglesas y ahora de nuevo españolas, con una nueva imputación. Una página que no se acaba de cerrar y que afronta con realismo.

Ramón Sola

La trayectoria vital última de Antton Troitiño encierra no pocas paradojas. Si no hubiese sido excarcelado en 2011 no se hubiera desencadenado la pataleta española que lo ha devuelto a sus prisiones seis años después. Y si Londres no hubiese acabado aceptando la enésima euroórden de Madrid, quizás solo se hubiera estirado hasta el infinito esa persecución. De momento, estar en Soto del Real le permitirá hoy mismo conocer a su nieta de cinco meses. Marrubi Troitiño habrá cogido ya el coche rumbo a Madrid, consolándose con que el viaje será más corto que los que debió hacer durante muchos años de su infancia y juventud a Huelva, Puerto... y qué decir de Londres.

Mattin Troitiño, su primo, ya fue testigo de otro emotivo reencuentro en la capital inglesa: el de su aita Txomin, excarcelado en 2013 al anularse la «doctrina Parot» tras 26 años preso, con el hermano, Antton, al que Londres se apresuró a liberar también tras el fallo de Estrasburgo. «Llevaban 20 años sin verse, desde el inicio del encarcelamiento. En su día estuvieron en la misma prisión pero en módulos diferentes. Podían verse por un pequeño agujero en la pared, hasta que se dieron cuenta y los cambiaron...».

La historia reciente de Antton Troitiño tiene tantos vaivenes y revueltas que se hace difícil fijar un punto de inicio. Quizás sea mejor ir de adelante hacia atrás. La extradición se ha consumado al fin después de que Madrid la buscara por uno y otro camino, hasta hallar el argumento del «reingreso en ETA», que deberá probar en un juicio. «Me alucina la habilidad que tienen para inventarse cualquier cosa: imputaciones, leyes, lo que sea», apunta Marrubi. Mattin recuerda cómo Londres ha terminado retirando uno de sus recursos para dar vía libre a la extradición. Pese a la evidencia de que se ha construido una imputación, el caso no ha suscitado demasiadas reacciones al contrario de lo que pasó, por ejemplo, con Iñaki de Juana. Se encogen de hombros: quizás la gente se ha habituado a la mala costumbre de retorcer la ley o se ha perdido en el laberinto de acusaciones, recursos, tribunales... por el que ha pasado Troitiño desde el arresto en Londres en 2012.

La extradición se veía venir desde que cambiaron el juez que llevaba el caso del vasco. El mismo Antton Troitiño expresaba su escepticismo en un vídeo de ‘‘Argia’’ en noviembre, aún libre, un mes antes del encarcelamiento definitivo: «España te quiere allí y te va metiendo una, otra, otra... Digo yo que ya se aburrirán. Durará hasta que cambien de mentalidad o hasta que ganen y me lleven a la cárcel otra vez de vuelta». Y añadía cuál era su posición personal: «Una cosa es que te lleven y otra es que tú vayas». Se lo han llevado al final, primero a Belmarsh y luego a Soto del Real.

Su hija habla también de un modo que suena entre escéptico y resignado, pero que finalmente se entiende como realista: «Esto es lo que nos ha tocado vivir». Y vivir es poder visitar a su aita hoy en Madrid, algo que resultaba inviable en Londres: «dejar el trabajo y el bebé, coger el avión, un montón de trámites»... Las comunicaciones telefónicas también han supuesto una odisea: «Belmarsh es una cárcel de alta seguridad, ahí estaban los presos del IRA antes y ahora los islamistas. Para llamar se exigía la presencia de un traductor, que solo iba los viernes. Ha estado también en otra cárcel, Long Lartin, junto a Birmingham; allí tenía alguna hora más de patio». Y concluye: «Para estar en la cárcel, mejor aquí».

En los periodos en que no ha estado preso, tampoco cabe decir que Antton Troitiño fuera libre: «Lo sacaron con la tobillera puesta –dice en alusión a la pulsera de control telemático–. Hasta se duchaba con ella. No podía salir de casa antes de las 9 de la mañana ni volver después de las 8 de la tarde, y todos los días tenía que ir a firmar a comisaría entre las 10 y las 11. Para encontrar un trabajo, por ejemplo, estaba totalmente condicionado». Están agradecidos a la pareja de vascos que lo acogió y se encargó de la fianza, pero la impotencia era evidente y así lo reconocía Antton en el citado vídeo: «Estás fuera y todo lo que te gustaría no lo tienes aquí».

2011, 24 horas de tregua

En otro salto atrás casi de flashback llegamos a abril de 2011, al día en que Antton Troitiño fue liberado en aplicación de la doctrina del Tribunal Constitucional español sobre el doble cómputo de la prisión preventiva. El mismo día los titulares eran para otra excarcelación sonada: la de Joxe Mari Sagardui Gatza, tras 31 años preso que suponen todavía un penoso récord. Sin embargo, ya al día siguiente la noticia no era Sagardui sino Troitiño. La tregua duró apenas 24 horas. Los periodistas empezaron a rondar la casa de Intxaurrondo, antes incluso que los policías, y luego también la de Hendaia. Recuerda Marrubi que la Policía alejó a un hombre que se había metido en el jardín: «Estaba vigilando detrás de unos pinos... en fin».

Las prisas españolas por volverlo a encarcelar fueron tantas que la primera euroorden, «una chapuza», la rechazó París. A Antton no lo hallaron hasta un año después, en Londres. Resulta evidente que el apellido pesó –y pesa– lo suyo. Marrubi sabe mejor que nadie que «con mi padre hay una obsesión, lo sacan siempre que pueden, a cuenta de lo que sea». En Wikipedia hay una página titulada ‘‘Clan Troitiño’’. ‘‘La Razón’’ los denominó «Los pata negra de ETA». Todos estos relatos subrayan la participación de Antton en atentados como el de la Plaza de la Republicana Dominicana de Madrid, que mató a doce guardias civiles. Pero no refieren que las condenas están cumplidas y no tienen parangón en Europa, ni siquiera en los estados que llevan en su legislación la cadena perpetua, dado que esta se revisa al cabo de 15-20 años. Con los 24 cumplidos casi siempre en Andalucía y estos seis de Londres, Antton Troitiño suma 30. Si se le acaba imponiendo otra condena por «pertenencia», puede terminar acercándose a los 40 años preso. Decididamente, no hay precedentes de ello.

Mattin reflexiona al respecto: «Marrubi y yo ya tenemos hijos e hijas, y lo que veo es que esta es la tercera generación que tiene que pasar por esto: la cárcel, la dispersión... Primero fueron nuestros padres y madres, luego nosotros, ahora los recién nacidos. Y son tres generaciones que pagan esta factura por las mismas personas presas». «Este es el cuento de nunca acabar», añade su prima.

Mattin Troitiño también tiene una anécdota ilustrativa, que incluye a su hermano Jon, detenido en 2005, actualmente en la prisión de Murcia y también con muchos años de condena por atentados de ETA. Cuando el aita, Txomin, salió de la cárcel, tramitó el permiso para poder hablar telefónicamente tanto con su hermano Antton como con su hijo Jon. Pero, al apercibirse de ello, las autoridades le emplazaron a elegir entre uno u otro. Un veto sin justificación y que Mattin se toma con filosofía y una pizca de ironía: «Siempre han sido muy meticulosos para intentar romper los lazos familiares de los presos».

«La solución está en nosotros»

Tras este recorrido, volvemos al presente duro y al futuro incierto. De momento, Antton está en Soto del Real. Con su experiencia ya en estas lides pese a su juventud, Mattin explica que «el protocolo habitual es tenerlo allí uno o dos meses en módulo de aislamiento y luego cambiarlo de cárcel. No sería extraño que lo alejasen», augura.

Queda, con todo, el juicio, y no es una cuestión menor para el Estado español. La aceptación de la extradición por parte de Londres es limitada. No se le podrá acusar de documentación falsa, por ejemplo, y está por ver entonces si la Audiencia Nacional podrá usar esos papeles para probar su enrevesada acusación de «pertenencia», que sustente en la tesis de que Antton Troitiño se reintegró en ETA para poder huir. Topamos de nuevo con la cuestión recurrente: a los ojos del Estado español, no es uno más. «Yo no me fío de nada ni de nadie ya», dice Marrubi al preguntarle por las perspectivas jurídicas.

¿Y las políticas? ¿Puede ayudar a encarrilar su situación la reciente culminación del desarme, el debate de EPPK, los acuerdos que se entablen en Euskal Herria, alguna apertura en Madrid o París...? Ambos dan la misma respuesta, al unísono: «Está claro que esto solo lo podemos resolver nosotros, desde Euskal Herria. De los estados no se puede esperar nada». Mattin concluye que cosas como esta solo tienen un sentido: «Lo hacen porque necesitan alimentar todavía esta situación, pensando que eso a su vez enriquece su estrategia política».

Coinciden igualmente en que «tal y como están las cosas, esto será progresivo. Si se logra el acercamiento de los presos, luego se abrirán otras perspectivas en las que se podrán abordar excarcelaciones».

Vuelve a imperar el realismo; con un juicio en la Audiencia Nacional todavía pendiente, y sin que por ahora se pueda atisbar siquiera la fecha de celebración, es más factible pensar en la próxima visita que en el día en que la familia llegue a reencontrarse entera en la calle. ¿Se imagina ese día, o ni siquiera eso? Marrubi levanta la mirada hacia el techo y pone el epílogo a la entrevista: «A ver... la ilusión no se pierde, soñar es libre y soñamos con que algún día podamos estar todos juntos. Pero sí, también es cierto que de algún modo nos hemos acostumbrado a esta situación». A su lado, sin perder de vista a su madre, el bebé refleja esa tercera generación del cuento que no acaba.







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Currin Después del Desarme

Antes de que procedan a leer este artículo de Gara les recordamos que en los que respecta a ETA, lejos de su española disolución, aún faltan dos componentes del DDR: la desmovilización y la reinserción.

Cumplido el desarme, la comunidad internacional debe trabajar con Madrid y con París para que ambas capitales inicien sus respectivos protocolos encaminados a la puesta en marcha de mecanismos que garanticen la Justicia Transicional en los casos aún abiertos en contra de militantes de ETA así como medidas de humanitarias o de clemencia para quienes ya han sido procesados. Recordemos que esto no es ajeno a Madrid, ya han aplicado este tipo de medidas para quienes han sido procesados en casos de terrorismo de estado y en también en casos de uso inadecuado del marco legal por parte de sus instituciones armadas y judiciales. 

Así pues, aquí tienen lo que Brian Currin tiene que decir tras la culminación del desarme en Baiona:


Pese a ser pragmático, prudente y muy diplomático, Currin (1950) muestra cierta pasión al hablar sobre Euskal Herria y sus gentes, con las que ha compartido experiencias durante doce años. Es testigo privilegiado de la transformación que ha vivido el conflicto vasco en este periodo, desde el proceso de 2006 hasta el desarme. Tiene la determinación de seguir ayudando.

Iñaki Soto

Currin participó el jueves en el Foro Social Permanente que tuvo lugar en Iruñea, en el que se trató una propuesta detallada para una hoja de ruta consensuada entre presos, sociedad e instituciones vascas, y se planteó una batería de iniciativas para avanzar en la cuestión de las personas presas.

Nos recibe el viernes en el hotel, a las afueras de la capital. El abogado aprovecha esta nueva visita a Euskal Herria para reunirse y compartir análisis con diferentes agentes políticos y sociales. Escuchar y asesorar.

Desarme excepcional

Como no podría ser de otro modo, la conversación parte del desarme. Currin cree que el paso dado por los artesanos y los representantes de Ipar Euskal Herria «ha sido un buen movimiento, dejar en manos de representantes de la sociedad ese último paso del desarme fue un paso inteligente». Haber logrado un objetivo tan importante no evita que considere «una pena que no se ocurriese antes, porque si se hubiese pensado antes… han pasado demasiados años, y si se hubiese logrado hacer antes quizás hubiéramos avanzado más».

Esto nos lleva a plantear lo excepcional de lo vivido en Baiona. «Sí, sin duda este es un caso único», confirma.

Tesis política, y antropológica

Mirando a las razones de esta excepcionalidad, no duda de que la razón es que «España no quería el desarme, si hubiese dado la luz verde me sorprendería que Francia no le hubiese seguido. Para mí resulta alucinante por qué el Gobierno español no quería este escenario».

Se aventura a ofrecer dos tesis al respecto. La primera tiene que ver con la posición política que tomó el Gobierno español tras el proceso de 2006. «Nunca más iban a negociar con ETA sobre nada, y fueron muy duros en la propaganda», recuerda. «Supongo que para ellos era muy difícil involucrarse con ETA en el contexto de un proceso de paz. El discurso era muy duro: ‘sois criminales, no hay motivación política alguna en lo que hacéis, si tenéis armas las entregáis y os detendremos porque sois criminales’». Según él «esto colocó a Madrid en una posición desde la que era muy difícil crear otra narrativa, una narrativa política».

La otra razón tiene que ver con el contraste cultural, por así decirlo. «Cuando hablo para mis colegas vascos, españoles y franceses, ellos me dicen ‘esta es la manera en la que somos’, me dicen ‘esta es la mentalidad española’». Esa incapacidad para hacer concesiones y acomodarse a los tiempos políticos resulta demoledora para él. Tras 2011 «el escenario cambia completamente, y no encuentro ninguna razón por la que no deberían hacer algo al respecto», sentencia.

Escenarios políticos

Respecto al escenario abierto en los estados tras la formación del Gobierno en Madrid y la elección de Macron en París, considera que este último «parece un político práctico, y si es así, debería acometer las últimas consecuencias del conflicto vasco, como la cuestión de los presos, con un sentido pragmático».

En relación al Estado español, recuerda que «el PP depende del apoyo de otros partidos, incluido el PNV, que acaba de llegar a un acuerdo para apoyar los presupuestos». Teniendo en cuenta esto, «imagino que los temas más críticos, como el de los presos más ancianos, el de los enfermos y el del acercamiento a Euskal Herria, estarán en sus conversaciones», aunque prefiere hablar con cautela.

Repite varias veces que lo innegable es que las cosas han cambiado en Euskal Herria y que si miramos atrás el escenario abierto aquí es muy positivo.

Lobby en Madrid

Ante el Foro Currin defendió que había que ejercer de lobby en Madrid, y teniendo en cuenta la experiencia del desarme en el Estado francés, le preguntamos si esa interlocución no se debería centrar en la sociedad civil en vez de en las estructuras. Valora esa opción, porque «no debemos olvidar que los partidos gobiernan a través de la gente y que si puedes cambiar la manera en la que la gente ve las cuestiones aquí en Euskal Herria, los partidos políticos cambiarán el modo en el que tratan los temas vascos». «Probablemente haya cometido un error pensando que los partidos políticos en España serían los que ejercerían un liderazgo en base a cómo se desarrollase la situación», asume.

Cree que las tendencias generales también afectan a los españoles, que viven una situación muy dura derivada de la crisis y ven con desconfianza a los políticos. En su experiencia, en general hay un gran desconocimiento sobre la realidad vasca. Por eso, piensa que «quizás ha llegado el momento de ir y tratar de cambiar la forma en la que esa gente piensa sobre estos temas. También la comunicación y sus estrategias se han convertido en parte central de los procesos de pacificación, porque la gente ha sido adoctrinada y ahora existen oportunidades de que se les exponga a los otros, a sus narrativas. Creo que hay oportunidades», sostiene.

Frustración y oportunidades

Currin ha compaginado su labor en Euskal Herria con otras misiones, por ejemplo en Colombia. Admite que «como profesional es muy frustrante porque no puedo sacar mi ‘libro de normas’, mis protocolos y decir, ok, esto es lo que vamos a hacer ahora porque ha funcionado y sabemos gestionarlo». En ese sentido «el caso vasco es totalmente extraordinario».

Currin cree que esto puede tener su parte positiva: «Las circunstancias han forzado a la sociedad civil a tomar el liderazgo y eso puede ser bueno. Eso no ocurrió ni en Irlanda ni en Sudáfrica. Llegará un día, en el futuro, quizás dentro de veinte o treinta años, miraremos atrás y lo positivo de todo esto es que forzó a la gente de Euskal Herria a conducir el proceso de paz. Lo que se logró fue conseguido de abajo arriba, la gente se unió y juntos afrontaron los temas, tomando por sí mismos posesión del proceso. Y mirando atrás diremos –y nos diremos a nosotros mismos–, que nunca hubiésemos sido la misma sociedad si el proceso hubiese estado dirigido por los políticos».

No obstante, sostiene que «los partidos son responsables de las cosas que les pasan a las personas que viven en este país, por ejemplo de los presos y sus familiares». Activar las soluciones supondrá un «super-esfuerzo y un gran trabajo en común» .

También ve esperanzadores los pasos dados en el tema de la reconciliación y las víctimas, «un área en la que no dependéis de la actuación del Gobierno». Ahí «se están creando espacios para construir una nueva narrativa, con gente que tiene diferentes sensibilidades y experiencias, siendo capaces de comprometerse entre ellos». En todo caso, lo que suceda en adelante «depende totalmente de lo que haga la gente ahora».

«El pegamento de los grandes acuerdos son los DDHH»

En su charla ante el Foro Social resaltó que es hora de alcanzar grandes consensos, acuerdos que representen la voluntad de un porcentaje muy alto de la sociedad vasca…

El resultado o la consecución de todos los objetivos del proceso de paz vasco está incrustado en la habilidad de la mayoría, y estoy hablando de un gran consenso entre partidos y sensibilidades distintas, para lograr acuerdos que pueden desarrollarse en las instituciones, y que los gobiernos los lleven a Madrid y digan «esto es lo que quiere la sociedad vasca». Estamos hablando del 80% de la sociedad. En la resolución del Foro Social hay una gran cantidad de temas que deben ser atendidos. Todos esos principios están basados en derechos humanos fundamentales, en principios de justicia y humanidad aceptados universalmente en lo que se refiere a presos, por lo que no hay nada particularmente radical en esas propuestas. Por supuesto, también sabemos que el Gobierno español no va a aceptar esas propuestas, pero va a estar en una posición difícil para rechazarlas, si son reclamadas por el Gobierno Vasco y si se presentan como el resultado de procesos que han involucrado a una inmensa mayoría de la sociedad y casi todos los partidos vascos, si son ratificados por las instituciones vascas y se presentan así en Madrid. Eso debe ocurrir.

¿Cómo se puede vincular a todos esos partidos y a una mayoría social tan amplia?

El pegamento de esos acuerdos de la mayoría vasca serán los derechos humanos, el hecho de que todos esos principios están fundamentados en normas y estándares internacionales. De hecho, todos ellos están en la Convención Europea de Derechos Humanos.






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Con los Huesos del Falangista

Como es sabido, a los españoles les fascina eso de rendir honores patrios a sus héroes genocidas de antaño -Cristobal Colón, Hernán Cortés, Francisco Pizarro- y de hogaño -Emilio Mola, José Sanjurjo, Luis Carrero Blanco, Francisco Franco, José Utrera-. Es por ello que les compartimos este artículo publicado en Deia, mismo que nos habla de otro de sus grandes próceres, ejemplo como ningún otro para personas como Mariano Rajoy, Felipe González, Antonio Banderas o Baltasar Garzón: José Antonio Primo de Rivera.

Lean ustedes:

Con el cadáver de Primo de Rivera a cuestas

Apresado por los franquistas, el gudari de Getxo Román Sabino Aguado cargó con el ataúd del dictador hasta Madrid

Iban Gorriti
El pasado 11 de mayo el Congreso de los Diputados aprobó por amplia mayoría y solo con la abstención del PP una proposición no de ley para que los restos de dictador Francisco Franco y del fundador de La Falange Española de las JONS José Antonio Primo de Rivera fueran exhumados y trasladados de su lugar en el Valle de los Caídos. La resolución no tiene carácter vinculante y el Gobierno de Rajoy los mantendrá en el mausoleo. En el caso del hijo primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera -a diferencia de Franco sí fue un caído de la Guerra Civil- los restos se moverían a un “lugar no preeminente” de la basílica. Ambos, curiosamente, perdieron la vida un 20 de noviembre.

En la familia de Agurtzane Aguado, la presidenta del centro vasco uruguayo Euskal Erría de Montevideo, siempre han recordado un episodio relacionado con José Antonio Primo de Rivera. Lo sufrió su padre, Román Sabino Aguado Ansoleaga, gudari nacionalista vasco de Getxo quien apresado por los franquistas durante la Guerra Civil fue obligado a servir en el bando golpista y sus aliados.

Una de las empresas que Sabino tuvo que llevar a cabo si quería seguir con vida fue la custodia del traslado del cadáver de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante, donde fue fusilado por los republicanos el 20 de noviembre de 1936 a las 06.20 horas, hasta El Escorial en Madrid. Años más tarde, su cuerpo volvería a ser exhumado y enviado a la basílica del Valle de los Caídos.

La muerte de José Antonio fue silenciada por los sublevados contra la legítima Segunda República, por lo que se le denominó El ausente. Dos años después sus restos se trasladaron desde un nicho del cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio a San Lorenzo de El Escorial. El interminable periplo de aquel ataúd forrado en terciopelo negro duró diez días. Sabino tuvo que estar allí rodeado de los falangistas que como él custodiaban los restos.

“Mi padre recordaba varias cosas de aquellos días. Decía que nunca iba a olvidar el hambre que pasó entonces y el frío de aquellas noches en las que solo tenían para cubrirse las capas”, rememora Agurtzane y matiza que “les obligaron a hacer las guardias a caballo durante el trayecto que les llevó días. Es más, dormían en la misma carretera hasta que llegaron con los restos a El Escorial”.

Estos sucesos ocurrieron los últimos días de noviembre de 1939. Dos años antes, cuando Sabino era gudari de un batallón que la familia desconoce -apareció en nóminas del Euzko Gudarostea un Sabino Aguado en Fortificaciones-, fue testigo directo del bombardeo de Gernika del 26 de julio de 1937. “Mi padre nos contaba el horror y la desgracia que sintió aquel día al no poder ayudar a los que se estaban debajo de los escombras muriéndose porque con el calor que tenía el suelo se quemaban ellos”, evoca Agurtzane.

A groso modo, por medio de recuerdos, la familia de Sabino hilvana la vida del gudari que a su vez era hijo de gudari. Antes de la guerra repartía la revista Jagi-Jagi por Sopela, Berango, Algorta... Con 16 primaveras estalló la guerra y él contaba que había estado en la batalla de los Intxorta “donde vio por primera vez a los moros cubierto con pieles de oveja”.

Estuvo preso dos días en el Sardinero. “En Santander no les querían. Según su relato y el de otros amigos les llegaban a arrojar agua hirviendo”. De allí, fue destinado a caballería mora. Como prisionero, tuvo que combatir en las filas de Franco en el Alto de los Leones y a escoltar los restos de Primo de Rivera. Estuvo bajo las órdenes del capitán Ávila y del general Ibáñez de Aldecoa. Acabada la guerra, le llamaron para hacer la mili a los pocos días de casarse en 1945. “Se suponía que ya la había el servicio militar en la guerra”, explica Agurtzane desde Uruguay.

En 1949, los franquistas le denegaron el permiso para navegar en la marina mercante y “no podía salir de Euskadi” porque trató de ir a México o Venezuela. El cónsul uruguayo Juan Ansa, sin embargo, le preparó los documentos para exiliarse en el país que representaba, al que llegó en 1954. “En 1960, Franco nombró a Ansa persona non grata por asistir a una cena que le dispensaron euskaldunes como aita y el régimen le dio como destino Burdeos”, recuerda.

Desde que pisó tierra uruguaya, Sabino siempre trabajó por la causa vasca. Su padre, el también nacionalista vasco Federico Aguado Sustacha, nació en el Puerto Viejo de Algorta en 1891 y también fue gudari, aunque tampoco conocen de qué batallón. Uno de sus hijos (hermano de Sabino) falleció en la cárcel.

Federico, según información familiar, también estuvo preso en el Sardinero, en el Dueso de Santoña y en Santa María de Cádiz. Tuvo tres penas de muerte. La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha encontrado su nombre en un procedimiento sumarísimo de Urgencia, el 867/37 que tuvo lugar en Bilbao después de junio de 1937. Conmutadas las penas fue encarcelado en incontables ocasiones por su apoyo a las ideas del PNV y sufrió secuelas de enfermedades contraídas en prisiones. “A aitita, la Guardia Civil le ponía panfletos en el bolsillo para detenerle. Por ello, salía una vez al mes a la barbería y darse una vuelta por el pueblo. En mayo de 1956 hizo su última salida de casa. Fue detenido y a los pocos días falleció en casa”, asevera.






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Desmesura Neoliberal en el Futbol

Para ayudarles a recuperarse del susto que nos ha recetado el cantante turco Murat Akay, les compartimos esta editorial de Naiz con respecto al uso y abuso del futbol por parte de los grandes señores del capital... y su uso político por quienes insisten en negar la autodeterminación de los pueblos:


Leer “También nos roban el fútbol” de Ángel y María Cappa es un buen modo de recordar la tremenda repercusión económica de este deporte y el modo en que el capitalismo lo ha canibalizado. Su impacto político queda también fuera de duda: ningún gobierno del mundo se resiste a la tentación de explotarlo. No deja de sorprender cómo un deporte tan simple, apenas una pelota y dos porterías, ha llegado a desencadenar tal torrente de emociones y también de intereses a nivel planetario. Como quiera que en la base, conviene recordarlo, hay solo un juego, antes que nada toca destacar que la temporada que concluye era histórica al inicio y lo será también al final: pese a que el descenso de Osasuna empañe el balance, jamás hubo cuatro equipos vascos entre los nueve primeros de la mejor Liga masculina a nivel futbolístico (en la que además los dos-tres primeros puestos quedan copados por otras tantas superpotencias) y dos más entre los ocho primeros de la femenina. A falta aún del broche del sábado, con el Alavés disputando al Barcelona la final de Copa.

Pese a esa feísima tendencia moderna que pone el foco en el estrellato individual (de nuevo el capitalismo), el fútbol es un deporte intrínsecamente colectivo. Y también es colectivo este éxito del fútbol vasco: se nutre de la materia prima de jugadores de calidad y comprometidos, supliendo el éxodo de los Xabi Alonso, Javi Martínez, Monreal, Azpilicueta, Irene Paredes o Marta Unzué; de la mejor generación de entrenadores vascos conocida (Valverde o Mendilibar, sin olvidar a Emery, Gracia, Deschamps o Lopetegi); de aficiones masivas y fieles (cualquier entendido destaca que estadios como San Mamés o El Sadar ganan puntos por sí solos); de dirigentes que últimamente están gestionando con acierto (Real Sociedad, Alavés y el increíble milagro asentado del Eibar)... Pero sin obviar tampoco el colchón institucional con que han contado en tiempos de zozobra e incluso en los de bonanza: financiación de estadios, fiscalidad, patrocinios... Lo privado y lo público se funden por tanto en el buen balance de las ligas que hoy acaban, y deben meterse también en la ecuación de futuro.

Burbuja o sostenibilidad

La burbuja futbolística no es un fenómeno puntual, sino cíclico: baste recordar que el Estado español rescató a los clubes dos veces seguidas (en apenas cinco años entre los 80 y 90) y las deudas volvieron a dispararse hace una década, aunque ahora se han reconducido con normas de estricto control financiero. La televisión es a la vez oportunidad y trampa: los cinco vascos de Primera han recibido este año 250 millones solo por este concepto, lo que en casos como el Eibar viene a cubrir casi todo el presupuesto. Una desmesura que supone una invitación al despilfarro en fichajes, a la relegación de las canteras, al abuso en infraestructuras excesivas, al menosprecio de la hinchada... y a repetir, en resumen, los peores errores históricos de cada club.

Frente a estas tentaciones peligrosas, la tranquilidad deportiva alcanzada esta temporada es una excelente ocasión para reinvertir los réditos actuales en esos valores colectivos que sustentan al fútbol vasco: potenciar la cantera propia, primar a las hinchadas maltratadas por la LFP, analizar los múltiples modos que un club de élite tiene de hacer aportaciones sociales que compensen las ayudas públicas... pensar en el futuro en clave de sostenibilidad, en definitiva. Tampoco resulta utópico, pese a la inevitable competencia deportiva, establecer sinergias entre los clubes, por ejemplo para que los derbis vuelvan a ser lo que fueron en beneficio de todos. La colaboración/fusión que están cerrando en Nafarroa Osasuna y el Xota de fútbol-sala, que incluso puede acabar dando uso al Navarra Arena, parece un buen ejemplo.

Proyección política y oficialidad

En lo político también hay una reflexión que hacer: GARA ha sido una excepción este año dando tratamiento informativo prioritario a todos los 20 derbis entre los cinco equipos vascos de Primera. Todos representan a un mismo país, pero desgraciadamente esto lo saben y lo sienten mucho más sus aficiones que sus dirigentes políticos, rara avis en el planeta al desdeñar este potencial simbólico. La crisis de la Selección vasca es el exponente superior de esta dejación; agotada definitivamente la fase de la mera exhibición folclórica, la reflexión abierta debe dar paso a la apuesta definitiva por la oficialidad. ¿Cómo puede Euskal Herria no tener hoy el estatus de Andorra, Gibraltar o Islas Feroe en la UEFA?





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La Taza de Té

Por Facebook nos han hecho llegar el vínculo a esta publicación en la página Muhimu la cuál contiene información muy precisa acerca del consentimiento en las relaciones sexuales y el derecho a decir no:


Valeria Hiraldo

Vídeo que muestra de forma muy clara y precisa el consentimiento sexual usando monigotes y una taza de té. Se ha empezado a hacer viral debido a su sencillez. ¿Es posible que haya gente que siga sin entenderlo?

Puede parecer muy sencillo pero a veces hay que recordar algunos de los principales derechos en materia sexual:

1) Derecho a decidir de forma libre sobre mi cuerpo y mi sexualidad

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.

2) Derecho a ejercer y disfrutar plenamente mi vida sexual

El disfrute pleno de mi sexualidad es fundamental para mi salud y bienestar físico, mental y social. Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija, siempre que sea lícita, como practica de una vida emocional y sexual plena y saludable. Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al remordimiento o castigarme por ejercer o no actividades relacionadas con el disfrute de mi cuerpo y mi vida sexual.

3) Derecho a la educación sexual

La educación sexual es necesaria para bienestar físico, mental y social, y para el desarrollo humano, de ahí su importancia para las y los jóvenes. Tengo derecho a una educación sexual sin prejuicios que fomente la toma de decisiones libre e informada, la cultura de respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad.

4) Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad

Existen varios tipos de familias uniones y convivencia social. Tengo derecho a decidir libremente con quien compartir mi vida, ni sexualidad, mis emociones y afectos. Ninguna de mis garantías individuales debe ser limitada por esta decisión. Nadie debe obligarme a contraer matrimonio o a compartir con quien yo no quiera mi vida ni mi sexualidad.

5) Derecho al respeto a mi intimidad y mi vida privada

Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y prevacía. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en todos los ámbitos de mi vida, incluyendo el sexual. Sin mi consentimiento, ninguna persona debe difundir información sobre los aspectos sexuales de mi vida.

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Osasunismo a la Turca

Justo cuando ustedes pensaban que ya lo habían visto todo, el Diario de Navarra nos sorprende con esto:


En el vídeo, el artista se enamora de una pamplonesa, que le pone como condición para corresponderle que lleve la camiseta de Osasuna que ella misma le regala

El cantante turco Murat Akay ha compuesto una canción dedicada a Osasuna. En el vídeo, que supera las 1.000 visualizaciones en Youtube en tan sólo unas horas, el artista se enamora de una pamplonesa, que le pone como condición para corresponderle que lleve la camiseta de Osasuna que ella misma le regala.

Vestidos con la elástica rojilla, acompañan a Murat Akay un mariachi y un negro, que interpreta a Raoul Loe. La historia de amor no se resuelve hasta el final del vídeo. ​​​​​​

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Murat Akay - Osasuna

Cast

Murat Akay
Ayşe Hülya Yazıcıoğlu
Joseph Larry
Derviş Kozan
Ümit Demirci
Çağan Ege

Uniforms : Formaiste.com

Follow Murat Akay
Official Site: http://www.muratakay.net

Music video by Murat Akay performing Osasuna. (P) 2017 The copyright in this audiovisual recording is owned by Sinek Production




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Entrevista a John Gibler

El asesinato del periodista mexicano Javier Valdéz ha puesto en alerta a la comunidad periodística internacional acerca del estado de indefensión en el que se encuentran quienes ejercen esta profesión ética y honestamente en un país donde un partido corrupto y corruptor ha instaurado desde hace décadas lo que se ha descrito como una dictadura suave, más o menos como lo que ha sido el estado español desde la muerte del dictador Francisco Franco.

Aquí les compartimos esta entrevista publicada en El País acerca del caso de Javier Valdéz pero también del caso de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa:


El periodista John Gibler presenta en España su libro 'Fue el Estado', sobre la matanza de Iguala

Manuel Jabois

John Gibler (Texas, 1973) coge el teléfono en la Librería Libre de Santander, donde presenta su libro Fue el Estado (Pepitas de Calabaza, 2016), sobre la matanza de Iguala. Gibler vive en DF y trabaja en México: es, a todos los efectos, un periodista mexicano. En 2012 escribió Morir en México, un libro en el que escribe sobre los reporteros que se juegan la vida en el país. Uno de los protagonistas de ese libro, amigo suyo, murió asesinado el lunes en su ciudad, Culiacán.

Pregunta. ¿Cuándo vio por última vez a Javier Valdez?

Respuesta. En febrero grabé con él un programa de Al Jazeera. Conversamos mucho, pasamos dos días juntos. Estaba preocupado, pero él era un hombre tan generoso, tan chistoso, tan vivo. Llevaba el peso: cargaba el dolor de los años, de los muertos. Y quizá también sentía otro peso: el de estar fuera del Distrito Federal. En México el centro de atención siempre es el DF, y los reporteros que más se juegan son los que viven en los Estados. Él amaba Culiacán y nunca dijo nada de irse, pero sentía el dolor de ver cómo la maquinaria de violencia e impunidad se hacía con la sociedad. Quería retratar la muerte en vida, el miedo, el terror que provoca la violencia sin castigo.

P. El 90% de delitos contra periodistas y medios no se resuelve. Un periodista vive sabiendo que si le matan, al asesino no le va a ocurrir nada.

R. En México es infinitamente más peligroso investigar un asesinato que cometerlo. Publicar una nota sobre un asesinato que cometerlo. Hay más libertad de expresión para los asesinos que para los periodistas. Después de matar a Miroslava Preach [periodista asesinada delante de su casa en Chihuahua en marzo], su asesino siguió caminando por la calle tan tranquilo con un cartel debajo del brazo que era el supuesto narcomensaje.

P. Supuesto.

R. No sabemos quién era ese señor. No sabemos quién ordenó ese asesinato. Hay que tener cuidado para no caer en la trampa de distinguir entre narco y Estado. Ése es el gran mito. Porque justamente los reporteros que más están asesinando son los que investigan los puntos de fusión entre el Estado y el crimen organizado. Ése es el periodismo más peligroso en México.

P. Se sigue haciendo.

R. Lo realmente increíble es que haya tantas reporteras y reporteros mexicanos que se arriesgan, que no se entregan. En RíoDoce [periódico de Javier Valdez] no está la idea de que te vayan a matar por dar el nombre de algún narco o publicar por dónde reciben el cargamento de las drogas. ¡No! RíoDoce se ha caracterizado por investigar la participación de oficiales en la protección de la industria. Ésa es la zona más sensible y la más urgente de investigar.

P. La investigación de la matanza de Iguala, los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, llega al presidente Peña Nieto.

R. Ocurrió meses después de publicar mi libro. Se tocó la Presidencia. La Procuradoría General de la República lleva dos años y siete meses intentando a través de la tortura y la mentira, con la siembra de evidencias falsas, imponer una versión absurda de ese crimen. Ha sido una versión rigurosamente desmantelada por investigaciones independendientes. Y cuando se revelan las acciones del supuesto principal investigador, Tomás Zerón de Lucio…

P. ¿Qué acciones?

R. Por ejemplo. El 28 de octubre de 2014 llevó ilegalmente a un detenido a un lugar, el río de San Juan, cerca de Cocula, para hacer supuestamente una inspección. No dejó constancia en el expediente de nada: no hay ni documento ni oficio del día 28 de octubre. Y fotógrafos mexicanos lo grabaron señalando bolsas de plástico en las que supuestamente hay cenizas humanas, y un perito se lleva la mano a la bolsa y lo va mojando en el río… Algo totalmente descabellado. Y nada de eso se quedó en el expediente; fue un ensayo del supuesto hallazgo con restos humanos, del teatro que vendría después. Y cuando se descubre esto, el presidente de la República lo nombra consejero nacional de Seguridad. No es que lo proteja, es que lo asciende.

P. ¿Hay un porqué al crimen?

R. ¿Tú por qué quisiste ser escritor, por qué escribes libros y escribes crónicas? Ah, compa, por esto y por esto. Pero el problema de Ayotzinapa es otro. No sabemos a quién hacerle esa pregunta. El Estado encubre y protege a quienes realizaron esos hechos. No sabemos quién dio la orden a todos esos policías y al Ejército mexicano para que torturaran, mutilaran, mataran y desaparecieran a toda esa gente. Lo que los periodistas podemos hacer es investigar el qué: qué sucedió. Hagamos un análisis y una documentación a base de los hechos. Y lo que sabemos hoy es que no hubo ninguna confusión, como se dijo [se informó de que policía corrupta los entregó a un grupo narco que equivocó a los estudiantes con un grupo rival], sino un operativo de Estado.

P. ¿Usted por qué acaba en México?

R. Yo volví a México en 2006 para cubrir como reportero la campaña del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Yo fui a escribir, a escuchar y a contar movimientos de abajo, de campesinos, de lucha; movimientos hermosos, creativos. Yo no fui a México a contar el horror. Eso vino después. En los últimos 10 años yo y muchos tuvimos que escribir del horror porque lo último que podíamos hacer era cerrar los ojos y callar. Y en ese trabajo Javier Valdez fue un maestro. Compartió con nosotros sus ideas, sus estrategias, sus ganas.

P. ¿Se puede trabajar sin miedo?

R. Sentimos miedo. Lo que no puedes hacer es rendirte a ese miedo. Yo en Iguala tuve un miedo muy fuerte. Y lo que hice fue seguir. Y llegar a Cocula, aunque nos siguiesen tipos en camionetas con las ventanas polarizadas.

P. Tener presente la amenaza.

R. La primera vez que vi a Javier Valdez yo le pregunté si le habían amenazado. Él me dijo: “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Vivir aquí, reportear aquí, llevar a tus niños a la escuela aquí, en un lugar en el que si te matan no pasa nada, es ya de por sí una amenaza. A mí me lo preguntan siempre: “¿Te han amenazado?”. En las presentaciones que he hecho en España, siempre. Y siempre cuento la respuesta de Javier, y a esas horas en Bilbao, ocho y media o nueve, cuando lo estaba citando, lo estaban matando a él en Culiacán. “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Y lo estaban matando a él.







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